No todas las personas encuentran felicidad en el ruido,
las fiestas o las multitudes.
Algunos somos felices en la calma,
en los lugares tranquilos,
en conversaciones sinceras y
en la paz del silencio.
Y eso no nos hace amargados ni antisociales,
solo significa que nuestra manera de
sentir el mundo es diferente.
No todos necesitamos más estimulos.
Algunos necesitamos menos ruido.
Menos gente.
Menos prisas.
Menos apariencias.
Y más verdad.
Más paz.
Y más hogar.
Porque también existe una felicidad que no hace ruido.
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