Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

martes, 23 de abril de 2024

EL MATRIMONIO QUIMICO - Sexto Día

 


EL MATRIMONIO QUIMICO

Manly P. Hall

Sexto Día

La siguiente mañana, tras examinar el trabajo realizado por los invitados a la boda en el laboratorio y catalogarlo como satisfactorio, el anciano guardián hizo que se trajeran escaleras, cuerdas y grandes alas, y se dirigió a los “maestros” que ya estaban allí presentes de la siguiente manera: “Mis queridos hijos, ustedes deben llevar una de estas tres cosas constantemente con ustedes en este día.”  Muchos fueron arrojados, y a C.R.C., para su mortificación, le cayó encima una pesada escalera.  Aquellos que tenían alas se las amarraron a sus espaldas tan hábilmente que era imposible detectar que eran artificiales.  Entonces, el anciano guardián encerró a los “maestros” en la habitación inferior de la torre, pero en corto tiempo un orificio redondo fue descubierto en el techo y Virgo Lucífera los invito a todos a subir por este.  Aquellos con alas volaron al mismo tiempo por la abertura, aquellos que tenían cuerdas tuvieron muchas dificultades, mientras que C.R.C. con su escalera hizo un progreso razonable.  En el segundo piso, los invitados a la boda, músicos y Virgo Lucífera se reunieron alrededor de un artefacto en forma de fuente que contenía los cuerpos de las seis personas reales.

Entonces, Virgo Lucífera colocó la cabeza del Moro en un receptáculo en forma de paila en la parte superior de la fuente y sobre éste vertió las substancias preparadas el día anterior en el laboratorio.  Las vírgenes colocaron lámparas debajo del receptáculo.  Cuando hervían, las substancias pasaban por orificios a los lados de la paila y, cayendo sobre los cuerpos en la fuente de abajo, los disolvía.  Ya con los seis cuerpos reales habiéndose reducido a un estado líquido, un tapón fue abierto en el extremo inferior de la fuente y el líquido pasó a un inmenso globo dorado, el cual, cuando se llenaba, tenía gran peso.  Entonces todos, menos los invitados a la boda, se retiraron y en corto tiempo se abrió un orificio en el techo igual que antes y los invitados subieron confusamente hasta el tercer piso.  Aquí el globo fue suspendido por una fuerte cadena.  Los muros del piso eran de cristal, y había espejos que estaban tan bien acomodados que los rayos del sol se concentraban sobre el globo central, haciendo que se tornara muy caliente.  Más tarde, los rayos del sol fueron desviados y el globo fue puesto a enfriar, tras lo cual fue cortado con un diamante, revelando un hermoso huevo blanco.  Llevándoselo consigo, Virgo Lucífera se marchó.

Habiendo ascendido por otra puerta entrampada, los invitados se encontraron en el cuarto piso, donde había una paila cuadrada llena de arena de plata calentada por un fuego suave.  El magnífico huevo blanco fue colocado sobre la arena caliente para que madurara.  En corto tiempo, este se rompió y de él salió un ave fea y de mal genio, que fue alimentada con la sangre de las personas reales decapitadas que se había diluido con agua preparada.  Con cada alimentación, sus plumas cambiaban de color; de negras se tornaban blancas y, finalmente, se tornaron multicolores, mejorando así la constitución del ave.  Entonces, la cena fue servida; tras esto, Virgo Lucífera se marchó con el ave.  Los invitados subieron con cuerdas, escaleras y alas hasta el quinto piso, donde una tina coloreada con un fino polvo blanco había sido preparada para el ave, que disfrutaba bañándose en ésta hasta que las lámparas colocadas debajo de esta tina hicieron que el agua se tornara incómodamente caliente.  Cuando el calor removió todas las plumas del ave, esta fue sacada, pero el fuego continuó hasta que nada quedó en la tina salvo por un sedimento en forma de piedra azul.  Más tarde, esta piedra fue golpeada y convertida en pigmento; con este, toda el ave, con excepción de su cabeza, fue pintada.

Seguidamente, los invitados subieron al sexto piso, donde había un pequeño altar parecido a aquél que había en el salón del trono del Rey.  El ave bebió de la pequeña fuente y fue alimentada con la sangre de la serpiente blanca que se arrastraba por las aberturas en el cráneo.  La esfera en el altar se movía constantemente.  El reloj marcó uno, dos, tres; y el ave, recostando su cuello sobre el libro, sufrió su decapitación.  Su cuerpo fue reducido a cenizas, las cuales fueron colocadas dentro de una caja de madera de ciprés.  Virgo Lucífera le dijo a C.R.C. y a tres de sus camaradas que ellos eran “trabajadores” lentos y ociosos y que, por lo tanto, serían excluidos de la séptima habitación.  Se enviaron músicos que, con cornetas, “soplaron” con burla a los cuatro de la habitación.  C.R.C. y sus tres acompañantes estaban desalentados hasta que los músicos les dijeron que se alegraran, y los condujeron por una escalera en espiral hasta el octavo piso de la torre directamente debajo del techo.  Aquí el anciano guardián, parándose sobre una caldera pequeña y redonda, les dio la bienvenida y los felicito por ser elegidos por Virgo Lucífera para esta magnífica obra.  Entonces, Virgo Lucífera entró, y tras burlarse de la perplejidad de sus invitados, vació las cenizas del ave en otra vasija, llenando la caja de ciprés con materia inútil.  Entonces, ella regresó al séptimo piso, presumiblemente para despistar a aquellos que estaban allí poniéndolos a trabajar sobre las cenizas falsas que había en la caja.

C.R.C. y sus tres amigos fueron puestos a trabajar humedeciendo las cenizas del ave con agua especialmente preparada hasta que la mezcla tomó consistencia de masa, tras lo cual fue calentada y moldeada en dos formas en miniatura.  Más tarde estas de abrieron, revelando dos imágenes humanas brillantes y casi transparentes, que median aproximadamente cuatro pies de alto (hombrecillos), una masculina y la otra femenina.  Estas pequeñas formas fueron recostadas sobre almohadillas de satén y alimentadas gota a gota con la sangre del ave hasta crecer de tamaño normal y tener una belleza magnifica.  Aunque los cuerpos tenían consistencia de piel, no mostraban señales de vida, ya que en ellos no había alma.  Seguidamente, los cuerpos fueron rodeados con antorchas y sus rostros fueron cubiertos con seda.  Entonces, Virgo Lucífera apareció, trayendo consigo dos curiosas vestiduras blancas.  Las vírgenes también entraron; entre ellas, seis cargando grandes trompetas.  Una de estas trompetas fue colocada sobre la boca de una de las dos figuras y C.R.C. vio un pequeño orificio abrirse en la bóveda de la torre y un rayo de luz descender por el tubo de la trompeta y entrar al cuerpo.  Este proceso fue repetido tres veces sobre cada cuerpo.  Las dos formas recién animadas fueron removidas sobre un lecho de viaje.  En aproximadamente media hora el joven Rey y la Reina despertaron, y Virgo Lucífera les dio las vestiduras blancas.  Estos se las pusieron, y el Rey en persona regresó muy amablemente gracias a C.R.C. y a sus acompañantes; tras esto, las personas reales se marcharon sobre un barco.  Entonces, C.R.C. y sus tres privilegiados amigos se reunieron con los otros “maestros”, sin hacer mención alguna de aquello que habían visto.  Seguidamente, al grupo completo se les asignaron habitaciones atractivas, donde descansaron hasta la mañana.

Traducción del original en inglés The Chemical Marriage (The Sixth Day) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

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