Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

miércoles, 21 de junio de 2023

LOS MISTERIOS ELEUSINOS (2da. Parte - Final) - Manly P. Hall

 

Los Misterios Eleusinos
2da. Parte - Final
 
Manly P. Hall
 
Los Misterios Mayores (dentro de los cuales el candidato era aceptado solo después de haber pasado exitosamente por las pruebas de los Menores, y no siempre) eran sagrados para Ceres, la madre de Perséfone, y la representan vagando por el mundo en busca de su secuestrada hija.  Ceres llevaba consigo dos antorchas, intuición y razón, para ayudarla en la búsqueda de su hija perdida (el alma).  Finalmente, encontró a Perséfone no muy lejos de Eleusis; y en gratitud, le enseñó a la gente allí a cultivar maíz, que es sagrado para ella.  También fundó los Misterios.  Ceres se apareció ante Plutón, dios de las almas de los muertos, y le suplicó que le permitiera a Perséfone regresar a su hogar.  En primera instancia, el dios rehusó hacerlo porque Perséfone había comido granada, el fruto de la mortalidad.  Sin embargo, finalmente el dios transó y aceptó permitirle a Perséfone vivir la mitad del año en el mundo superior si se quedaba con él en la oscuridad del Hades por la restante mitad.

Los griegos creían que Perséfone era una manifestación de la energía solar que en los meses de invierno vivía bajo la tierra con Plutón, pero en el verano regresaba nuevamente con la diosa de la productividad.  Hay una leyenda que dice que las flores amaban a Perséfone; y que cada año, cuando ella se retiraba hacia los oscuros  reinos de Plutón, las plantas y arbustos morían de tristeza.  Aunque los profanos y no iniciados tenían sus propias opiniones sobre estos temas, las verdades de las alegorías griegas permanecían ocultas de forma segura por los sacerdotes, quienes reconocían la sublimidad de estas grandes parábolas filosóficas y religiosas.

Thomas Taylor resume las doctrinas de los Misterios Mayores con la siguiente declaración: “Por medio de místicas y espléndidas visiones, los (Misterios) Mayores oscuramente insinuaban la dicha del alma tanto en el ahora como en lo sucesivo cuando era purificada de la corrupción de una naturaleza material y constantemente se elevaba a las realidades de la visión intelectual (espiritual)”.

De la misma forma que los Misterios Menores discutían la época prenatal del hombre cuando la conciencia en sus nueve días (embriológicamente, meses) descendía hasta el reino de la ilusión y adoptaba el velo de la irrealidad, así también los Misterios Mayores discutían los principios de la regeneración espiritual y les revelaban a los iniciados no solo el método más simple, sino  también el más directo y completo para liberar sus naturalezas superiores de la atadura de la ignorancia material.  Al igual que Prometeo está encadenado a la parte superior del Monte Cáucaso, la naturaleza superior del hombre está encadenada a su deficiente personalidad.  Los nueve días de iniciación también simbolizaban las nueve esferas por las cuales desciende el alma humana durante el proceso de adoptar una forma terrestre.  Se desconocen los ejercicios secretos del desenvolvimiento espiritual otorgados a los discípulos de los grados más altos; pero hay muchas razones para creer que estos eran similares a los Misterios Brahmánicos; ya que se sabe que las ceremonias Eleusinas se cerraban con las palabras en sanscrito “Konx Om Pax”.

La parte de la alegoría que se refiere a los dos períodos de seis meses, durante uno de los cuales Perséfone debía permanecer con Plutón  mientras que durante el otro podía volver a visitar el mundo superior, ofrece material para una profunda consideración.  Es probable que los Eleusinos se hayan dado cuenta de que el alma dejaba al cuerpo durante el sueño, o por lo menos era capaz de marcharse por medio del entrenamiento especial que sin duda ellos estaban dispuestos a ofrecer.  De esta forma, Perséfone permanecería como reina del dominio de Plutón durante las horas de vigilia; pero ascendería a los mundos espirituales durante los períodos de sueño.  Al iniciado se le enseñaba cómo interceder ante Plutón para que le permitiera a Perséfone (el alma del iniciado) ascender de la oscuridad de su naturaleza material hasta la luz del entendimiento.  De esta forma, cuando se liberaba de los grilletes de barro y de los conceptos cristalizados, el iniciado no solo se liberaba por el período de su vida, sino por toda la eternidad; ya que desde entonces, él nunca se desligaba de aquellas cualidades del alma que después de la muerte eran sus vehículos de manifestación y expresión en el llamado mundo celestial.

