Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

sábado, 15 de marzo de 2014

ORACULOS GRIEGOS - Parte I - M. Palmer Hall



MARAVILLAS DE LA ANTIGÜEDAD
 
Manly P. Hall
 
 
LOS ORACULOS GRIEGOS
 
 
La adoración de Apolo incluía el establecimiento y mantenimiento de lugares de profecía por cuyos medios los dioses se podían comunicar con la humanidad y revelarle el futuro a aquellos que merecían el regalo.  La antigua historia de Grecia abunda con relatos de árboles, ríos, estatuas y cuevas parlantes dentro de los cuales las ninfas, dríades o espíritus moraban y desde los cuales ofrecían oráculos.  Aunque las autoridades cristianas han tratado de evidenciar que las revelaciones oraculares eran ofrecidas por el Diablo con el propósito de engañar a la humanidad, no se atrevían atacar la teoría de los oráculos debido a su repetida referencia en sus propios escritos sagrados.  Si las piedras de ónice sobre los hombros del sumo sacerdote de Israel daban a conocer por sus destellos  la voluntad de Jehová, entonces una paloma negra, que temporeramente era dotada con la facultad del habla, podía pronunciar oráculos en el templo de Júpiter Amón.  Si la bruja de Endor pudo  invocar la sombra de Samuel, quien en cambio le ofreció profecías a Saúl; no podía entonces una sacerdotisa de Apolo llamar al espectro de su vasallo para anunciar el destino de Grecia?
 
Los oráculos más famosos de la antigüedad eran los de Delphi, Dodona, Trofonio y Latona, en los cuales los parlantes árboles de roble  de Dodona eran los más antiguos.  Aunque es imposible retroceder al génesis de la teoría de la profecía oracular, se sabe que muchas de las cuevas y fisuras reservadas como oráculos por los griegos eran sagradas mucho antes del surgimiento de la cultura griega.
 
El oráculo de Apolo en Delphi permanece como uno de los misterios sin resolver de los antiguos.  Alexander Wilder deriva el nombre Delphi de delfos, la matriz.  Los griegos eligieron este nombre debido a la forma de la caverna y al orificio que conducía hasta las profundidades de la Tierra.  El nombre original del oráculo era Pytho, llamado así  debido a  que sus cámaras fueron la morada de la gran serpiente Pitón, una temible criatura que salió del cieno dejado por la oscura inundación que destruyó a todos los seres humanos excepto a Deucalión y a Pirra.  Cuando subió por el costado del Monte Parnasos, Apolo asesinó a la serpiente después de sostener un prolongado combate, y lanzó el cuerpo por la fisura del oráculo.  Desde ese entonces, el Dios Sol, apodado el Apolo Pitio, ofreció oráculos desde el orificio.  Apolo compartió con Dionisio el honor de ser el dios patrón de Delphi.
 
Tras ser vencido por Apolo, el espíritu de Pitón permaneció en Delphi como representante de su conquistador; y fue con la ayuda de sus efluvios que la sacerdotisa era capaz de estar en armonía con el dios.  Se suponía que los humos que salían de la fisura del oráculo emanaran del cuerpo en decadencia de Pitón.  El nombre Pitonisa, o Pitia, otorgado a la hierofante femenina del oráculo, literalmente significa una que ha sido inducida a un frenesí religioso al inhalar los humos que salían de la materia en descomposición.  Es de mucho interés señalar que los griegos creían que el oráculo de Delphi era el ombligo de la Tierra, de esta forma evidenciando que ellos consideraban al planeta como un inmenso ser humano.  La conexión entre el principio de las revelaciones oraculares y el oculto significado del ombligo es  un importante secreto que solo le pertenece a los Misterios antiguos.
 
Sin embargo, el oráculo es mucho más antiguo de lo que el siguiente relato indica.  Una historia de este tipo, con relación a la verdadera naturaleza esotérica del oráculo, probablemente  fue inventada por los sacerdotes para explicarles el fenómeno a aquellas personas inquisitivas  a quienes ellos no consideraban dignas de iluminación.  Algunos creen que la fisura délfica fue descubierta por un sacerdote hiperbóreo; pero según lo registra la historia, la cueva era sagrada y llegaban personas de todas partes de Grecia y de los países circundantes para interrogar a los espíritus que moraban en este orificio en forma de chimenea.  Los sacerdotes y sacerdotisas lo custodiaban con mucho cuidado y le servían al espíritu que allí moraba y que iluminaba a la humanidad a través del don de la profecía.
 
