Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

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MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

domingo, 6 de octubre de 2013

LAS TABLAS DE LA LEY



PIEDRAS, METALES Y GEMAS
 
 
Manly P. Hall
 
LAS TABLAS DE LA LEY
 
Mientras se encontraba en las alturas del Monte Sinaí, Moisés recibió de Jehová dos tablas que contenían los caracteres del Decálogo trazados por el dedo del Dios de Israel.  Estas tablas estaban formadas con el divino zafiro, Schethiyâ, que tras remover de su propio trono, el Altísimo lanzó al Abismo para que se convirtiera en el fundamento y generador de los mundos.  Esta sagrada piedra, formada con rocío celestial, fue partida por el aliento de Dios  y sobre las dos partes las figuras de la Ley fueron dibujadas con fuego negro.  Estas preciadas inscripciones, que brillan con un resplandor celestial, fueron entregadas en el día de Sabbath,  por el Señor, en las manos de Moisés, quien fue capaz de leer las letras iluminadas del lado reverso debido a la transparencia de la gran joya.  (Para más detalles sobre esta leyenda, ver La Doctrina Secreta en Israel o El Zohar).
 
Los Diez Mandamientos son las diez brillantes gemas colocadas por el Santísimo en el mar de zafiro del Ser, y  en las profundidades de la materia los reflejos de estas joyas son vistos como las leyes que gobiernan las esferas sublunares.  Estas son las diez sagradas gemas con las cuales la Suprema Deidad estampó su voluntad sobre la faz de la Naturaleza.  Esta misma década fue conmemorada por los pitagóricos bajo la forma del tetractys   ---el triángulo de puntas espermáticas que le revela a los iniciados la completa obra del esquema cósmico; ya que el diez es el número de la perfección, la clave hacia la creación  y el símbolo adecuado de Dios, el hombre y el universo.
 
Debido a la idolatría de los israelitas, Moisés consideró  que el pueblo no era digno de recibir las tablas de zafiro; por lo tanto, las destruyó para que los Misterios de Jehová no fuesen violados.  Moisés sustituyó estas tablas por dos de piedra áspera dentro de cuya superficie corto diez antiguas letras.  Mientras las primeras tablas   ---que compartían la divinidad del Árbol de la Vida---   lanzaron hacia adelante eternas verdades, las posteriores   ---que compartían la naturaleza del Árbol del Bien y el Mal---   solo revelaban verdades temporeras.  Por lo tanto, la antigua tradición de Israel volvió al cielo, dejando solo su sombra con los hijos de las doce tribus.
 
Una de las dos tablas de piedra entregadas por el Dador de la Ley a sus seguidores tenía tradiciones orales; la otra tenía tradiciones escritas sobre las cuales se cimentó  la Escuela Rabínica.  Algunas autoridades difieren ampliamente en cuanto al tamaño y substancia de las tablas inferiores.  Algunos las describen como si fuesen tan pequeñas que pudiesen sostenerse en el cueco de la mano de un hombre; otros dicen que cada tabla medía diez o doce cúbitos de longitud y tenían un peso enorme.  Incluso, algunos niegan que las tablas fuesen de piedras, alegando que estaban realizadas con una madera llamada sedr que, según los mahometanos, crece profusamente en el Paraíso.
 
Las dos tablas representan, respectivamente, los mundos superiores e inferiores   ---los principios formativos paternales y maternales.  En su estado no dividido, representan el Andrógino Cósmico.  Romper estas tablas representa, de forma obscura, la separación de las esferas superiores e inferiores y también la división de los sexos.  En los procesionales religiosos de los griegos y egipcios había un arca o nave que contenía tablas, conos y vasijas de piedra de diferentes formas que eran emblemáticos de los procesos procreativos.  El Arca de los israelitas   ---que fue diseñada tras los cofres sagrados de los Misterios Isiacos---   contenía tres objetos sagrados, cada uno tenía una importante interpretación fálica: la vasija del maná, la vara que florecía y las Tablas de la Ley   ---el primer, segundo y tercer Principios de la Triada Creativa.  El maná, el bastón  florecido y las tablas de piedra son también imágenes apropiadas de la Cábala, el Mishna y la ley escrita   ---el espíritu, alma y cuerpo del judaísmo.  Cuando fue colocada  en la Casa Eterna del Rey Salomón, el Arca de la Alianza solo contenía las Tablas de la Ley.  Indicará  esto que incluso para esa antigua fecha ya se había perdido la tradición y que solo quedó la carta de la revelación?
 