En contraste con la idea del Hades como un estado de oscuridad inferior, se dice que los dioses habitaban las cúspides de las montañas; un ejemplo bien conocido es el Monte Olimpo, donde se dice que las doce deidades del panteón griego moraban juntas.  Por lo tanto, en sus viajes de iniciación, el neófito entraba a cámaras de brillantez en constante incremento para mostrar el ascenso del espíritu de los inframundos hasta los reinos de felicidad.  Como punto culminante de estos viajes, el neófito entraba a una gran habitación abovedada en cuyo centro estaba una brillantemente iluminada estatua de la diosa Ceres.  Allí, en presencia del hierofante y rodeado por sacerdotes vestidos con magníficas túnicas, el neófito era instruído en los más altos misterios secretos de Eleusis.  Para concluir esta ceremonia, el neófito era aclamado como un Epoptes, que significa uno que ha observado o visto directamente.  Por esta razón, también a la iniciación se le llamaba autopsia.  Luego, al Epoptes se le daban ciertos libros sagrados probablemente escritos en códigos junto con tabletas de piedra sobre las cuales se tallaban instrucciones secretas.

En El Obelisco en la Francmasonería, John A. Weisse describe a los personajes oficiantes de los Misterios Eleusinos, que consistían de un hierofante masculino y uno femenino que dirigían las iniciaciones; un portador de antorchas masculino y uno femenino; un heraldo masculino y un asistente de altar masculino y uno femenino.  También había varios oficiales menores.  El dice que, según Porfirio, el hierofante representa el Demiurgo de Platón, o Creador del mundo; el portador de antorcha, el Sol; el hombre del altar, la Luna; el heraldo, a Hermes o Mercurio y los otros oficiales eran estrellas menores.

De los registros disponibles, un número de fenómenos extraños y aparentemente sobrenaturales, acompañaba a los rituales.  Muchos iniciados alegan haber realmente visto a los propios dioses vivientes.  Si esto fue el resultado de un éxtasis religioso o de la efectiva cooperación de los poderes invisibles con los sacerdotes visibles, debe permanecer como un misterio.  En La Metamorfosiso Vellocino Dorado, Apuleyo describe de la siguiente forma lo que con toda probabilidad fue su iniciación en los Misterios Eleusinos:

“Me acerqué a los confines de la muerte y,  habiendo pasado por el umbral de Proserpina, regresé de la muerte siendo llevado a través de  todos los elementos.  A la medianoche, vi el sol brillando con una espléndida luz; y manifiestamente me acerqué a los dioses inferiores y a los dioses superiores; y de modo directo, los adoré”. 

Las mujeres y los niños eran aceptados en los Misterios Eleusinos; y por un tiempo, literalmente  había  miles de iniciados.  Debido a que estas vastas huestes  no estaban preparadas para las más altas doctrinas espirituales y místicas, necesariamente se llevó a cabo una división dentro de la misma sociedad.  Las enseñanzas superiores solo se le ofrecían a un número limitado de iniciados quienes, debido a su mentalidad superior, mostraban un agarre comprensivo de sus subyacentes conceptos filosóficos.  Sócrates rehusó ser iniciado en los Misterios Eleusinos porque al conocer sus principios sin ser miembro de la orden, se dio cuenta que la membrecía sellaría su lengua.  Que los Misterios de Eleusis se basaban en grandes y eternas verdades está demostrado por la veneración que las grandes mentes del mundo antiguo le tenían.  M. Ouvaroff pregunta: “Hubiesen Pindar, Platón, Cicerón y Epícteto hablado de ellas con tanta admiración si el hierofante se hubiese satisfecho proclamando a viva voz sus propias opiniones o las de su orden?”.

Las vestiduras con las cuales los candidatos eran iniciados fueron preservadas por muchos años y se creía que poseían propiedades casi sagradas.  De la misma forma que el alma no puede tener cubierta alguna que no fuese sabiduría y virtud, así también los candidatos   ---que tampoco tenían verdadero conocimiento---   eran presentados desvestidos en los Misterios; y primero se les daba la piel de un animal y más tarde una túnica consagrada para simbolizar las enseñanzas filosóficas recibidas por el iniciado.  Durante el curso de la iniciación, el candidato pasaba por dos portales.  El primero bajaba hasta los inframundos y simbolizaba su nacimiento en la ignorancia.  El segundo subía hasta una habitación brillantemente iluminada por lámparas no vistas en la cual se encontraba la estatua de Ceres y la cual simbolizaba el mundo superior, o la morada de la Luz y la Verdad.  Strabo dice que el gran templo de Eleusis podía contener entre veinte y treinta mil personas.  Las cuevas consagradas por Zoroastro también tenían estas dos puertas que simbolizaban los caminos del nacimiento y la muerte.

