PIEDRAS,
METALES Y GEMAS
Manly P.
Hall
LAS TABLAS DE LA LEY
Mientras
se encontraba en las alturas del Monte Sinaí, Moisés recibió de Jehová dos
tablas que contenían los caracteres del Decálogo trazados por el dedo del Dios
de Israel. Estas tablas estaban formadas
con el divino zafiro, Schethiyâ, que
tras remover de su propio trono, el Altísimo lanzó al Abismo para que se
convirtiera en el fundamento y generador de los mundos. Esta sagrada piedra, formada con rocío
celestial, fue partida por el aliento de Dios
y sobre las dos partes las figuras de la Ley fueron dibujadas con fuego
negro. Estas preciadas inscripciones,
que brillan con un resplandor celestial, fueron entregadas en el día de
Sabbath, por el Señor, en las manos de
Moisés, quien fue capaz de leer las letras iluminadas del lado reverso debido a
la transparencia de la gran joya. (Para
más detalles sobre esta leyenda, ver La
Doctrina Secreta en Israel o El Zohar).
Los
Diez Mandamientos son las diez brillantes gemas colocadas por el Santísimo en
el mar de zafiro del Ser, y en las
profundidades de la materia los reflejos de estas joyas son vistos como las
leyes que gobiernan las esferas sublunares.
Estas son las diez sagradas gemas con las cuales la Suprema Deidad
estampó su voluntad sobre la faz de la Naturaleza. Esta misma década fue conmemorada por los
pitagóricos bajo la forma del tetractys
---el triángulo de puntas espermáticas que le revela a los iniciados la
completa obra del esquema cósmico; ya que el diez es el número de la
perfección, la clave hacia la creación y
el símbolo adecuado de Dios, el hombre y el universo.
Debido
a la idolatría de los israelitas, Moisés consideró que el pueblo no era digno de recibir las
tablas de zafiro; por lo tanto, las destruyó para que los Misterios de Jehová
no fuesen violados. Moisés sustituyó
estas tablas por dos de piedra áspera dentro de cuya superficie corto diez
antiguas letras. Mientras las primeras
tablas ---que compartían la divinidad
del Árbol de la Vida--- lanzaron hacia
adelante eternas verdades, las posteriores
---que compartían la naturaleza del Árbol del Bien y el Mal--- solo revelaban verdades temporeras. Por lo tanto, la antigua tradición de Israel
volvió al cielo, dejando solo su sombra con los hijos de las doce tribus.
Una
de las dos tablas de piedra entregadas por el Dador de la Ley a sus seguidores
tenía tradiciones orales; la otra tenía tradiciones escritas sobre las cuales
se cimentó la Escuela Rabínica. Algunas autoridades difieren ampliamente en
cuanto al tamaño y substancia de las tablas inferiores. Algunos las describen como si fuesen tan
pequeñas que pudiesen sostenerse en el cueco de la mano de un hombre; otros
dicen que cada tabla medía diez o doce cúbitos de longitud y tenían un peso
enorme. Incluso, algunos niegan que las
tablas fuesen de piedras, alegando que estaban realizadas con una madera llamada
sedr que, según los mahometanos,
crece profusamente en el Paraíso.
Las
dos tablas representan, respectivamente, los mundos superiores e
inferiores ---los principios formativos
paternales y maternales. En su estado no
dividido, representan el Andrógino Cósmico.
Romper estas tablas representa, de forma obscura, la separación de las
esferas superiores e inferiores y también la división de los sexos. En los procesionales religiosos de los
griegos y egipcios había un arca o nave que contenía tablas, conos y vasijas de
piedra de diferentes formas que eran emblemáticos de los procesos
procreativos. El Arca de los
israelitas ---que fue diseñada tras los
cofres sagrados de los Misterios Isiacos---
contenía tres objetos sagrados, cada uno tenía una importante
interpretación fálica: la vasija del maná, la vara que florecía y las Tablas de
la Ley ---el primer, segundo y tercer
Principios de la Triada Creativa. El
maná, el bastón florecido y las tablas
de piedra son también imágenes apropiadas de la Cábala, el Mishna y la ley
escrita ---el espíritu, alma y cuerpo
del judaísmo. Cuando fue colocada en la Casa Eterna del Rey Salomón, el Arca de
la Alianza solo contenía las Tablas de la Ley.
Indicará esto que incluso para
esa antigua fecha ya se había perdido la tradición y que solo quedó la carta de
la revelación?
Como
una representación del poder que construyó
la esfera inferior o Demiúrgica, las tablas de piedra eran sagradas para
Jehová en contraposición con las tablas de zafiro que representaban la potencia
que estableció la esfera superior o celestial.
