Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

lunes, 12 de diciembre de 2011

LA TRINIDAD SOLAR - Manly P. Hall

EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL

Manly P. Hall


La Trinidad Solar

El sol, supremo entre todos los cuerpos celestiales visibles para los astrónomos de la antigüedad, le fue asignado a los más altos dioses y se convirtió en símbolo de la autoridad suprema del Propio Creador.  El concepto de la Trinidad, como se entiende en el mundo hoy día, ha salido de una profunda consideración filosófica de los poderes y principios del sol.  El principio de una Divinidad Trina no es peculiar para la teología cristiana o mosaica, sino que forma una parte sobresaliente del dogma de las más grandes religiones de las épocas antiguas y modernas.  Los persas, hindúes, babilonios y egipcios tenían sus Trinidades.  En cada caso, estas representaban la forma triple de una Inteligencia Suprema.  En la Masonería moderna, la Deidad esta simbolizada por un triangulo equilátero, cuyos tres lados representan las primeras manifestaciones del Eterno, que en Sí mismo está representado como una llama diminuta, llamada por los hebreos Yod (י).  Jacobo Bohme, el místico teutónico, llama a la Trinidad Los Tres Testigos, por cuyo medio lo invisible se hace conocido para el universo visible y tangible.

El origen de la Trinidad es obvio para cualquiera que observe las manifestaciones diarias del sol.  Como símbolo de toda Luz, este orbe tiene tres fases diferentes: elevación, mediodía y ocaso.  Por lo tanto, los filósofos dividieron la vida de todas las cosas en tres partes diferentes: crecimiento, madurez y decaimiento.  Entre la iluminación del amanecer y el crepúsculo del anochecer esta la gloria resplandeciente del mediodía.  Dios el Padre, el Creador del mundo, esta simbolizado por el amanecer.  Su color es azul, ya que el sol que sale por la mañana se cubre con rocío azul.  Dios el Hijo, el Iluminado enviado a dar testimonio de Su Padre ante todos los mundos, es el globo celestial del mediodía, radiante y magnífico, el melenudo León de Judá, el Salvador del Mundo de cabellos Dorados.  Su color es amarillo y Su poder no tiene fin.  Dios el Espíritu Santo es la fase de la puesta del sol, cuando el orbe del día, vestido de rojo flameante, descansa por un momento sobre la línea del horizonte y después desaparece en la oscuridad de la noche para vagar en los mundos inferiores y, más tarde, resurgir triunfante del abrazo de la oscuridad.

Para los egipcios, el sol era el símbolo de la inmortalidad; ya que, mientras este moría cada noche, resurgía con cada siguiente amanecer.  El sol no solo tiene esta actividad diurna; también tiene su peregrinaje anual, durante cuyo tiempo pasa exitosamente a través de las doce casas de los cielos, permaneciendo en cada una por treinta días.  En adición, tiene un tercer camino de viaje, que es llamado la precesión de los equinoccios, en la cual retrocede alrededor del zodiaco a través de los doce signos en proporción de un grado cada setenta y dos años.

Con relación al paso anual del sol a través de las doce casas de los cielos, Robert Hewitt Brown, grado 32, hace la siguiente declaración: “Se dice, en un lenguaje alegórico, que mientras seguía su camino entre estas ‘criaturas vivientes’, el sol o asumía la naturaleza del signo en el cual entraba, o triunfaba sobre este.  De esta forma, el sol se convirtió en un Toro en Tauro, y fue adorado como tal por los egipcios bajo el nombre de Apis, y por los asirios como Bel, Baal, o Bul.  En Leo, el sol se convirtió en matador de Leones, Hércules, y un Arquero en Sagitario.  En Piscis, los Peces, el era un pez   ---Dagon, o Vishnu, el pez-dios de los filisteos y los hindúes.

Un cuidadoso análisis de los sistemas religiosos del paganismo revela mucha evidencia del hecho de que sus sacerdotes le servían a la energía solar y que su Deidad Suprema era, en todo caso, esta Luz Divina personificada.  Tras treinta años de investigación sobre el origen de las creencias religiosas, Godfrey Higgins opina que “Todos los Dioses de la antigüedad se transformaban en fuego solar, a veces como Dios en sí; o a veces como un emblema o “shekinah” de aquel principio superior, conocido por el nombre del Ser o Dios creativo”.