El siguiente párrafo de Porfirio ofrece un concepto bastante apropiado del simbolismo Eleusino: “Siendo un principio luminoso que reside en el centro del fuego más sutil, Dios siempre permanece invisible ante los ojos de aquellos que no se elevan sobre la vida material: a este respecto, la vista de los cuerpos transparentes como el cristal, el mármol blanco de Paros, e incluso el marfil, nos recuerda la idea de la luz divina; de la misma forma que la vista del oro despierta una idea de su pureza, porque el oro no puede ser mancillado.  Algunos piensan que una piedra negra representaba la invisibilidad de la esencia divina.  Para expresar la suprema razón, la Divinidad se representaba bajo la forma humana   ---una forma hermosa, porque Dios es la fuente de la belleza; de diferentes épocas, y en diferentes actitudes, sentado o parado; de un sexo o del otro, como una virgen o un joven, un esposo o una novia, para que todas las sombras y gradaciones pudiesen ser marcadas.  Subsiguientemente, cada cosa luminosa le era atribuída a los dioses; la esfera, y todo lo que es esférico, al universo, al sol y a la luna   ---algunas veces a la Suerte y a la Esperanza.  El círculo, y todas las formas circulares, a la eternidad   ---a los movimientos celestiales, a los círculos y las zonas de los cielos.  La sección de los círculos, a las fases de la luna; y las pirámides y obeliscos, al principio ígneo, y a través de ese principio, a  los dioses del Cielo.  Un cono expresa el sol; un cilindro expresa la Tierra; el falo y el triángulo (un símbolo de la matriz) designa la generación”.  (De Ensayo sobre los Misterios de Eleusis, por M. Ouvaroff).

Según Heckethorn, los Misterios Eleusinos sobrevivieron a todos los demás y no dejaron de existir como institución hasta casi cuatrocientos años después de Cristo, cuando finalmente fueron reprimidos por Teodosio (distinguido como el Magnífico), quien cruelmente exterminó a todos los que no aceptaron la fe cristiana.  Sobre esta más grande institución filosófica, Cicerón dijo que no solo les enseñaba a los hombres cómo vivir, sino que también les enseñaba cómo morir. 


N. de las T.: (1)  El vocablo griego Epoptes también puede ser entendido como: “iniciado en los Misterios”, “el que ve las cosas tal como son”, “verdadero adorador”.   (2)  Las palabras en sanscrito Konx Om Pax es un recordatorio de “vigilad y no hagáis mal alguno”.
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Traducción del original en inglés The Ancient Mysteries and Secret Societies (Part Three) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly Palmer Hall. ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico. Revisado, noviembre 2015.   riverafarrell@gmail.com

5 comentarios:

  1. Los Misterios Mayores estaban dedicados a Ceres, madre de Perséfone (el alma). En la búsqueda de su secuestrada hija, Ceres llevaba dos antorchas: Intuición y Razón. La dicha del alma consiste en purificarse de la corrupción de una naturaleza material y elevarse a las realidades de la visión espiritual. Dicho de otra forma: Liberar la naturaleza superior de las cadenas de la personalidad.

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  2. Perséfone, 6 meses en la oscuridad con Plutón y 6 meses en el mundo superior = durante el sueño el alma es capaz de marcharse del cuerpo* = en las horas de vigilia permanece en el dominio de la oscuridad y en las horas de sueño puede ascender a los mundos espirituales*. *Entrenamiento especial.

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  3. Las cubiertas del alma son: Sabiduría y Virtud.

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  4. El candidato pasaba por dos portales: 1ro. bajaba hacia la oscuridad para simbolizar nacimiento en la ignorancia. 2do. subía al mundo superior, morada de Luz y Verdad.

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  5. Como principio luminoso, la idea de la Luz Divina puede presentarse como: cristal transparente, mármol blanco, marfil, oro; incluso piedra negra. Como suprema razón, la Divinidad se representa con forma humana: fuente de belleza, de diferentes épocas, en diferentes actitudes (sentado, parado), de un sexo o del otro (una virgen, un joven, un esposo, una novia). Así todas las sombras y gradaciones quedan marcadas...

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