Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

sábado, 26 de febrero de 2011

CRISTIANISMO MISTICO - 4ta. Parte (Final)




       Al igual que los Gnósticos, los Esenios eran emanacionistas.  Uno de sus propósitos principales era la reinterpretación de la Ley Mosaica según ciertas claves espirituales secretas que ellos guardaron para el tiempo en que su orden se fundó.  Entonces, a esto le seguiría, que los Esenios eran Cabalistas; y, al igual que otras sectas contemporáneas que surgieron en Siria, esperaban el advenimiento del Mesías prometido en los antiguos escritos Bíblicos.  Se cree que José y María, los padres de Jesús, habían sido miembros de la Orden de los Esenios.  Por muchos anos, José fue el maestro de mayor edad de María.  Según El Protoevangelio, él era viudo con hijos mayores, y en el Evangelio de Seudo-Mateo, él se refiere a María como una niña pequeña, menor en edad que sus propios nietos.  En su infancia, María fue dedicada al Señor, y los escritos Apócrifos contienen muchos relatos de milagros asociados a su niñez temprana.  Cuando tenía doce años de edad, los sacerdotes llevaron a cabo consultas en cuanto al futuro de esta niña que se había dedicado a sí misma al Señor, y el sumo sacerdote judío, portando su vestidura, entró al Sanctasanctórum, donde un ángel se le apareció, diciéndole, “Zacarías, convoca a los viudos del pueblo, y deja que tomen una vara, y ella (refiriéndose a María) será la esposa de él, a quien el Señor le enviará una señal.”  Volviendo a reunirse con los sacerdotes al mando de los viudos, José recogió las varas de los demás hombres y las llevo al cuidado de los sacerdotes.  La vara de José era la mitad del largo que la vara de los demás, y los sacerdotes, al devolver las varas a los viudos, no prestaron atención a la de José, la cual se había quedado en el Sanctasanctórum.  Cuando los otros viudos recibieron sus varas, los sacerdotes esperaron por una señal de cielo, mas esta nunca llegó.  Por su avanzada edad, José no pidió su vara de vuelta, ya que para él era inconcebible que fuese escogido.  Pero un ángel se le apareció al sumo sacerdote, ordenándole que regresara la vara corta que yacía inadvertida en el Sanctasanctórum.  Mientras el sumo sacerdote le entregaba la vara a José, una paloma blanca alzó vuelo desde su punta y se posó sobre la cabeza del envejecido carpintero, y a él se le otorgó la niña.

          El editor de Los Libros Sagrados y la Literatura Antigua de Oriente, llama la atención al espíritu peculiar con el cual la niñez de Jesús es tratada en muchos de los libros Apócrifos del Nuevo Testamento, particularmente en una obra que se le atribuyó al incrédulo Tomás, la versión griega más antigua que data más o menos para el año 200 d.C: “El niño Cristo casi se representa como travieso, afligiendo y devastando a aquellos que lo molestan.”  Esta obra Apócrifa, calculada para inspirar a sus lectores con temor y temblor, fue popular durante la Época Media porque era enteramente acorde con el espíritu cruel y perseguidor del cristianismo medieval.  Como muchos otros antiguos libros sagrados, el libro de Tomás fue fabricado con dos propósitos estrechamente aliados: primero, para eclipsar a los paganos en las obras milagrosas; segundo, para inspirar a todos los no creyentes con el “el temor del Señor”.  Los escritos Apócrifos de este tipo no tienen fundamento.  De una vez y por todas, los “milagros” del cristianismo se han convertido en su más grande desventaja.  Los fenómenos sobrenaturales, interpolados en una época crédula para impresionar al ignorante, en este siglo solo han alcanzado el alejamiento de los inteligentes.

          En El Evangelio Griego de Nicodemo, se cita que cuando Jesús fue llevado a la presencia de Pilatos, la fila de guardas romanos inclinaron sus cabezas en Su honor, a pesar de todos los esfuerzos que los soldados hicieron para evitarlo.  En Las Cartas de Pilatos también llama la atención de que Cesar, enojado con Pilatos por ejecutar a un hombre justo, ordenó que lo decapitaran.  Suplicando perdón, Pilatos fue visitado por un ángel del Señor, quien tranquilizó al gobernante romano prometiéndole que toda la cristiandad debe recordar su nombre, y que cuando Cristo viniera por segunda vez a juzgar a Su pueblo, él (Pilatos) debe venir ante Su presencia como Su testigo.

