Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

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MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

sábado, 1 de julio de 2023

ATLANTIDA (1ra. Parte) - Manly P. Hall

 

ATLANTIDA 

 
Manly P. Hall

(1ra. Parte)


Atlántida es el tema de un breve pero importante artículo que aparece en el Informe Anual de la Junta Directiva de La Institución Smithsoniana para el año que culmina el 30 de junio de 1915.  En 1912, su autor, M. Pierre Termier, un miembro de la Academia de Ciencias y Director de Servicio del Cuadro Geológico de Francia, ofreció un discurso sobre la hipótesis Atlante ante el Instituto Oceanográfico; son las notas traducidas de este importante discurso las que se publican en el informe Smithsoniano.
 

M. Termier escribe: “Tras un largo período de desdeñosa indiferencia, observen cómo en los pasados años la ciencia ha regresado al estudio de Atlántida.  Cuántos naturalistas, geólogos, zoólogos o botánicos hoy día se preguntan unos a los otros si Platón no nos transmitió, con una leve amplificación, una página de la verdadera historia de la humanidad.  Ninguna afirmación es permisible; pero parece más y más evidente que una amplia región, continental o hecha de grandes islas, colapsó al oeste de los Pilares de Hércules, también llamado el Estrecho de Gibraltar, y que su colapso ocurrió en el no muy distante pasado.  En cualquier caso, nuevamente se le hace la pregunta sobre Atlántida a los hombres de la ciencia; y ya que no creo que esta pregunta se pueda resolver sin la ayuda de la oceanografía, pienso que es natural discutirla aquí, en este templo de ciencia marítima, y llamar la atención sobre este problema, por mucho tiempo despreciado pero ahora revivido, tanto de oceanógrafos como de aquellos que, aunque están inmersos en el tumulto de las ciudades, le prestan atención al distante murmullo del mar”.

 
En su discurso, M. Termier presenta información geológica, geográfica y zoológica para fundamentar la teoría de Atlántida.  Metafóricamente secando todo el lecho del Océano Atlántico, él considera las desigualdades de su cuenca y cita lugares sobre una línea que va desde las islas Azores hasta Islandia donde el dragado ha generado lava en la superficie desde una profundidad de 3,000 metros.  La naturaleza volcánica de las islas que actualmente existen en el Océano Atlántico corrobora la declaración de Platón de que el continente Atlante fue destruido por cataclismos volcánicos.  M. Termier también adelanta las conclusiones de un joven zoólogo francés, M. Louis Germain, que aceptaba la existencia de un continente Atlántico conectado con la Península Ibérica y con Mauritania y que se extendía hacia el sur como para incluir algunas regiones de clima desértico.  M. Termier concluye su discurso con un cuadro gráfico del hundimiento de ese continente.

 
La descripción de la civilización Atlante ofrecida por Platón en el Critias puede resumirse de la siguiente manera.  En los primeros años, los dioses dividieron la Tierra entre ellos mismos, proporcionándola según sus respectivas dignidades.  Cada uno se convirtió en la deidad peculiar de su propia adjudicación y establecieron  templos para ellos mismos; ordenaron un sacerdocio e instituyeron un sistema de sacrificio.  A Poseidón se le otorgó el mar y la isla continente de Atlántida.  En el centro de la isla había una montaña que era la morada de tres seres humanos primitivos nacidos de la tierra   ---Evenor; su esposa, Leucipe y su única hija, Cleito.  La doncella era muy hermosa, y tras la súbita muerte de sus padres, ésta fue cortejada por Poseidón, con quien engendró sus cinco pares de hijos varones.  Poseidón repartió su continente entre estos diez, y a Atlas, el mayor, lo proclamó señor de los otros nueve.  Más tarde, Poseidón llamó al país Atlántida y al mar que lo rodeaba lo llamó el Atlántico en honor a Atlas.  Antes del nacimiento de sus diez hijos, Poseidón dividió el continente y el mar costanero en zonas concéntricas de tierra y agua, que eran tan perfectas como si estuviesen colocadas sobre un torno.  Dos zonas de tierra y tres de agua rodeaban la isla central, que Poseidón hizo que fuesen irrigadas con dos fuentes de agua   ---una tibia y la otra fría.

 
Los descendientes de Atlas continuaron como gobernantes de Atlántida; y con sabio gobierno e industria elevaron el país a una posición de sorprendente dignidad.  Aparentemente,  los recursos naturales de Atlántida eran ilimitados.  Preciosos metales fueron extraídos; animales salvajes fueron domesticados y perfumes destilaban de sus fragantes flores.  Mientras disfrutaban de la abundancia natural de su localización semitropical, los atlantes también trabajaron en el levantamiento de palacios, templos y muelles.  Ellos construyeron puentes en las zonas de mar y más tarde cavaron un canal profundo para conectar el océano exterior con la isla central, donde ubicaban los palacios y el templo de Poseidón, que sobresalían  de las otras estructuras en magnificencia.  Los Atlantes crearon una red de puentes y canales para unir las diferentes partes de su reino.

