Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

domingo, 9 de marzo de 2014

MARAVILLAS DE LA ANTIGUEDAD - Introducción - M. Palmer Hall



MARAVILLAS DE LA ANTIGÜEDAD
 
Manly P. Hall
 
 
INTRODUCCION
 
 
Entre los antiguos egipcios, griegos y romanos, era una práctica común cerrar lámparas encendidas en los sepulcros de sus muertos como ofrendas para el Dios de la Muerte.  Posiblemente, también se cree que los difuntos utilizaban estas luces para encontrar su camino por el Valle de las Sombras.  Más tarde, mientras la costumbre fue generalmente establecida, no solo estas lámparas, sino miniaturas de éstas en terracota fueron enterradas junto con los muertos.  Para propósitos de protección, algunas de las lámparas fueron encerradas en vasijas circulares; y se han registrado casos en los cuales el aceite original en estas vasijas fue encontrado en perfecto estado de preservación después de más de 2,000 años.  Existe amplia evidencia de que muchas de estas lámparas estaban encendidas cuando los sepulcros fueron  cerrados; y también se dice que aún estaban encendidas cuando las criptas fueron abiertas cientos de años después.  Entre los autores medievales ha sido una fuente de considerable controversia la posibilidad de preparar un combustible que podía renovarse por sí mismo tan rápidamente como se consumía. Tras la debida consideración de la evidencia a la mano, parece  estar claramente dentro de la gama de posibilidades el que los antiguos sacerdotes-químicos manufacturaban lámparas que ardían, sino indefinidamente, al menos por considerables períodos de tiempo.
 
Varias autoridades han escrito sobre el tema de las siempre encendidas lámparas.  W. Wynn Westcott estima en más de 150 el número de escritores que le han dado la debida consideración al tema; y H. P. Blavatsky estima el número en 173.  Aunque las conclusiones a las cuales llegaron diferentes autores tienen variación, una mayoría de estos acepta la existencia de estas fenomenales lámparas.  Solo unos pocos decían que las lámparas arderían para siempre, pero muchos estaban dispuestos a aceptar que estas lámparas podían permanecer encendidas por varios siglos sin volverse a llenar con el combustible.  Algunos consideraban a las llamadas luces perdurables como simples artificios de los astutos  sacerdotes  paganos; mientras una gran mayoría que admitía que las lámparas realmente ardían, hicieron la radical afirmación de que el Diablo estaba utilizando este aparente milagro para enredar a los crédulos y de esta forma guiar sus almas hacia la perdición.
 
Sobre este tema, el erudito jesuita Atanasio Kircher, generalmente confiable, muestra una sorprendente inconsistencia.  En su Œdipus Ægyptiacus, el escribe: “Ni siquiera unas pocas de estas siempre encendidas lámparas fueron artefactos de diablos, * * *  Y asumo que todas las lámparas encontradas en las tumbas de los Gentiles, y que eran dedicadas a la adoración de algunos dioses, eran de esta clase, no solo porque ardían o porque se ha reportado que ardían con una llama constante, más bien porque probablemente el diablo las colocó allí maliciosamente, pretendiendo de esta forma obtener nueva credibilidad por una falsa adoración”.
 
Habiendo aceptado que las autoridades confiables defendían la existencia de las siempre encendidas lámparas y que incluso el Diablo se prestaba para su manufactura, Kircher dijo que toda esta teoría, que estaba considerada como un movimiento perpetuo y como la Piedra Filosofal, era difícil e irrealizable.  Ya habiendo resuelto una vez el problema para su satisfacción, Kircher lo resuelve nuevamente   ---pero de una manera diferente---   con las siguientes palabras: “En Egipto existen  ricos depósitos de asfalto y petróleo.  Entonces, qué hicieron estos astutos colegas [los sacerdotes] sino conectar un depósito de aceite por medio de un conducto secreto con una o más lámparas provistas de mechas de asbesto!  Cómo podían estas lámparas arder constantemente? * * *  En mi opinión, ésta es la solución del acertijo de la sobrenatural duración  interminable de estas antiguas lámparas”.
 