          Historias como la anterior representan las incrustaciones que se han autoadherido al cuerpo del cristianismo durante los siglos.  La propia mente popular ha sido el guardián y perpetuador elegido de estas leyendas, oponiéndose amargamente a cada esfuerzo por desviar la fe de estas acumulaciones cuestionables.  Como la tradición popular a veces contiene ciertos elementos básicos reales, usualmente estos están deformados y fuera de proporción.  Por lo tanto, mientras  la mayor parte de la historia puede ser fundamentalmente cierta, los detalles son desesperanzadamente erróneos.  Se puede decir que tanto la verdad como la belleza están mejor adornadas cuando no se adornan.  A través de la niebla de los relatos fantásticos que oscurecen el verdadero fundamento de la fe cristiana, una doctrina grande y noble comunicada al mundo por un alma grande y noble, le es tenuemente visible a los pocos discernidores.  José y María, dos almas devotas y con mentes santas, se consagraron al servicio de Dios, y, soñando con la venida de un Mesías para servir a Israel, obedecieron los mandatos del sumo sacerdote de los Esenios para preparar un cuerpo para la venida de una gran alma.  Por lo tanto, Jesús nació de una inmaculada concepción.  Por inmaculada, nos referimos a limpia, más que a sobrenatural.

          Jesús fue educado por los Esenios y más tarde fue iniciado en el más profundo de sus Misterios.  Como todos los grandes iniciados, El debió viajar en dirección hacia el Este; y, sin duda, los años silentes de Su vida los pasó familiarizándose con aquella enseñanza secreta que más tarde le comunicó al mundo.  Habiendo consumado las prácticas ascéticas de Su orden, El se sometió al Bautismo.  Por lo tanto, habiéndose reunido con Su propia fuente espiritual, El fue en lo sucesivo en el nombre de Aquel que ha sido crucificado desde antes que los mundos fueran; y, reuniendo a Sus discípulos y apóstoles a Su alrededor, los instruyó en aquella enseñanza secreta que se había perdido   ---al menos en parte---   de las doctrinas de Israel.  Se desconoce Su suerte, pero con toda probabilidad, El sufrió aquella persecución que es la suerte de aquellos que buscan reconstruir los sistemas éticos, filosóficos o religiosos de su día.

          Jesús les habló a las multitudes con parábolas; así también lo hizo con Sus discípulos aunque en una naturaleza más excelsa y filosófica.  Voltaire dijo que Platón debió ser canonizado por la Iglesia Cristiana, ya que, al ser el primer exponente del misterio del Cristo, el contribuyó mas a sus doctrinas principales que cualquier otro individuo.  Jesús le reveló a Sus discípulos que el mundo inferior esta bajo el control de un gran ser espiritual que lo había moldeado según la voluntad del Padre Eterno.  La mente de este gran ángel era tanto la mente del mundo como la mente mundanal.  Para que los hombres no murieran por la mundanalidad, el Padre Eterno envió a la creación el más grande y excelso de sus poderes   ---la Mente Divina.   Esta Mente Divina se ofreció a Sí misma como sacrificio vivo y fue quebrada y devorada por el mundo.  Habiendo dado Su espíritu y cuerpo, a las doce clases de criaturas racionales, en una cena secreta y sagrada, esta Mente Divina formó parte de cada cosa viviente.  De allí en adelante, el hombre fue capacitado para usar este poder como un puente a través del cual pudiera pasar y obtener la inmortalidad.  Aquel que elevara su alma a esta Mente Divina y Le sirviera, era recto, y, habiendo alcanzado rectitud, liberaba esta Mente Divina, que, por consiguiente, regresaba de nuevo en gloria a Su propia fuente divina.  Y ya que El les había llevado este conocimiento, los discípulos se dijeron unos a otros: “He aquí, El es El Mismo esta Mente personificada!”


Traducción al español del original en inglés Mystic Christianity del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  Sánchez y Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico. 

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