 
Luego, Platón describe las piedras blancas, negras y rojas que los Atlantes extrajeron desde debajo de su continente y que utilizaron en la construcción de edificios y muelles públicos.  Ellos circunscribieron cada una de las zonas de tierra con un muro; el muro exterior fue cubierto con bronce, el central con estaño, y el interior, que cercaba la ciudadela, con oricalco.  La ciudadela, en la isla central, contenía los palacios, templos y otros edificios públicos.  En su centro, rodeado por un muro de oro, había un santuario dedicado a Cleito y Poseidón.  Allí nacieron los primeros diez príncipes de la isla y cada año sus descendientes llevaban ofrendas.  El propio templo de Poseidón, con su exterior completamente cubierto de plata y sus pináculos cubiertos de oro, también ubicaba dentro de la ciudadela.  El interior del templo era de marfil, oro, plata y oricalco; incluso en los pilares y en el suelo.  El templo contenía una colosal estatua de Poseidón parada sobre un carruaje tirado por seis caballos alados; alrededor de él había cien Nereidas montadas sobre delfines.  Estatuas de oro de los primeros diez reyes y sus esposas estaban colocadas alrededor del edificio.

 
En los huertos y jardines habían fuentes de agua caliente y fría.  También habían numerosos templos para varias deidades, lugares de ejercicio para los hombres y las bestias, baños públicos y una gran pista de carreras de caballos.  En diferentes puntos de observación de las zonas habían fortificaciones; y hasta el gran puerto llegaban buques de cada nación marítima.  Las zonas estaban tan densamente pobladas que el sonido de las voces humanas siempre estaba en el aire.

 
La porción de Atlántida que miraba hacia el mar fue descrita como elevada y escarpada; pero alrededor de la ciudad central había un valle resguardado por montañas reconocidas por su tamaño, número y belleza.  El valle producía dos cosechas cada año, las cuales eran regadas por lluvias durante el invierno y por inmensos canales de irrigación durante el verano; estos canales también se utilizaban para transportación.  El valle  fue dividido en dos secciones; y en época de guerra cada sección proveía su cuota de gladiadores y carruajes.

 
Los diez gobiernos diferían uno del otro en detalles relacionados a requisitos militares.  Cada uno de los reyes de Atlántida tenía completo control sobre su propio reino; pero sus mutuas relaciones estaban regidas por un código tallado por los primeros diez reyes sobre una columna de oricalco ubicada en el templo de Poseidón.  En intérvalos alternados de cinco y seis años se hacía un peregrinaje hasta este templo para conferir honores sobre los números pares e impares.  Allí, con adecuado sacrificio, cada rey renovaba su juramento de lealtad sobre la sagrada inscripción.  Allí también los reyes tomaban vestiduras celestes y se sentaban en juicio.  En el alba, escribían sus oraciones sobre una tabla dorada y las depositaban con sus túnicas como recordatorios.  Las leyes principales de los reyes Atlantes eran que ellos no debían tomar armas contra sí mismos y que debían ir en auxilio de cualquiera de su número que fuese atacado.  En asuntos de guerra y grandes momentos, la decisión final estaba en  manos de los descendientes directos de la familia de Atlas.  Ningún rey tenía el poder de la vida y la muerte sobre sus conciudadanos sin la autorización de una mayoría de los diez.

 
Platón concluye su descripción diciendo que fue este gran imperio el que atacó los estados helénicos.  Sin embargo, esto no ocurrió hasta que el poder y gloria extraviaron  a los reyes Atlantes del camino de la sabiduría y la virtud.  Llenos de falsa ambición, los gobernantes de Atlántida determinaron conquistar el mundo entero.  Percibiendo la perversidad de los Atlantes, Zeus reunió a los dioses en su santa habitación y se dirigió a ellos.  Aquí la narrativa de Platón llega a un abrupto fin debido a que el Critias nunca fue terminado.  En el Timæus hay una descripción más detallada de Atlántida que supuestamente un sacerdote egipcio le ofreció a Solón y que concluye de la siguiente manera:

 
“Posteriormente ocurrieron violentos terremotos e inundaciones; y en un solo día y noche de lluvia todos sus hombres guerreros se hundieron en grupo en la tierra; y de igual forma, desapareció la isla de Atlántida, y se hundió debajo del mar.  Y esa es la razón por la cual el mar en aquellas partes es infranqueable e impenetrable, porque hay una gran cantidad de lodo superficial en el camino; y esto fue provocado por el hundimiento de la isla”.



Continúa… 

 
Traducción del original en inglés Atlantis and the Gods of Antiquity del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  Revisado, febrero 2016.  riverafarrell@gmail.com 

 

N. de las T.: El oricalco, hoy desconocido,  era una mezcla de oro, bronce y polvillo volcánico.  Con esta mezcla se hacía una especie de grandes y radiantes bloques.

2 comentarios:

  1. Ninguna afirmación es permisible; pero parece más y más evidente que una amplia región, continental o hecha de grandes islas, colapsó al oeste de los Pilares de Hércules, también llamado el Estrecho de Gibraltar, y que su colapso ocurrió en el no muy distante pasado. ---M. Termier

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  2. Todo bien hasta que finalmente... el poder y la gloria extraviaron a los reyes atlantes del camino de la sabiduría y la virtud. Falsa ambición >> perversidad >> catástrofes = puesta en marcha la Ley de Causa y Efecto.

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