En sus Antigüedades, Montfaucon en general concuerda con las últimas deducciones de Kircher al creer que las legendarias lámparas perdurables de los templos eran astutos artificios mecánicos.  Más adelante, él añade que la creencia de que las lámparas ardían indefinidamente en las tumbas era el resultado del notable hecho de que en algunos casos los gases, que asemejaban humo, salían de las entradas de las recientemente abiertas criptas.  Los sujetos que entraban y descubrían las lámparas esparcidas por el suelo asumían que éstas eran la fuente de los gases. 
 
En diferentes partes del mundo existen varias historias interesantes con relación a los descubrimientos de las siempre encendidas lámparas.  En una tumba de la Vía Apia que fue abierta durante el papado de Pablo III se encontró una ardiente lámpara que había permanecido encendida en una cripta herméticamente sellada por casi 1,600 años.  Según un relato escrito por un contemporáneo, un cuerpo   ---el de una hermosa jovencita con cabello largo dorado---   fue encontrado flotando en un desconocido líquido transparente y estaba tan bien preservado como si la muerte hubiese ocurrido solo unas pocas horas antes.  Alrededor del interior de la cripta había un sinnúmero de importantes objetos que incluían varias lámparas; una de ellas encendida.  Aquellos que entraron al sepulcro dijeron que la corriente de aire causada por la apertura de la puerta apagó su luz y la lámpara no pudo volverse a encender.  Kircher reproduce un epitafio: “TULLIOLA HIJA MIA”, supuestamente encontrado en la tumba, pero que Montfaucon decía que nunca existió; más tarde éste añadió que aunque no se encontró evidencia concluyente, generalmente se cree que el cuerpo era el de Tulliola, la hija de Cicerón.
 
Las lámparas siempre encendidas fueron descubiertas por todas partes del mundo.  No solo los países mediterráneos, sino también India, el Tíbet, China y América del Sur han contribuido con registros de lámparas que ardían continuamente sin necesidad de combustible.  Los ejemplos que siguen fueron seleccionados al azar de la imponente lista de lámparas perdurables encontradas en diferentes épocas.
 
Plutarco escribió sobre una lámpara que ardía sobre la puerta de un templo para Jupiter Ammón; los sacerdotes decían que ésta había permanecido encendida por siglos sin necesidad de combustible.
 
San Agustín describió una lámpara perdurable custodiada en un templo en Egipto que era sagrada para Venus, que ni el viento ni el agua podían extinguir.  El creía que esto había sido obra del Diablo. 
 
Durante el reinado del Emperador Justiniano, se encontró una lámpara siempre encendida en Edesa o Antioquía.  Esta se encontraba en un nicho sobre el portal de la ciudad, elaboradamente encerrada para protegerla de los elementos.   La fecha sobre esta lámpara evidenciaba que había estado ardiendo por más de 500 años.  Fue destruída por soldados.
 
Durante la antigua Edad Media se encontró una lámpara en Inglaterra que había estado ardiendo desde el tercer siglo después de Cristo.  Se cree que el monumento que contenía esta lámpara era la tumba del padre de Constantino el Grande.
 
La Lámpara de Palas fue descubierta cerca de Roma en el año 1401 d.C.  Fue encontrada en el sepulcro de Palas, hijo de Evander, inmortalizado por Virgilio en su Eneida.  La lámpara fue colocada a  la cabeza del cuerpo y había estado ardiendo con un contínuo resplandor por más de 2,000 años.
 
En el año 1550 d.C., en la isla de Nesis en la Bahía de Nápoles, se abrió una magnífica cripta de mármol en la cual se encontró una lámpara aún encendida que había sido colocada allí antes del comienzo de la Era Cristiana.
 
Pausanias describió una hermosa lámpara dorada en el templo de Minerva que ardía continuamente por un año sin ser vuelta a llenar o sin tener su mecha cortada.  La ceremonia de llenar la lámpara se llevaba a cabo anualmente, y el tiempo se media según transcurría la ceremonia.
 
