Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

viernes, 12 de octubre de 2012

ALQUIMIA Y SUS EXPONENTES - Introducción




ALQUIMIA Y SUS EXPONENTES
Manly P. Hall

Introducción

Es posible la transmutación de los metales básicos en oro?  Será una idea de la cual el erudito del mundo moderno puede burlarse?  La alquimia era más que un arte especulativo: también era un arte operativo.  Desde la época del inmortal Hermes, los alquimistas han afirmado (y no sin pruebas fundamentadas) que ellos podían hacer oro del estaño, la plata, el plomo y el mercurio.  Aún estando completamente confundidos en este punto, no se sostiene que en todos los demás problemas de la filosofía y la ciencia sean completamente sensatas y racionales la infinidad de mentes brillantes, filosóficas y científicas, quienes en un periodo de dos mil años afirmaban la realidad de la transmutación y multiplicación metálica.  Tampoco es razonable que los cientos que dicen haber visto y realizado transmutaciones de metales puedan haber sido timadores, imbéciles o mentirosos.

Aquellos que piensan que todos los alquimistas eran de mentalidad irracional estarían obligados a colocar en esta categoría a casi todos los filósofos y científicos de los mundos antiguos y medievales.  Emperadores, príncipes, sacerdotes y ciudadanos comunes han atestiguado el aparente milagro de la metamorfosis metálica.  Ante los testimonios existentes, cualquiera tiene el privilegio de quedar no convencido, pero el burlador elige ignorar evidencias dignas de respetuosas consideraciones.  Muchos grandes alquimistas y filósofos Herméticos ocupan un lugar distinguido en el Salón de la Fama, mientras que sus numerosos críticos quedan desconocidos.  Es imposible hacer una lista de todos estos sinceros buscadores del gran arcano de la Naturaleza, pero bastará con mencionar unos pocos para familiarizar al lector con la clase de inteligencia superior que se interesaba en este recóndito tema.

Entre los nombres más prominentes están el de Thomas Norton, Isaac de Holanda, Basil Valentine (el supuesto descubridor del antimonio), Jean de Meung, Roger Bacon, Alberto Magno, Quercetanus Gerber (el árabe que, a través de sus escritos, llevó el conocimiento de la alquimia hasta Europa), Paracelso, Nicholas Flammel, John Frederick Helvetius, Raymond Lully, Alexander Sethon, Michael Sendivogius, Conde Bernardo de Treviso, Sir George Ripley, Picus de Mirandola, John Dee, Henry Khunrath, Michael Mier, Thomas Vaughan, J. B. von Helmont, John Heydon, Lascaris, Thomas Charnock, Synesius (Obispo de Tolemais), Morieu, el Conde de Cagliostro y el Conde de St. –Germain.  Existen leyendas al efecto de que el Rey Salomón y Pitágoras eran alquimistas y que el primero elaboró, por medios alquímicos, el oro utilizado en su templo.

Albert Pike respaldó a los filósofos alquímicos al declarar que el oro de los Herméticos era una realidad.  El dice: “La ciencia Hermética, al igual que todas las verdaderas ciencias, es matemáticamente demostrable.  Sus resultados, incluso los materiales, son tan rigurosos como los de una correcta ecuación.  El Oro Hermético no solo es un verdadero dogma, una luz sin Sombra, una Verdad sin mezcla de falsedad; es también un oro material, real, puro, el más preciado que puede encontrarse en las minas de la Tierra”.  Por el ángulo Masónico.

Guillermo y María ascendieron juntos al trono de Inglaterra en 1689, época para la cual los alquimistas abundaban en el reino, ya que durante el primer año de su reinado, estos anularon un Acta realizada por el Rey Enrique IV en la cual dicho soberano dijo que la multiplicación de metales era un delito en contra de la corona.  En la Colección de Manuscritos Alquímicos del Dr. Segismundo Bacstrom, hay una copia escrita a mano del Acta aprobada por Guillermo y María, copiada del Capítulo 30 de los Estatutos en General del primer año de su reinado.  El Acta lee como sigue:

