MARAVILLAS
DE LA ANTIGÜEDAD
Manly
P. Hall
LOS
ORACULOS GRIEGOS
La adoración de Apolo incluía
el establecimiento y mantenimiento de lugares de profecía por cuyos medios los
dioses se podían comunicar con la humanidad y revelarle el futuro a aquellos
que merecían el regalo. La antigua
historia de Grecia abunda con relatos de árboles, ríos, estatuas y cuevas
parlantes dentro de los cuales las ninfas, dríades o espíritus moraban y desde
los cuales ofrecían oráculos. Aunque las
autoridades cristianas han tratado de evidenciar que las revelaciones
oraculares eran ofrecidas por el Diablo con el propósito de engañar a la
humanidad, no se atrevían atacar la teoría de los oráculos debido a su repetida
referencia en sus propios escritos sagrados.
Si las piedras de ónice sobre los hombros del sumo sacerdote de Israel
daban a conocer por sus destellos la
voluntad de Jehová, entonces una paloma negra, que temporeramente era dotada
con la facultad del habla, podía pronunciar oráculos en el templo de Júpiter Amón. Si la bruja de Endor pudo invocar la sombra de Samuel, quien en cambio
le ofreció profecías a Saúl; no podía entonces una sacerdotisa de Apolo llamar
al espectro de su vasallo para anunciar el destino de Grecia?
Los oráculos más
famosos de la antigüedad eran los de Delphi, Dodona, Trofonio y Latona, en los
cuales los parlantes árboles de roble de
Dodona eran los más antiguos. Aunque es
imposible retroceder al génesis de la teoría de la profecía oracular, se sabe
que muchas de las cuevas y fisuras reservadas como oráculos por los griegos eran
sagradas mucho antes del surgimiento de la cultura griega.
El oráculo de Apolo en
Delphi permanece como uno de los misterios sin resolver de los antiguos. Alexander Wilder deriva el nombre Delphi de delfos, la matriz. Los
griegos eligieron este nombre debido a la forma de la caverna y al orificio que
conducía hasta las profundidades de la Tierra.
El nombre original del oráculo era Pytho,
llamado así debido a que sus cámaras fueron la morada de la gran
serpiente Pitón, una temible criatura
que salió del cieno dejado por la oscura inundación que destruyó a todos los seres
humanos excepto a Deucalión y a Pirra.
Cuando subió por el costado del Monte Parnasos, Apolo asesinó a la
serpiente después de sostener un prolongado combate, y lanzó el cuerpo por la
fisura del oráculo. Desde ese entonces,
el Dios Sol, apodado el Apolo Pitio, ofreció oráculos desde el orificio. Apolo compartió con Dionisio el honor de ser
el dios patrón de Delphi.
Tras ser vencido por
Apolo, el espíritu de Pitón permaneció en Delphi como representante de su
conquistador; y fue con la ayuda de sus efluvios que la sacerdotisa era capaz
de estar en armonía con el dios. Se suponía que los humos que salían de la
fisura del oráculo emanaran del cuerpo en decadencia de Pitón. El nombre Pitonisa,
o Pitia, otorgado a la hierofante
femenina del oráculo, literalmente significa una que ha sido inducida a un frenesí
religioso al inhalar los humos que salían de la materia en descomposición. Es de mucho interés señalar que los griegos creían
que el oráculo de Delphi era el ombligo de la Tierra, de esta forma
evidenciando que ellos consideraban al planeta como un inmenso ser humano. La conexión entre el principio de las
revelaciones oraculares y el oculto significado del ombligo es un importante secreto que solo le pertenece a
los Misterios antiguos.
Sin embargo, el oráculo
es mucho más antiguo de lo que el siguiente relato indica. Una historia de este tipo, con relación a la
verdadera naturaleza esotérica del oráculo, probablemente fue inventada por los sacerdotes para explicarles
el fenómeno a aquellas personas inquisitivas a quienes ellos no consideraban dignas de iluminación. Algunos creen que la fisura délfica fue
descubierta por un sacerdote hiperbóreo; pero según lo registra la historia, la
cueva era sagrada y llegaban personas de todas partes de Grecia y de los países
circundantes para interrogar a los espíritus que moraban en este orificio en
forma de chimenea. Los sacerdotes y
sacerdotisas lo custodiaban con mucho cuidado y le servían al espíritu que allí
moraba y que iluminaba a la humanidad a través del don de la profecía.
