EL MATRIMONIO QUIMICO
Manly P. Hall
Quinto Día
Cuando salió al alba, y pidiéndole a su escudero que le mostrara otros tesoros del palacio, C.R.C. fue conducido por muchas escaleras abajo a un gran salón de hierro que tenía una curiosa inscripción, la cual el copió cuidadosamente. Mientras caminaba se encontró en la tesorería real, cuya luz venía completamente de algunos enormes carbunclos. En el centro estaba el sepulcro triangular de Venus. Levantando una puerta de cobre en el pavimento, el escudero escoltó a C.R.C. a una cripta donde había una gran cama sobre la cual, cuando su guía había levantado los cobertizos, C.R.C. observó el cuerpo de Venus. Entonces, guiado por su escudero, C.R.C. se reunió con sus acompañantes, a quienes no les dijo nada sobre su experiencia.
Mientras tanto, la Virgo Lucífera, vestida de terciopelo negro y acompañada por sus vírgenes, guió a los invitados hasta el atrio donde habían seis ataúdes, cada uno con ocho portaferetros. C.R.C. era el único del grupo de “maestros” que sospechaba que los cuerpos reales ya no estaban en estos ataúdes. Los ataúdes fueron bajados hasta los sepulcros y se colocaron grandes piedras sobre ellos. Entonces, la Virgo Lucífera ofreció un pequeño discurso en el cual exhortó a cada uno de los presentes a ayudarla a devolver a las personas reales a la vida, declarando que ellos debían viajar con ella a la Torre del Olimpo donde las medicinas necesarias para la resurrección de las seis personas reales podían ser halladas por si solas. C.R.C. y sus acompañantes siguieron a la Virgo Lucífera hasta la ribera donde todos se embarcaron en siete naves dispuestas según un extraño y específico orden. Mientras las naves cruzaban el lago por un estrecho canal en el mar abierto, ellos fueron asistidos por sirenas, ninfas y diosas del mar quienes, en honor a la boda, presentaron una perla grande y bella a la pareja real. Cuando las naves llegaron a la vista de la Torre del Olimpo, la Virgo Lucífera ordenó el disparo de cañones para señalar su aproximación. Inmediatamente, apareció una bandera blanca sobre la torre y una pequeña pinaza dorada con un hombre antiguo ---el guardián de la torre--- que, con sus guardias revestidos de blanco, salió a recibir las naves.
La Torre del Olimpo se erigía sobre una isla que era perfectamente cuadrada y que estaba rodeada por un gran muro. Al entrar por la puerta el grupo fue conducido hasta la parte inferior de la torre central, que tenía un excelente laboratorio donde los invitados estaban dispuestos a lavar y moler plantas, piedras preciosas y toda clase de cosas, extraer sus jugos y esencias, y más tarde colocarlas en recipientes de cristal. La Virgo Lucífera puso a los “maestros” a trabajar tan arduamente que ellos sentían que eran simples trabajadores serviles. Cuando el trabajo del día había finalizado, a cada uno se le asignó un colchón sobre el suelo de piedra. Como no podía dormir, C.R.C. caminó de lado a lado contemplando las estrellas. Cuando llegó a una serie de escalones que conducían a la parte superior del muro, él subió por estos y miró hacia el mar. Permaneciendo allí por algún tiempo, alrededor de la medianoche él observó siete llamas que, pasando sobre el mar hacia él, se reunieron en la parte superior de la torre central. Simultáneamente, los vientos se levantaron, el mar se volvió tempestuoso y la luna se cubrió de nubes. Con cierto miedo, C.R.C. corrió escaleras abajo y regresó a la torre y, recostándose en su colchón fue arrullado por el sonido de una fuente que fluía suavemente en el laboratorio.
Traducción del original en inglés The Chemical Marriage (The Fifth Day) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. © Sánchez & Rivera, Traductoras. 2012, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com
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