Página 15. La primera oración lee: “El fruto de las plantas,
por virtud del Sol, nuestra Piedra”. El niño
que sostiene el plato dice: “Beban aquí todos los que tengan sed. Vengan a mí, corran a las aguas. Beban aquí, sin precio, y beban hasta
saciarse. Abran sus ojos y vean las
maravillas de la Tierra. Ellos aprenden,
mis sedientos veinte y cuatro”. Debajo
del niño están las palabras: “En el principio Dios creó los Cielos y la Tierra,
y dividió las aguas de las aguas. Bendice
las aguas que están sobre los Cielos”.
El circulo contiene esta declaración: “La Tierra sin forma y vacía. De las estrellas salen las lluvias”. El panel en la parte izquierda inferior continúa
el proceso alquímico, finalizando con una amonestación para renunciar a la
miseria de la existencia mundanal. En la
parte superior hay una plegaria a la Virgen María que abre de esta forma: “Salve,
María, llena de Gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre las mujeres”.
Página 16. La primera oración lee: “Los cuerpos muertos
permanecen; los espíritus son liberados por la muerte en los cuerpos. Ustedes montarán con esa muerte con una guadaña,
y con la luz del Sol, la Luna, y las estrellas fijas”. Sobre la guadaña está escrito: “Sujétense al Sol, a la Luna y a Azoth, completen la Obra”. Las cuatro palabras en la curva de la
cuchilla de la guadaña dicen: “Cabeza de hombre, cabeza de cuervo”. Las tres líneas a la derecha son
interpretadas de esta manera: “Esta figura se llama Latón, ya que se ve negra
en una vasija y es el principio de la corrupción”. El texto debajo de la escalera dice: “Esta es
la escalera de la materia primitiva que cuando se coloca en una vasija se vuelve negra;
entonces, gradualmente cambia a blanca por la escala [escalera] de la digestión,
según el grado de calor”. Aquí se usa
una escalera para representar los escalones naturales por los cuales la materia
debe ascender antes de lograr un verdadero estado espiritual.
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