EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL
Manly P. Hall
Los Tres Soles
Al igual que la naturaleza del hombre, los antiguos sabios dividieron el orbe solar en tres cuerpos separados. Según los místicos, en cada sistema solar hay tres soles análogos a los tres centros de vida en cada constitución individual. A estos se les llama tres luces: el sol espiritual, el sol intelectual o “soular” y el sol material (que ahora la Masonería simboliza con tres velas). El sol espiritual manifiesta el poder de Dios el Padre; el sol “soular” irradia la vida de Dios el Hijo; y el sol material es el vehículo de manifestación de Dios el Espíritu Santo. Los místicos dividieron la naturaleza del hombre en tres partes diferentes: espíritu, alma y cuerpo. Su cuerpo físico fue desenvuelto y vitalizado por el sol material; su naturaleza espiritual fue iluminada por el sol espiritual; y su naturaleza intelectual fue redimida por la verdadera luz de gracia ---el sol”soular”. El alineamiento de estos tres orbes en los cielos fue una explicación ofrecida para el hecho particular de que las orbitas de los planetas no son circulares, sino elípticas.
Los sacerdotes paganos siempre consideraban el sistema solar como un “Hombre Magnifico”, e hicieron su analogía de estos tres centros de actividad desde los tres principales centros de vida del cuerpo humano: el cerebro, el corazón, y el sistema generativo. La Transfiguración de Jesús describe tres tabernáculos, con el más grande en el centro (el corazón), y uno más pequeño a cada lado (el cerebro y el sistema generativo). Es posible que la hipótesis filosófica de la existencia de los tres soles este basada en un peculiar fenómeno natural que ha ocurrido muchas veces en la historia. En el quincuagesimoprimer ano después de Cristo, se observaron en el cielo tres soles a la misma vez, y esto también ocurrió en el sexagesimosexto ano. En el sexagesimonoveno ano, se observaron dos soles juntos. Según William Lilly, entre los años 1156 y 1648, se registraron veinte incidentes similares.
Al reconocer el sol como el supremo benefactor del mundo material, los Herméticos creían que había un sol espiritual que ministraba las necesidades de la parte invisible y divina de la Naturaleza ---la humana y la universal. Con respecto a este tema, el gran Paracelso escribió: “Hay un sol terrenal que es el principio de todo calor, y todo el que sea capaz de ver puede ver el sol; y aquellos que están ciegos y no lo pueden ver, pueden sentir su calor. Hay un Sol Eterno que es la fuente de toda sabiduría, y aquellos cuyos sentidos espirituales hayan despertado a la vida verán ese sol y estarán conscientes de Su existencia; pero aquellos que no han alcanzado una conciencia espiritual aun pueden sentir Su poder por medio de una facultad interna que se llama Intuición.”
Algunos eruditos Rosacruces le han dado títulos especiales a estas tres fases del sol: al sol espiritual lo llamaron Volcán; al sol intelectual y “soular”, lo llamaron Cristo y Lucifer, respectivamente; y, al sol material, el Jehová Demiurgo judío. Aquí, Lucifer representa la mente intelectual sin la iluminación de la mente espiritual; por lo tanto, es “la falsa luz”. Finalmente, la falsa luz es vencida y redimida por la verdadera luz del alma, llamada el Segundo Logos o Cristo. Los procesos secretos por los cuales el intelecto Luciferino es transmutado en intelecto Cristico constituyen uno de los grandes secretos de la alquimia, y están simbolizados por el proceso de transmutar metales base en oro.
En el raro tratado, Los Símbolos Secretos de Los Rosacruces, Franz Hartmann define al sol alquímicamente como: “El Símbolo de Sabiduría. El Centro de Poder o Corazón de las cosas. El Sol es un centro de energía y una fuente inagotable de poder. Cada ser viviente contiene dentro de sí un centro de vida, que puede crecer hasta convertirse en un Sol. En el corazón del regenerado, el poder divino, estimulado por la Luz del Logos, crece hasta convertirse en un Sol que ilumina su mente.” En una nota, el mismo autor amplio su descripción al añadir: “El sol terrestre es la imagen o reflejo del invisible sol celestial; el primero es en el reino del Espíritu lo que el segundo es en el reino de la Materia; pero el segundo recibe su poder del primero.”
En la mayoría de los casos, las religiones de la antigüedad concuerdan en que el visible sol material fue más un reflector que una fuente de poder. A veces, el sol era representado como un escudo llevado en el brazo del Dios Sol, como por ejemplo, Frey, la Deidad Solar escandinava. Este sol reflejaba la luz del invisible sol espiritual, que era la verdadera fuente de vida, luz y verdad. La naturaleza física del universo es receptiva; es un reino de efectos. Las causas invisibles de estos efectos pertenecen al mundo espiritual. Tenemos entonces que el mundo espiritual es la esfera del proceso causativo; el mundo material es la esfera de los efectos; mientras que el mundo intelectual ---o el alma--- es la esfera de la mediación. De esta forma, Cristo, el intelecto superior personificado y el alma de la naturaleza, es llamado “el Mediador” que, en virtud de Su posición y poder, dice: “Nadie puede venir al Padre, si no es a través de mi.”
Lo que es el sol para el sistema solar, lo es el espíritu para los cuerpos del hombre; ya que sus naturalezas, órganos y funciones son como planetas que rodean la vida central (o sol) y que viven sobre sus emanaciones. El poder solar en el hombre está dividido en tres partes que son llamadas el espíritu humano triple del hombre. Se dice que estas tres naturalezas espirituales son radiantes y trascendentales; unidas, forman la Divinidad en el hombre. La triple naturaleza inferior del hombre ---que consiste de su organismo físico, su naturaleza emocional y sus facultades mentales--- refleja la luz de su triple Divinidad y da testimonio de Esta en el mundo físico. Los tres cuerpos del hombre están simbolizados por un triangulo vertical; su triple naturaleza espiritual esta simbolizada por un triangulo invertido. Cuando se unen en forma de una estrella de seis puntas, estos dos triángulos fueron llamados por los judíos “La Estrella de David”, “el Sello de Salomón”; y hoy día, se conocen más comúnmente como “la Estrella de Sion”. Estos triángulos simbolizan los universos espirituales y materiales unidos en la constitución de la criatura humana, que participa tanto de la Naturaleza como de la Divinidad. La naturaleza animal del hombre participa de la Tierra; su naturaleza divina participa de los cielos; y su naturaleza humana participa del mediador.
Traducción del original en ingles The Sun, a Universal Deity (The Three Suns) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. © Sánchez & Rivera, Traductoras. 2011, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com
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