Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

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MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

domingo, 2 de junio de 2024

PARACELSO DE HOHENHEIM - Alquimia y sus Exponentes

 


ALQUIMIA Y SUS EXPONENTES
Manly P. Hall

Paracelso de Hohenheim

El más famoso de los filósofos alquímicos y Herméticos fue Philippus Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim.  Este hombre, que se hacía llamar Paracelso, dijo que algún día todos los médicos de Europa se apartarían de las otras escuelas y, siguiéndolo, lo admirarían por encima de los demás médicos.  La fecha admitida del nacimiento de Paracelso es el 17 de diciembre de 1493.  Fue hijo único.  Tanto su padre como su madre estaban interesados en la medicina y en la química.  Su padre fue médico y su madre fue superintendente de un hospital.  Aún en su adolescencia, Paracelso tuvo un gran interés en los escritos de Isaac de Holanda, y decidió reformar la ciencia médica de su época.

A los veinte años de edad comenzó una serie de viajes que continuaron por aproximadamente doce años.  Visitó muchos países europeos, incluyendo Rusia.  Es posible que, incluso, llegara a Asia.  Fue en Constantinopla que los adeptos árabes le confiaron el gran secreto de las artes Herméticas.  Probablemente obtuvo su conocimiento de los espíritus de la Naturaleza y de los habitantes de los mundos invisibles de los Brahmanes de India, con los cuales se contactó ya fuese directamente o a través de sus discípulos.  Se convirtió en un médico del ejército, y su entendimiento y habilidad lo condujeron hacia un gran éxito.

A su regreso a Alemania, comenzó su tan soñada reformación de las artes y las ciencias médicas.  Por todos lados se opuso y criticó sin misericordia.  Sin duda, su violento temperamento y su profundamente fuerte personalidad provocaron muchas tempestades sobre su cabeza que pudieron haberse evitado si él hubiese tenido una disposición menos mordaz.  Desolló  a los boticarios  argumentando que estos no usaban los ingredientes correctos en sus prescripciones y tampoco consideraban las necesidades de sus pacientes; éstos solo deseaban recolectar exorbitantes honorarios por sus brebajes. 

Los notables remedios que Paracelso realizó solo provocaron que sus enemigos lo odiaran más duramente  debido a que no podían duplicar los aparentes milagros que éste realizaba.  No solo curó las enfermedades más comunes de su época, sino que se dice que realmente curó la lepra, el cólera y el cáncer.  Sobre todo, sus amigos decían que resucitaba a los muertos.  Sin embargo, sus sistemas de curación eran tan heterodoxos que lenta pero seguramente sus enemigos lo abrumaban; y una y otra vez lo obligaban a dejar los campos de su trabajo y a buscar refugio donde no fuese conocido.

Existe mucha controversia con relación a la personalidad de Paracelso.  No hay duda de que éste tenía una irritable disposición.  Su aversión  por los médicos y por las mujeres llegaba a la locura; para ellos no había más que insultos.  De lo que se sabe, nunca existió un amorío en su vida.  Sus adversarios siempre estaban en contra de su peculiar apariencia y su inmoderado sistema de vida.  Se cree que sus anomalías físicas fueron las responsables de todo el resentimiento que él tenía contra la sociedad durante toda su intolerante y tempestuosa vida.

Su supuesta intemperancia le provocó aún más persecuciones, ya que se decía que aún durante la época de su profesorado en la Universidad de Basel casi nunca estaba sobrio.  Es difícil entender dicha acusación en vista de la maravillosa claridad mental que exhibía en todo momento.  La amplia cantidad de escritos que realizó (la Edición Estrasburgo de sus trabajos coleccionados está en tres grandes tomos, cada uno contiene varios cientos de páginas) es una monumental contradicción de los relatos relacionados a su uso excesivo de alcohol.

Sin duda, muchos de los vicios de los cuales se le acusa eran puros inventos de sus enemigos quienes, no estando satisfechos con la contratación de personas para asesinarlo, buscaban mancillar su memoria después de haber terminado con su vida en venganza.  La forma en la cual Paracelso murió es incierta, pero el relato más creíble es que éste murió como resultado indirecto de un enfrentamiento con varios asesinos que habían sido contratados por algunos de sus enemigos profesionales para deshacerse de aquél que había expuesto sus artimañas.

En la escritura de Paracelso existen pocos manuscritos, ya que este les dicto la mayoría de sus trabajos a sus discípulos,  quienes los escribieron.  El Profesor John Maxson Stillman, de la Universidad de Stanford, le rinde el siguiente tributo a su memoria: “Cualquiera que sea el juicio final de la relativa importancia de Paracelso en la edificación de la ciencia y la práctica médica, debe reconocerse que él entró a su carrera en Basel con el entusiasmo y la seguridad de uno que se creía inspirado por una gran verdad  y destinado a realizar un adelanto en la ciencia y la práctica de la medicina.  Por naturaleza, él era un observador agudo y de mente abierta de cualquier cosa que estuviese bajo su estudio, aunque probablemente no era un analista muy crítico del fenómeno observado.  Evidentemente él era un inusual e independiente pensador, aunque el grado de originalidad en su pensamiento puede ser un asunto de legítimas diferencias de opinión.  Ciertamente, habiendo encontrado lo que para su mente era un substituto satisfactorio de los antiguos dogmas en su propia modificación de la filosofía neo-Platónica, no vaciló en quemar las naves tras él una vez que formó su mente, de cualquier combinación de influencias, para rechazar la sacralidad de la autoridad de Aristóteles, Galen y Avicenna.