Como una representación del poder que construyó  la esfera inferior o Demiúrgica, las tablas de piedra eran sagradas para Jehová en contraposición con las tablas de zafiro que representaban la potencia que estableció la esfera superior o celestial.  Sin duda, las tablas Mosaicas tienen su prototipo en los pilares u obeliscos de piedra colocados a cada lado de las entradas de los templos paganos.  Estas columnas pertenecen a esa remota época cuando los hombres adoraban al Creador a través de Su signo zodiacal de Géminis, cuyo símbolo aún son los pilares fálicos de los Gemelos Celestiales.  Hargrave Jennings  escribe: “Los Diez Mandamientos están inscritos en dos grupos de cinco y en forma de columnas.  El grupo de cinco que se encuentra a la derecha (mirando desde el altar) representa a la ‘Ley’; el grupo de cinco que se encuentra a la izquierda representa a los ‘Profetas’.  La piedra a la derecha es masculina; la piedra a la izquierda es femenina.  Estas  corresponden a los dos pilares de piedra (o torres) separados frente a cada catedral, y frente a cada templo en los tiempos paganos”.  (Ver Los Rosacruces: Sus Ritos y Misterios).  El mismo autor declara que la Ley es masculina porque fue entregada directamente desde la Deidad; mientras los Profetas, o Evangelios, eran femeninos debido a que nacieron de la naturaleza del hombre.
 
La Tabla de la Ley a la derecha también representa a Jachin   ---el blanco pilar de luz; la Tabla de la izquierda representa a Boaz---el sombrío pilar de la oscuridad.  Estos eran los nombres de los dos pilares hechos de bronce y colocados en el jardín del Templo del Rey Salomón.  Medían dieciocho cúbitos de alto y estaban bellamente adornados con coronas trabajadas en cadenas, mallas y granadas.  En la parte superior de cada pilar se encontraba un gran recipiente   ---que ahora se denominan erróneamente como bolas u orbes---   uno de los recipientes probablemente contenía fuego y el otro, agua.  El orbe celestial (que originalmente era el recipiente de fuego), que coronaba la columna a mano derecha (Jachin), simbolizaba al hombre divino; el orbe terrestre (el recipiente de agua), que coronaba la columna a mano izquierda (Boaz), representaba al hombre terrenal.  Estos dos pilares denotan, respectivamente, las expresiones activas y pasivas de la Energía Divina, el sol y la luna, azufre y sal, bien y mal, luz y oscuridad.  Entre estos recipientes estaba la puerta que conducía hacia la Casa de Dios;  y cuando estaban a las puertas del Santuario, eran un recordatorio de que Jehová es tanto una deidad andrógina como antropomórfica.  Como dos columnas paralelas, representan los signos zodiacales de Cáncer y Capricornio, que anteriormente fueron colocados en la cámara de iniciación para representar el nacimiento y la muerte   ---los extremos de la vida física.  De igual forma, ellos representan los solsticios de verano e invierno que hoy día los Francmasónicos conocen bajo la moderna apelación comparativa de los “dos San Juan”.
 
En el misterioso Árbol Sephirotico de los judíos, estos dos pilares simbolizan la Justicia y la Severidad.  Paradas ante la puerta del Templo del Rey Salomón, estas columnas tenían la misma importancia simbólica que los obeliscos ante los santuarios de Egipto.  Interpretados cabalísticamente, los nombres de los dos pilares significan: “Mi Casa será establecida en la fuerza”.  En el esplendor de la iluminación mental y espiritual, el Sumo Sacerdote se paraba  entre los pilares como mudo testigo de la perfecta virtud del equilibrio   ---ese punto hipotético que está  equidistante de todos los extremos.  Por lo tanto, él personificaba la naturaleza divina del hombre en medio de su compuesta constitución   ---el misterioso Mónada Pitagórico que estaba en presencia de la Dúada.  En un lado estaba la estupenda columna del intelecto; en el otro, estaba el pilar de bronce de la carne.  Entre estos dos estaba el sabio glorificado, pero él no podía  alcanzar este alto estado sin primero sufrir sobre la cruz realizada al unir estos dos pilares.  En muchas ocasiones, los antiguos judíos representaban los dos pilares, Jachin y Boaz, como las piernas de Jehová; representándole de esta forma  al filósofo moderno que la Sabiduría y el Amor, en su más exaltado sentido, apoyan el orden completo de la creación mundana y supermundana.
 
 
Traducción del original en inglés The Tablets of the Law del capítulo Stones, Metals, and Gems del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2013, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 
 


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