“Acta para anular el Estatuto realizado en el 5to. año del reinado de Enrique IV, fallecido rey de Inglaterra, [en el cual] fue decretado, entre otras cosas, en estas palabras, o a este efecto, a saber: ‘que en adelante nadie debe multiplicar Oro o Plata, o usar el arte de la multiplicación, y si alguien hace lo mismo, puede incurrir en el acto de delito grave’.  Y considerando que, desde la creación de dicho estatuto, diferentes personas han tenido una gran destreza y perfección en el arte de fundir y refinar metales, por su estudio, aplicación y aprendizaje, y mejorándolos y multiplicándolos a estos y a sus minerales, que tanto abundan en este reino, y extrayendo oro y plata con el mismo, pero que no se atreven ejercitar dicha destreza dentro de este reino por temor a caer bajo la penalidad de dicho estatuto, pero ejercitan dicho arte en lugares extraños, para la gran pérdida y detrimento de este reino: por lo tanto, sea aprobada por las mas excelentes majestades del Rey y la Reina, por y con el consejo y el consentimiento de los Señores y Comunes espirituales y temporeros en este presente parlamento congregado, que de aquí en adelante la rama, articulo u oración antes mencionada y contenida en dicho acto, y cada palabra, asunto y cosa contenida en dicha rama u oración, debe ser derogada, anulada, revocada y para siempre anulada, cualquier cosa en dicha acta, a lo contrario, en cualquier manera, de ningún modo, no obstante.  Siempre provisto, y que sea promulgado por la autoridad antes mencionada, que todo el oro y la plata que sea extraída por el antes mencionado arte de fundir o refinar metales, y de mejorar y multiplicar estos y sus minerales, como se estableció anteriormente, no sea de aquí en adelante empleado para ningún otro uso que no sea aumentar dinero; y que el lugar aquí citado para su disposición sea el cuño de sus Majestades, dentro de la Torre de Londres, en cuyo lugar van a recibir el completo y verdadero valor de su oro y plata, tan procurado, de tiempo en tiempo, según su ensayo y fineza, y así, para cualquier peso mayor o menor, y que nada de ese metal de oro y plata tan refinado y procurado pueda ser usado o desechado en cualquier otro lugar dentro de los dominios de sus Majestades”.  Después que esta medida anulante se volvió efectiva, Guillermo y María fomentaron un mayor estudio de la alquimia.

El Dr. Franz Hartmann ha recolectado evidencia confiable con relación a cuatro diferentes alquimistas que transmutaron metales básicos en oro, no solo una vez, sino muchas veces.  Uno de estos relatos tiene que ver con un monje de la Orden de San Agustín llamado Wenzel Seiler, quien descubrió una pequeña cantidad de un misterioso polvo rojo en su convento.  En presencia del Emperador Leopoldo I, Rey de Alemania, Hungría y Bohemia, éste transmutó grandes cantidades de estaño en oro.  Entre otras cosas que él sumergió dentro de su misteriosa esencia había una gran medalla de plata.  Aquella parte de la medalla que hizo contacto con la substancia que producía oro fue  transmutada en la calidad más pura del más preciado metal.  El resto se quedó en plata.  Con relación a esta medalla, el Dr. Hartmann escribe:

“La evidencia más indiscutible (si las apariencias pudieran evidenciar algo) de la posibilidad de transmutar metales básicos en oro, puede ser vista por cualquiera que visite Viena; esta evidencia es una medalla preservada en la cámara Imperial del tesoro, y se dice que esta medalla, que originalmente era de plata, fue parcialmente transformada en oro, por medios alquímicos, por el mismo Wenzel Seiler, a quien más tarde el Emperador Leopoldo I convirtió en caballero y le otorgó el título Wenzeslaus Ritter von Reinburg”.  (En el Pronaos del Templo de la Sabiduría).

Las limitaciones de espacio imposibilitan que se realice una discusión más detallada de los alquimistas.  Un breve esbozo de las vidas de estos cuatro alquimistas puede servir para mostrar los principios generales sobre los cuales trabajaban, el método mediante  el cual obtuvieron su conocimiento, y el uso que le dieron.  Estos cuatro alquimistas eran Grandes Maestros de esta ciencia secreta; y las historias de sus andanzas y esfuerzos, según fueron registradas por sus propias plumas y por discípulos contemporáneos del arte Hermético, son tan fascinantes como cualquier romance de ficción.


Traducción del original en inglés Alchemy and Its Exponents  (Introduction) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com



N. de las T.  Los cuatro alquimistas a los cuales se refiere Mr. Hall son: Paracelso de Hohenheim, Raymond Lully, Nicholas Flammel y el Conde Bernardo de Treviso.  Los esbozos de sus vidas son los temas que continúan.


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