Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

martes, 21 de enero de 2014

NUMEROS, Introducción a la Teoría Pitagórica de los - Parte II



MATEMATICA   PITAGORICA
 
Manly P. Hall
 
Introducción a la Teoría Pitagórica de los Números
 
Parte II
 
 
Existen dos órdenes de números: impares y pares.  Debido a que la unidad, o  1, siempre permanece indivisible, el número impar no puede ser dividido equitativamente.  Por lo tanto, 9  es  4 + 1 + 4; la unidad en el centro es indivisible.  Por otra parte, si cualquier número impar se divide en dos partes, una parte siempre será impar y la otra será par.  Por lo tanto, 9 puede ser  5 + 4,  3 + 6,  7 + 2  o  8 + 1.  Los pitagóricos consideraban que el número impar   ---cuyo prototipo era la mónada---   era definido y masculino.  Sin embargo, no todos estaban de acuerdo en cuanto a la naturaleza de la unidad, o 1.  Algunos decían que éste era positivo porque si se sumaba a un número par (negativo), producía un número impar (positivo).  Otros demostraban que si la unidad se sumaba a un número impar, este último se convertía en par, haciendo de esta forma que el masculino fuese femenino.  Por lo tanto, la unidad, o 1, se consideraba como un número andrógino que formaba parte de los atributos masculinos y femeninos que, en consecuencia, eran impares y pares.  Por esta razón, los pitagóricos lo llamaban equitativamente impar.  Los pitagóricos tenían la costumbre de ofrecer sacrificios de un número no equitativo de objetos a los dioses superiores; mientras que a las diosas y espíritus subterráneos les era ofrecido un número par.
 
Cualquier número par puede ser dividido en dos partes iguales, que siempre son ambas impares o ambas pares.  Por lo tanto, 10, por una división equitativa, da 5 + 5, ambos números impares.  El mismo principio es cierto si el 10 se divide de una forma no equitativa.  Por ejemplo, en 6 + 4, ambas partes son pares; en 7 + 3 ambas partes son impares; en 8 + 2, ambas partes nuevamente son pares; y en 9 + 1, ambas partes nuevamente son impares.  Por lo tanto, en el número par, como quiera que se divida, las partes siempre serán ambas impares o ambas pares.  Los pitagóricos consideraban que el número par   ---cuyo prototipo era la dúada---   era indefinido y femenino. 
 
Los números impares se dividen por medio de un artificio matemático   ---llamado “el Tamiz de Eratóstenes”---   en tres clases generales: no compuestos, compuestos y no compuestos-compuestos.
 
Los números no compuestos son aquellos que no tienen divisores que no sean ellos mismos y la unidad, tales como 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, 23, 29, 31, 37, 41, 43, 47, y así sucesivamente.  Por ejemplo, 7 solo es divisible por 7, que incide sobre sí una vez, y por la unidad, que incide sobre 7 siete veces.
 
Los números compuestos son aquellos que son divisibles no solamente por ellos mismos y por la unidad, sino también por algún otro número como 9, 15, 21, 25, 27, 33, 39, 45, 51, 57, y así sucesivamente.  Por ejemplo, 21 no solo es divisible por sí mismo y por la unidad, sino también es divisible por 3 y por 7.
 
Los números no compuestos-compuestos son aquellos que no tienen divisor común, aunque cada uno de ellos tiene la capacidad de ser dividido; estos números son 9 y 25.  Por ejemplo, 9 es divisible por 3 y 25 por 5; pero ninguno es divisible por el divisor del otro; por lo tanto, no tienen divisor común.  Debido a que tienen divisores individuales, estos son llamados compuestos; y debido a que no tienen divisores comunes, son llamados no compuestos.  De igual forma, el término no compuesto-compuesto fue creado para describir sus propiedades.
 
Los números pares se dividen en tres clases: equitativamente pares, equitativamente impares y curiosamente impares.
 
Los números equitativamente pares tienen una proporción doble con la unidad; de esta forma: 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, 512, y 1,024.  La prueba del número perfecto equitativamente par es que puede ser reducido a la mitad y las mitades pueden ser reducidas nuevamente a su unidad; de esta forma, ½ de 64 = 32; ½ de 32 = 16; ½ de 16 = 8; ½ de 8 = 4; ½ de 4 = 2; ½ de 2 = 1; es imposible ir mas allá de la unidad.
 
