Llegará el inevitable día en que el alma se verá despojada de todas las cosas...
[...] al dejar esta vida el alma comprenderá perfectamente que, si su corazón tan solo se apegó a cosas frágiles y vanas, es inevitable que se encuentre sola y abandonada, puesto que no procuró unirse a un bien verdadero y autosuficiente, capaz de sostenerla durante y después de esta vida.
En esto reside el motivo que la lleva a considerar como una nada todo aquello que debe volver a la nada...: cuerpo, parientes, amigos, enemigos, bienes, pobreza, desgracia, prosperidad, honor, ignominia, estima, desprecio, autoridad, indigencia, salud, enfermedad...; en suma, todo lo que ha de durar menos que el alma es incapaz de satisfacer el deseo de ésta que busca seriamente establecerse en una felicidad tan duradera como ella misma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.