Según el Fama Fraternitatis, cuando la cripta de Christian Rosencreutz se abrió 120 años después de su muerte, se encontró que ésta estaba brillantemente iluminada por una lámpara perdurable suspendida del techo.
 
Numa Pompilius, Rey de Roma y mago que poseía un poder considerable, hizo que una lámpara perdurable  ardiera en la bóveda de un templo que  él había construido para honrar a un ser elemental.
 
En Inglaterra se encontró una curiosa tumba que contenía un pequeño robot que se movía cuando algunas piedras en el suelo de la cripta eran pisadas por un intruso.  Para ese tiempo, la controversia Rosacruz estaba en su punto más alto; así que se decidió que la tumba era de un iniciado Rosacruz.  Al descubrir la tumba y entrar en ella, un campesino encontró su interior brillantemente iluminado por una lámpara que colgaba del techo.  Mientras caminaba, su peso hundía algunas de las piedras del suelo.  Al mismo tiempo, una figura sentada que tenía una armadura pesada comenzó a moverse.  Mecánicamente se puso de pie y golpeó la lámpara con un bastón de hierro destruyéndola completamente, y de esta forma efectivamente previniendo el descubrimiento de la substancia secreta que mantenía la llama.  Se desconoce por cuánto tiempo la lámpara había estado ardiendo; pero con toda seguridad lo había estado haciendo por un considerable número de años.
 
Se dice que entre las tumbas cerca de Memphis y en los templos brahmánicos de India, se han encontrado lámparas en cámaras y vasijas selladas; pero la súbita exposición al aire las extinguió, provocando que su combustible se evaporara.
 
Se cree que las mechas de estas lámparas perdurables  fueron hechas de asbestos entrelazados o bordados que los alquimistas llamaban lana de salamandra; y que el combustible era uno de los productos de investigación alquímica.  Kircher intentó extraer  aceite del asbesto, convenciéndose de que como la substancia en sí era indestructible por medio del fuego y el aceite extraído de éste, esta lámpara se llenaría con un combustible igualmente indestructible.  Tras pasar dos años de infructuoso trabajo experimental, concluyó que la tarea era imposible de lograr.
 
Varias fórmulas para realizar el combustible para las lámparas han sido preservadas.  En Isis sin Velo, H. P. Blavatsky  reimprime dos de estas fórmulas de antiguos autores   ---Tritenheim y Barlotomeo Korndorf.  Una sola será suficiente para ofrecer un entendimiento general del proceso:
 
Sulphur. Alum ust. a iv.; sublímalos en flores a ij., al cual se le añade bórax veneciano cristalino (pulverizado) j.; sobre esto vierte el espíritu del vino rectificado y asimílalo; entonces extráelo y vierte espíritu de vino fresco; repite esto muchas veces sobre una placa caliente de bronce hasta que el azufre se derrita como cera sin necesidad de humo: esto es para el pábulo, pero la mecha se debe preparar de la siguiente manera: recolecta los hilos o flecos del Lapis asbestos, al grosor de tu dedo medio y al largo de tu dedo meñique; entonces colócalos dentro de un cristal veneciano y cubriéndolos con el azufre o sustento depurado anteriormente dicho, coloca el cristal en arena por espacio de veinticuatro horas, de forma tal que esté tan caliente que el azufre pueda burbujear todo el tiempo.  Cuando la mecha se haya embadurnado y consagrado, se debe colocar dentro de un cristal semejante a un caparazón, de forma tal que alguna parte de ésta esté sobre el conglomerado del azufre preparado; entonces, colocando este cristal sobre arena caliente, debes derretir el azufre para que pueda aferrarse a la mecha; y cuando ésta se encienda, arderá con una llama constante y de esta forma, puedes colocar esta lámpara en el lugar que desees”.
 
 
Traducción del original en inglés Wonders of Antiquity (Introduction) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 
 
 
 


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