“Habiéndose liberado del Galenismo dominante de su época, decidió predicar y enseñar que la base de la ciencia médica del futuro debía ser el estudio de la naturaleza, la observación del paciente, la experimentación y la experiencia; y no los dogmas infalibles de autores que habían fallecido hacía ya mucho tiempo.  Sin duda, en la soberbia y autoconfianza de su entusiasmo de adolescente, no estimó correctamente la extraordinaria fuerza del conservadurismo contra el cual dirigió sus ataques.  Si esto es así, su experiencia en Basel seguramente lo desilusionó.  Desde ese tiempo hasta ahora él nuevamente fue peregrino, a veces en gran pobreza, a veces en moderada comodidad, pero manifiestamente desilusionado con el éxito inmediato de su campaña; aunque nunca dudó de su éxito final   ---porque para su mente, sus nuevas teorías y prácticas de la medicina estaban unidas con las fuerzas de la naturaleza, que eran la expresión de la voluntad de Dios y, eventualmente, debían prevalecer”.

Este extraño hombre, cuya naturaleza era un conglomerado de contradicciones, tenía un estupendo genio que brillaba como una estrella a través de la oscuridad filosófica y científica de la Europa medieval; batallando contra la envidia de sus colegas al igual que contra la irascibilidad de su propia naturaleza, luchó por el bien de los muchos que estaban contra el dominio de los pocos.  Fue el primer hombre que escribió libros científicos en el idioma de la gente común para que todos pudiesen leerlos.

Aún en la muerte, Paracelso no encontró descanso.  Una y otra vez sus huesos fueron desenterrados y reenterrados en otro lugar.  La lápida de mármol sobre su tumba tiene la siguiente inscripción: “Aquí yace enterrado Philip Theophrastus el famoso Doctor en Medicina que con maravilloso Conocimiento curó Heridas, Lepra, Gota, Hidropesía y otras incurables Enfermedades del Cuerpo y ofreció sus Bienes para que fuesen divididos y distribuidos entre los Pobres.  En el Año 1541, el 24to. día de septiembre intercambió la Vida por la Muerte.  A la Paz Viviente, al Sepulcral Eterno Descanso”.

En su Vida de Paracelso, A. M. Stoddart ofrece un importante testimonio del amor que la gente le tenía al gran médico.  Al hacer referencia a su tumba, ella escribe: “Hoy día los pobres rezan allí.  La memoria de Hohenheim ha ‘florecido en el polvo’ hacia la santidad porque los pobres lo han canonizado.  Cuando el cólera amenazó a Salzburgo en 1830, el pueblo realizó un peregrinaje hacia su monumento y le rezó para que lo alejara de sus hogares.  El mortífero azote pasó lejos de ellos y asoló  a Alemania y al resto de Austria”.  Se suponía que un antiguo profesor de Paracelso fue un misterioso alquimista que se hacía llamar Solomon Trismosin.  Nada se sabe con relación a esta persona salvo que, después de algunos años de peregrinaje, obtuvo la fórmula de la transmutación y dijo haber realizado amplias cantidades de oro.  Un bellamente iluminado manuscrito de este autor, fechado de 1582 y llamado Splendor Solis, se encuentra en el Museo Británico.  Trismosin dijo haber vivido hasta la edad de 150 años como resultado de su conocimiento de la alquimia.  Una declaración muy importante aparece en sus Peregrinajes Alquímicos, cuyo trabajo se supone que relate su búsqueda de la Piedra Filosofal: “Estudia lo que eres, de dónde eres, lo que conoces de este arte; esto es realmente lo que eres.  Todo lo que está fuera de ti también está dentro de ti; así escribió Trismosin”.


Traducción del original en inglés Paracelsus of Hohenheim del capítulo Alchemy and Its Exponets del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Indira Sánchez- Rivera, Traductora.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com


N. de la T.  Puede ver un resumen (en inglés, incluye 22 reproducciones de las imágenes alegóricas originales) del proceso alquímico de Solomon Trismosin en:  http://www.rexresearch.com/splsol/trismosin.htm



 Paracelso de Hohenheim

3 comentarios:

  1. Es muy probable que Paracelso, de fuerte personalidad, recibió de los Brahmanes de la India su conocimiento sobre los espíritus de la Naturaleza y de los habitantes de los Mundos Invisibles.

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  2. De disposición mordaz = de hablar ingenioso con uso del sarcasmo.

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  3. La peculiaridad de su físico junto a sus métodos diferentes a lo normalmente aceptado y sus notables remedios, le ganaron muchos enemigos que procuraron mancillar su nombre.

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