 
 
Los números equitativamente pares poseen algunas propiedades únicas.  La suma de cualquier número de términos que no sea el último término siempre es igual al último término menos uno.  Por ejemplo: la suma del primer y segundo término (1 + 2) equivale al tercer término (4) menos uno; o la suma del primer, segundo, tercer y cuarto términos (1 + 2 + 4 + 8) equivale al quinto término (16) menos uno.
 
En una serie de números equitativamente pares, el primero multiplicado por el último equivale al último; el segundo multiplicado por el penúltimo equivale al último y así sucesivamente hasta que en una serie de números impares solo queda un número que, multiplicado por sí mismo equivale al último número de la serie; o en una serie de números pares quedan dos números que, multiplicados por cada uno de ellos dan el último número de la serie.  Por ejemplo: 1, 2, 4, 8, 16, es una serie impar.  El primer número (1) multiplicado por el último número (16) equivale al último número (16).  El segundo número (2) multiplicado por el penúltimo número (8) equivale al último número (16).  Siendo una serie de números impares, el 4 se deja en el centro; y este número multiplicado por si mismo también equivale al último número (16).
 
Los números equitativamente impares son aquellos que, cuando se reducen a la mitad, no tienen la capacidad para una división mayor por medio de la reducción a la mitad.  Estos números se forman al tomar los números impares en orden de secuencia y multiplicarlos por 2.  Por medio de este proceso, los números impares 1, 3, 5, 7, 9, 11, producen los números equitativamente impares 2, 6, 10, 14, 18, 22.  Por lo tanto, cada cuarto número es equitativamente impar.  Cada uno de los números equitativamente impares puede ser dividido una vez, como el 2, que se convierte en dos 1’s y no puede ser dividido más; o 6, que se convierte en dos 3’s y no puede ser dividido más.
 
Otra peculiaridad de los números equitativamente impares es que si el divisor es impar, el cociente siempre es par; y si el divisor el par, el cociente siempre es impar.  Por ejemplo: si 18 se divide por 2 (un divisor par) el cociente es 9 (un número impar); si 18 se divide por 3 (un divisor impar) el cociente es 6 (un número par).
 
Los números equitativamente impares también son notables por el hecho de que cada término es una mitad de la suma de los términos a cada lado de ésta.  Por ejemplo: 10 es una mitad de la suma de 6 y 14; 18 es una mitad de la suma de 14 y 22; y 6 es una mitad de la suma de 2 y 10.
 
Los números curiosamente impares o no equitativamente pares son un arreglo entre los números equitativamente pares y los números equitativamente impares.  A diferencia de los números equitativamente pares, estos no pueden ser reducidos a la mitad hasta su unidad; y a diferencia de los números equitativamente impares, son capaces de hacer más de una división al reducirse a la mitad.  Los números curiosamente impares se forman al multiplicar los números equitativamente pares sobre 2 por los números impares sobre uno.  Los números impares sobre  uno son 3, 5, 7, 9, 11, y así sucesivamente.  Los números equitativamente pares sobre 2 son 4, 8, 16, 32, 64, y así sucesivamente.  El primer número impar de la serie (3) multiplicado por 4 (el primer número equitativamente par de la serie) da 12, el primer número curiosamente impar.  Al multiplicar 5, 7, 9, 11, y así sucesivamente, por 4, encontramos números curiosamente impares.  Los otros números curiosamente impares se producen al multiplicar 3, 5, 7, 9, 11, y así sucesivamente, en cambio, por los otros números equitativamente pares (8, 16, 32,  64, y así sucesivamente).  Un ejemplo de la reducción a la mitad de los números curiosamente impares es el siguiente: ½ de 12 = 6; ½ de 6 = 3, que no puede ser reducido más a la mitad debido a que los pitagóricos no dividieron la unidad.
 
Continúa…
 
 
Traducción del original en inglés An Introduction to the Pythagorean Theory of Numbers del capítulo Pythagorean Mathematics del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 
 


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