La historia del descubrimiento original del oráculo es de la siguiente manera: Los pastores que atendían a sus rebaños en el costado del Monte Parnaso se maravillaron ante las peculiares travesuras de cabras que vagaban cerca de una gran grieta con un espolón hacia el suroeste.  Los animales saltaban como si trataran de bailar y emitían extraños lamentos que no eran semejantes a nada antes escuchado.  Finalmente, uno de los pastores, que estaba curioso por saber la causa del fenómeno, se acercó al orificio del cual salían humos nocivos.  Inmediatamente,  fue tomado por un éxtasis profético; bailó con desenfreno, cantó, emitió sonidos no articulados y predijo eventos futuros.  Otros se acercaron a la fisura con el mismo resultado.  La fama del lugar se desplegó y muchos llegaron a conocer el futuro inhalando los fétidos humos que estimulaban al punto del delirio.
 
Muchas de las personas que llegaron al lugar, que no fueron capaces de controlarse y que tenían la temporal fuerza de un desquiciado, se separaron de aquellos que buscaban frenarlos y, cuando saltaron por el orificio, murieron.  Para impedir que otros hicieran lo mismo, se erigió una pared alrededor de la fisura y se designó a una profetisa para que sirviera como mediadora entre el oráculo y aquellos que llegaban a hacerle preguntas.  Según posteriores autoridades, un trípode de oro, adornado con tallados de Apolo en forma de Pitón, la gran serpiente, fue colocado sobre la grieta; y sobre éste se colocó un asiento especialmente preparado de forma tal que una persona tuviese dificultad  para  caer mientras estaba bajo la influencia de los humos oraculares.  Justo antes de este tiempo, se difundió una historia que decía que los humos del oráculo salían del cuerpo en decadencia de Pitón.  Es posible que el oráculo revelara su propio origen.
 
Durante su antigua historia, por muchos siglos, las doncellas vírgenes fueron consagradas al servicio del oráculo.  Estas fueron llamadas Phœbades, o Pythiæ; y constituían aquella famosa orden que hoy día se conoce como el sacerdocio Pitio.  Es probable que las mujeres fuesen elegidas para recibir los oráculos debido a que su naturaleza sensible y emocional respondía mas rápida y completamente a “los humos del entusiasmo”.  Tres días antes del tiempo establecido para recibir las comunicaciones de Apolo, la sacerdotisa virgen comenzaba la ceremonia de purificación.  Se bañaba en la cascada Castalia, se abstenía de comer cualquier cosa, solo bebía de la fuente de Casotas, que fue traída al templo por medio de tuberías ocultas y justo antes de ascender al trípode, mascaba unas cuantas hojas del sagrado árbol de laurel.  Se dice que, para que la visión se distorsionara, el agua contenía droga; o que los sacerdotes de Delphi podían crear un gas estimulante e intoxicante que ellos conducían a través de tubos subterráneos y que liberaban dentro del pozo del oráculo que ubicaba varios pies debajo de la superficie.  Sin embargo, ninguna de estas teorías ha sido evidenciada  y ni siquiera ninguna de éstas explica la precisión de las predicciones. 
 
Cuando la joven profetisa completaba su proceso de purificación, se vestía con túnicas santificadas y era conducida hasta el trípode sobre  el cual se sentaba rodeada por los nocivos vapores que salían de la enorme figura.  Gradualmente, mientras inhalaba los humos, surgía un cambio sobre ella.  Era como si un espíritu diferente hubiese entrado en su cuerpo.  Ella luchaba, desgarraba sus túnicas y emitía  lamentos no articulados.  Después de un tiempo, sus luchas cesaban.  Tras calmarse, aparentemente una gran majestad tomaba posesión de ella; y con los ojos puestos en el espacio y con su cuerpo rígido, pronunciaba las palabras proféticas.  Usualmente, las predicciones se daban en forma de versos hexámetros; pero en ocasiones, las palabras se volvían ambiguas; en otras ocasiones las palabras eran inentendibles.  Cada sonido que ella emitía, cada movimiento de su cuerpo, era cuidadosamente registrado por los cinco Hosii, u hombres santos, que eran designados como escribas para preservar hasta los más mínimos detalles de cada adivinación.  Los Hosii eran designados de por vida, y eran escogidos por los descendientes directos de Deucalión.
 
Después de ofrecer el oráculo, la Pitia comenzaba a luchar otra vez, y el espíritu la liberaba.  Entonces, era asistida o llevaba hasta una habitación de descanso, donde permanecía hasta que el éxtasis nervioso pasara.
 
 
 
Continúa…
 
 
Traducción del original en inglés The Greek Oracles del capítulo Wonders of Antiquity del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 
 



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