CONCLUSION
(2da. Parte)
Manly P. Hall
Que la cultura filosófica de la antigua Grecia, Egipto e India sobrepaso a la del mundo moderno debe ser aceptado por todos, aun por los modernistas más arraigados. La era dorada de la estética, el intelectualismo y la ética griega nunca había sido igualada desde entonces. El verdadero filosofo pertenece a la orden más noble de los hombres: ciertamente, la nación o raza que esta bendecida por la posesión de pensadores iluminados es afortunada, y su nombre debe ser recordado por su bien. En la famosa escuela pitagórica en Crotona, la filosofía fue vista como indispensable para la vida del hombre. Aquel que no comprendiera la dignidad del poder del razonamiento, no podía decir con propiedad que vivía. Por lo tanto, cuando a través de la perversidad innata un miembro se marchaba voluntariamente o era obligatoriamente removido de la hermandad filosófica, se colocaba una piedra sepulcral en el camposanto de la comunidad; ya que aquel que había dejado las actividades intelectuales y éticas para volver a entrar en la esfera material con sus ilusiones de sentido y falsa ambición fue tomado por muerto en la esfera de la Realidad. Los pitagóricos decían que la vida representada por la esclavitud de los sentidos era muerte espiritual, ya que ellos también veían la muerte al mundo de los sentidos como vida espiritual.
La filosofía confiere vida al revelar la dignidad y el propósito de vivir. El materialismo confiere muerte al entorpecer o nublar aquellas facultades del alma humana que deben responder a los impulsos vivificantes del pensamiento creativo y de la virtud ennoblecedora. Cuan inferiores a estos estándares de los días remotos están las leyes por las cuales los hombres viven en el Siglo Veinte! Hoy día, el hombre, una criatura sublime con capacidad infinita para automejorarse, en un esfuerzo por ser fiel a los falsos estándares, sale de sus derechos de nacimiento de entendimiento ---sin darse cuenta de las consecuencias--- y se sumerge en el torbellino de la ilusión material. Él le dedica el preciado lapso de sus años terrenales al patéticamente infructuoso esfuerzo por establecerse como un poder perdurable en un reino de cosas que no perduran. Gradualmente la memoria de su vida como un ser espiritual desaparece de su mente objetiva, y el enfoca todas sus facultades parcialmente despiertas sobre la colmena agitada de la laboriosidad que él ha llegado a considerar como la única realidad. Desde las encumbradas alturas de su Personalidad, el se sumerge lentamente en las sombrías profundidades de lo efímero. El cae al nivel de la bestia, y de manera grosera masculla los problemas que surgen de su ya insuficiente conocimiento del Plan Divino. Aquí, en la sensacional agitación de un gran infierno industrial, político y comercial, los hombres se retuercen en agonía autoinfligida y, cuando llegan a las nieblas turbulentas, luchan por sostenerse y empuñar fuertemente a los fantasmas grotescos del éxito y el poder.
Ignorante del motivo de la vida, ignorante del propósito de la vida, e ignorante de lo que se oculta tras el misterio de la muerte, aunque poseyendo dentro de si la respuesta para todo, el hombre desea sacrificar lo bello, lo verdadero y lo bueno dentro y fuera de sí mismo sobre el altar manchado de sangre de la ambición mundanal. El mundo de la filosofía ---ese bello jardín de pensamiento donde los sabios moran en el vínculo de la hermandad--- desaparece de la vista. En su lugar surge un imperio de piedra, hierro, humo y odio ---un mundo en el cual millones de criaturas potencialmente humanas huyen en un esfuerzo desesperado por existir y al mismo tiempo, mantener la amplia institución que ellos han erigido y que, como un poderoso Monstruo Destructivo, inevitablemente avanza hacia un fin desconocido. En este imperio físico, que el hombre erige en la vana creencia de que él puede eclipsar el reino de los celestiales, todo se transforma en piedra. Fascinado por el brillo de la ganancia, el hombre mira hacia el rostro parecido a una medusa de la codicia y se queda petrificado.
En esta era comercial, la ciencia está relacionada únicamente con la clasificación del conocimiento físico y la investigación de las partes temporeras e ilusorias de la Naturaleza. Sus llamados descubrimientos prácticos atan al hombre muy fuertemente con los lazos de la limitación física. De la misma forma, la religión se ha vuelto materialista: la belleza y la dignidad de la fe se mide con enormes pilas de masonería, con regiones de bienes raíces o con la hoja de balance. La filosofía conecta el Cielo y la Tierra como una poderosa escalera que el iluminado de todos los tiempos ha ascendido al subir por sus peldaños hasta la presencia viviente de la Realidad ---aun la filosofía se ha vuelto una masa prosaica y heterogénea de nociones conflictivas. No hay más belleza, dignidad ni trascendencia. Al igual que otras ramas del pensamiento humano, esta se ha vuelto materialista ---“practica”--- y sus actividades se han vuelto tan direccionalizadas que también pueden contribuir en parte a la edificación de este mundo moderno de piedra y hierro.
En las filas de los llamados eruditos está emergiendo una nueva orden de pensadores, que pudieran ser llamados la Escuela de los Sabios Mundanales. Tras llegar a la sorprendente conclusión de que ellos son la sal intelectual de la Tierra, estos letrados se han autodenominado los jueces finales de todo conocimiento humano y divino. Este grupo afirma que todos los místicos deben haber sido epilépticos; y que la mayoría de los santos eran neuróticos! Este grupo también afirma que Dios es una fabricación de la superstición primitiva; que el universo no tenia propósito en particular; que la inmortalidad era una invención de la imaginación; y que la individualidad sobresaliente no era más que una combinación fortuita de células! Se afirma que Pitágoras sufrió de un “complejo de frijol”; Sócrates fue un importante borracho; San Pablo tenia arranques de cólera; Paracelso era un medicucho infame, el Conde de Caligostro era un embaucador, y el Conde de Saint Germain era el estafador sobresaliente de la historia!
Que tienen en común los elevados conceptos de los salvadores y sabios iluminados del mundo con estos frutos hábilmente distorsionados del “realismo” de este siglo? Alrededor del mundo, los hombres y mujeres que han sido difamados por los sistemas culturales desalmados de hoy día, claman por el regreso de la era proscrita de la belleza y la iluminación ---por algo práctico en el sentido mas elevado de la palabra. Unos pocos están comenzando a darse cuenta de que la llamada civilización en su forma actual está en un punto de desaparición; esa frialdad, esa crueldad, ese comercialismo, y ese rendimiento material no son prácticos, y solo aquello que ofrece oportunidad para expresar el amor y el idealismo realmente vale la pena. Todo el mundo busca la felicidad, pero no saben en qué dirección buscarla. Los hombres deben aprender que la felicidad corona la búsqueda del alma por el entendimiento. Solo a través de la realización de la bondad infinita y del logro infinito puede asegurarse la paz del Yo interior. A pesar del geocentrismo del hombre, hay algo en la mente humana que se extiende hasta la filosofía ---no a este o aquel código filosófico, simplemente a la filosofía en su sentido más amplio y completo.
Continúa…
Traducción del original en ingles Conclusion del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. © Sánchez & Rivera, Traductoras. 2012, Puerto Rico. madias85@yahoo.com
LA FELICIDAD ES LA CORONA DEL ALMA QUE BUSCA ENTENDIMIENTO.
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