En muchas de sus ceremonias, los sacerdotes egipcios vestían con pieles de leones, que eran símbolos del orbe solar, debido al hecho de que el sol es exaltado, dignificado, y, con más fuerza, colocado en la constelación de Leo, el cual este gobierna y que, por un tiempo, fue el fundamento del arco celestial.  De nuevo, Hércules es la Deidad Solar; ya que, de la misma forma que este poderoso cazador ejecutaba sus doce labores, así también el sol, cuando pasa por las doce casas de la banda zodiacal, ejecuta durante su peregrinaje, doce labores esenciales y benevolentes para la raza humana y para la Naturaleza en general.  Al igual que los sacerdotes egipcios, Hércules vestía un cinturón de piel de león.  Como su nombre lo implica, Sansón, el héroe hebreo, también es una deidad solar.  Su lucha con el león nubio, sus batallas con los filisteos, que representan los Poderes de la Oscuridad, y su memorable hazaña de derribar las puertas de Gaza, todas hacen referencia a aspectos de actividad solar.  Muchos pueblos antiguos tenían más de una deidad solar; de hecho, se suponía que todos los dioses y diosas participaran, a menos en parte, del resplandor del sol.

De nuevo, los adornos dorados usados en las prácticas sacerdotales de las diferentes religiones del mundo, hacen una referencia sutil a la energía solar, así como también la hacen las coronas de los reyes.  En épocas antiguas, las coronas tenían una cantidad de puntas que se extendían hacia afuera como los rayos del sol; pero en muchos casos, el convencionalismo moderno removió esas puntas o las dobló hacia adentro, las agrupó, y colocó un orbe o una cruz sobre la punta donde todas coincidían.  Muchos profetas, filósofos y dignatarios llevaban consigo un cetro, cuyo extremo superior representaba el globo solar rodeado por rayos emanantes.  Todos los reinos de la Tierra eran solo copias de los reinos de los Cielos; y los reinos de los Cielos estaban mejor simbolizados por el reino solar, en donde el sol era el gobernante supremo, los planetas eran su consejo privado, y toda la Naturaleza pasó a ser el súbdito de su imperio.

Muchas deidades han sido asociadas con el sol.  Los griegos creían que Apolo, Baco, Dionisio, Sabazio, Hércules, Jasón, Ulises, Zeus, Urano y Volcán participaron en los atributos visibles o invisibles del sol.  Los noruegos tenían a Balder el Bello como una deidad solar; y, a veces, Odín está conectado con el orbe celestial, especialmente porque tenía un solo ojo.  Entre los egipcios, Osiris, Ra, Anubis, Hermes, y aún el propio misterioso Amón tenían puntos de semejanza con el disco solar.  Isis era la madre del sol; y se suponía que aún Tifón, el Destructor, fuera una especie de energía solar.  El mito del sol egipcio finalmente estaba centrado alrededor de la persona de una deidad misteriosa llamada Serapis.  Las dos deidades centroamericanas, Tezcatlipoca y Quetzalcóatl, mientras a menudo estaban asociadas con los vientos, sin duda, también eran dioses solares.

En la Masonería, el sol tiene muchos símbolos.  Una expresión de la energía solar es Salomón, cuyo nombre SAL-OM-ON es el nombre de la Luz Suprema en tres idiomas diferentes.  Hiram Abiff, el CHiram (Hiram) de los caldeos, también es una deidad solar, y el relato de su ataque y asesinato por parte de los Rufianes, con su interpretación solar, se encontrará en el capítulo La Leyenda Hirámica.  Un ejemplo impresionante del importante rol que el sol juega en los símbolos y rituales de la masonería es discutido de la siguiente manera por George Oliver, D.D, en su Diccionario de Masonería Simbólica:

“El sol sale por el este; y el este es el lugar del Venerable Maestro.  Como el sol es la fuente de toda luz y calor, de la misma forma, el Venerable Maestro debe avivar y calentar a los hermanos para sus obras.  Entre los antiguos egipcios, el sol era el símbolo de divina providencia”.  Los hierofantes de los Misterios estaban adornados con muchas insignias emblemáticas del poder solar.  Los rayos resplandecientes de bordado dorado en el dorso de las vestiduras del clero católico hacen referencia a que el sacerdote es también un emisario y representante del Sol Invicto.




Traducción del original en inglés The Sun, a Universal Deity (The Solar Trinity) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

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