La historia del
descubrimiento original del oráculo es de la siguiente manera: Los pastores que
atendían a sus rebaños en el costado del Monte Parnaso se maravillaron ante las
peculiares travesuras de cabras que vagaban cerca de una gran grieta con un espolón
hacia el suroeste. Los animales saltaban
como si trataran de bailar y emitían extraños lamentos que no eran semejantes a
nada antes escuchado. Finalmente, uno de
los pastores, que estaba curioso por saber la causa del fenómeno, se acercó al
orificio del cual salían humos nocivos.
Inmediatamente, fue tomado por un
éxtasis profético; bailó con desenfreno, cantó, emitió sonidos no articulados y
predijo eventos futuros. Otros se
acercaron a la fisura con el mismo resultado.
La fama del lugar se desplegó y muchos llegaron a conocer el futuro
inhalando los fétidos humos que estimulaban al punto del delirio.
Muchas de las personas
que llegaron al lugar, que no fueron capaces de controlarse y que tenían la
temporal fuerza de un desquiciado, se separaron de aquellos que buscaban
frenarlos y, cuando saltaron por el orificio, murieron. Para impedir que otros hicieran lo mismo, se erigió
una pared alrededor de la fisura y se designó a una profetisa para que sirviera
como mediadora entre el oráculo y aquellos que llegaban a hacerle
preguntas. Según posteriores
autoridades, un trípode de oro, adornado con tallados de Apolo en forma de Pitón,
la gran serpiente, fue colocado sobre la grieta; y sobre éste se colocó un
asiento especialmente preparado de forma tal que una persona tuviese
dificultad para caer mientras estaba bajo la influencia de los
humos oraculares. Justo antes de este
tiempo, se difundió una historia que decía que los humos del oráculo salían del
cuerpo en decadencia de Pitón. Es
posible que el oráculo revelara su propio origen.
Durante su antigua
historia, por muchos siglos, las doncellas vírgenes fueron consagradas al
servicio del oráculo. Estas fueron
llamadas Phœbades, o Pythiæ; y constituían aquella famosa
orden que hoy día se conoce como el sacerdocio Pitio. Es probable que las mujeres fuesen elegidas
para recibir los oráculos debido a que su naturaleza sensible y emocional respondía
mas rápida y completamente a “los humos del entusiasmo”. Tres días antes del tiempo establecido para
recibir las comunicaciones de Apolo, la sacerdotisa virgen comenzaba la
ceremonia de purificación. Se bañaba en
la cascada Castalia, se abstenía de comer cualquier cosa, solo bebía de la
fuente de Casotas, que fue traída al templo por medio de tuberías ocultas y
justo antes de ascender al trípode, mascaba unas cuantas hojas del sagrado árbol
de laurel. Se dice que, para que la visión
se distorsionara, el agua contenía droga; o que los sacerdotes de Delphi podían
crear un gas estimulante e intoxicante que ellos conducían a través de tubos subterráneos
y que liberaban dentro del pozo del oráculo que ubicaba varios pies debajo de
la superficie. Sin embargo, ninguna de
estas teorías ha sido evidenciada y ni
siquiera ninguna de éstas explica la precisión de las predicciones.
Cuando la joven
profetisa completaba su proceso de purificación, se vestía con túnicas santificadas
y era conducida hasta el trípode sobre
el cual se sentaba rodeada por los nocivos vapores que salían de la
enorme figura. Gradualmente, mientras
inhalaba los humos, surgía un cambio sobre ella. Era como si un espíritu diferente hubiese
entrado en su cuerpo. Ella luchaba,
desgarraba sus túnicas y emitía lamentos
no articulados. Después de un tiempo,
sus luchas cesaban. Tras calmarse,
aparentemente una gran majestad tomaba posesión de ella; y con los ojos puestos
en el espacio y con su cuerpo rígido, pronunciaba las palabras proféticas. Usualmente, las predicciones se daban en
forma de versos hexámetros; pero en ocasiones, las palabras se volvían ambiguas;
en otras ocasiones las palabras eran inentendibles. Cada sonido que ella emitía, cada movimiento
de su cuerpo, era cuidadosamente registrado por los cinco Hosii, u hombres
santos, que eran designados como escribas para preservar hasta los más mínimos
detalles de cada adivinación. Los Hosii
eran designados de por vida, y eran escogidos por los descendientes directos de
Deucalión.
Después de ofrecer el oráculo,
la Pitia comenzaba a luchar otra vez, y el espíritu la liberaba. Entonces, era asistida o llevaba hasta una habitación
de descanso, donde permanecía hasta que el éxtasis nervioso pasara.
Continúa…
Traducción del original en inglés The Greek Oracles del capítulo Wonders of Antiquity del libro The
Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sánchez & Rivera, Traductoras. 2014, Puerto Rico. madias85@yahoo.com

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