Cuando agredes a alguien físicamente o con palabras, al menos estás reconociendo su existencia; hay un choque, una interacción.
Pero cuando ignoras a alguien por completo, le estás quitando el derecho a ser visto, a ser escuchado y, en última instancia, a existir ante tus ojos.
Es un desprecio pasivo que destruye la autoestima y la salud mental del otro, pero que le permite al que lo hace mantener una fachada de "inocencia" o neutralidad

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.