Sin duda, las tablas Mosaicas tienen su prototipo en los pilares u
obeliscos de piedra colocados a cada lado de las entradas de los templos
paganos. Estas columnas pertenecen a esa
remota época cuando los hombres adoraban al Creador a través de Su signo
zodiacal de Géminis, cuyo símbolo aún son los pilares fálicos de los Gemelos
Celestiales. Hargrave Jennings escribe: “Los Diez Mandamientos están
inscritos en dos grupos de cinco y en forma de columnas. El grupo de cinco que se encuentra a la
derecha (mirando desde el altar) representa a la ‘Ley’; el grupo de cinco que
se encuentra a la izquierda representa a los ‘Profetas’. La piedra a la derecha es masculina; la
piedra a la izquierda es femenina.
Estas corresponden a los dos
pilares de piedra (o torres) separados frente a cada catedral, y frente a cada
templo en los tiempos paganos”. (Ver Los Rosacruces: Sus Ritos y Misterios). El mismo autor declara que la Ley es
masculina porque fue entregada directamente desde la Deidad; mientras los
Profetas, o Evangelios, eran femeninos debido a que nacieron de la naturaleza
del hombre.
La
Tabla de la Ley a la derecha también representa a Jachin ---el blanco pilar
de luz; la Tabla de la izquierda representa a Boaz---el sombrío pilar de la oscuridad. Estos eran los nombres de los dos pilares
hechos de bronce y colocados en el jardín del Templo del Rey Salomón. Medían dieciocho cúbitos de alto y estaban
bellamente adornados con coronas trabajadas en cadenas, mallas y granadas. En la parte superior de cada pilar se
encontraba un gran recipiente ---que
ahora se denominan erróneamente como bolas u orbes--- uno de los recipientes probablemente
contenía fuego y el otro, agua. El orbe
celestial (que originalmente era el recipiente de fuego), que coronaba la
columna a mano derecha (Jachin), simbolizaba al hombre divino; el orbe
terrestre (el recipiente de agua), que coronaba la columna a mano izquierda
(Boaz), representaba al hombre terrenal.
Estos dos pilares denotan, respectivamente, las expresiones activas y
pasivas de la Energía Divina, el sol y la luna, azufre y sal, bien y mal, luz y
oscuridad. Entre estos recipientes
estaba la puerta que conducía hacia la Casa de Dios; y cuando estaban a las puertas del Santuario,
eran un recordatorio de que Jehová es tanto una deidad andrógina como
antropomórfica. Como dos columnas
paralelas, representan los signos zodiacales de Cáncer y Capricornio, que
anteriormente fueron colocados en la cámara de iniciación para representar el
nacimiento y la muerte ---los extremos
de la vida física. De igual forma, ellos
representan los solsticios de verano e invierno que hoy día los Francmasónicos
conocen bajo la moderna apelación comparativa de los “dos San Juan”.
En
el misterioso Árbol Sephirotico de los judíos, estos dos pilares simbolizan la
Justicia y la Severidad. Paradas ante la
puerta del Templo del Rey Salomón, estas columnas tenían la misma importancia simbólica
que los obeliscos ante los santuarios de Egipto. Interpretados cabalísticamente, los nombres
de los dos pilares significan: “Mi Casa será establecida en la fuerza”. En el esplendor de la iluminación mental y
espiritual, el Sumo Sacerdote se paraba entre los pilares como mudo testigo de la
perfecta virtud del equilibrio ---ese
punto hipotético que está equidistante
de todos los extremos. Por lo tanto, él
personificaba la naturaleza divina del hombre en medio de su compuesta
constitución ---el misterioso Mónada Pitagórico
que estaba en presencia de la Dúada. En
un lado estaba la estupenda columna del intelecto; en el otro, estaba el pilar
de bronce de la carne. Entre estos dos
estaba el sabio glorificado, pero él no podía alcanzar este alto estado sin primero sufrir
sobre la cruz realizada al unir estos dos pilares. En muchas ocasiones, los antiguos judíos
representaban los dos pilares, Jachin y Boaz, como las piernas de Jehová; representándole
de esta forma al filósofo moderno que la
Sabiduría y el Amor, en su más exaltado sentido, apoyan el orden completo de la
creación mundana y supermundana.
Traducción del original en inglés The
Tablets of the Law del capítulo Stones,
Metals, and Gems del libro The Secret Teachings of All Ages de
Manly P. Hall. ®Sánchez &
Rivera, Traductoras. 2013, Puerto
Rico. madias85@yahoo.com

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