Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

sábado, 9 de agosto de 2014

MISTERIOS ORFICOS - Manly P. Hall



MISTERIOS ANTIGUOS Y SOCIEDADES SECRETAS
 
Parte III
 
LOS MISTERIOS ORFICOS
 
Manly P. Hall
 
Orfeo, el bardo Tracio, el gran iniciador de los griegos, dejo de ser conocido como hombre y fue afamado como divinidad varios siglos antes de la era cristiana.  Thomas Taylor escribe: “En cuanto al propio Orfeo * * *, escasamente se puede encontrar un vestigio de su vida entre las inmensas ruinas del tiempo.  Quién ha sido capaz de afirmar con seguridad cualquier cosa sobre su origen, edad, país y condición?  Esto solo puede depender de la aceptación general de que anteriormente allí vivió una persona llamada Orfeo, que fue el fundador de la teología entre los griegos; el instituidor de sus vidas y moral; el primero de los profetas y el príncipe de los poetas; él en sí era la descendencia de una Musa; fue quien le enseñó a los griegos sus ritos y misterios sagrados, y de cuya sabiduría, de una fuente perenne y abundante, fluyó la divina musa de Homero y la sublime teología de Pitágoras y Platón”.  (Ver Los Himnos Místicos de Orfeo).
 
Orfeo fue el fundador del sistema mitológico griego que utilizó como medio para la difusión de sus doctrinas filosóficas.  Se desconoce el origen de su filosofía.  Pudo haberla obtenido de los brahmánicos; existen leyendas al efecto de que él era hindú, y que su nombre posiblemente se haya derivado de: ὀρφανῖος, que significa “de piel oscura”.  Orfeo fue iniciado en los Misterios egipcios, de los cuales obtuvo amplio conocimiento sobre magia, astrología, hechicería y medicina.  Los Misterios de los Cabiri en Samotracia también fueron conferidos sobre él; y sin duda, ellos contribuyeron a su conocimiento sobre medicina y música.
 
El romance de Orfeo y Eurídice es uno de los episodios trágicos de la mitología griega y aparentemente constituye la característica sobresaliente del Rito Órfico.  En su intento por escapar de un villano que buscaba seducirla, Eurídice murió por la ponzoña de una serpiente venenosa que la picó en el talón.  Penetrando en el corazón del inframundo, Orfeo encantó tanto a Plutón y a Perséfone con la belleza de su música que ellos aceptaron permitirle a Eurídice regresar a la vida si Orfeo la llevaba de regreso a la esfera de los vivos sin mirar alrededor para ver si ella estaba siguiéndolo.  Sin embargo, el temor de él fue tan grande que ella se extravió y él giró la cabeza; entonces Eurídice, con un grito desgarrador, fue retrocedida hasta la tierra de la muerte.
 
Por un tiempo, Orfeo recorrió la Tierra desconsolado; y hay varios relatos contradictorios sobre la forma de su muerte.  Algunos dicen que fue asesinado por una descarga de relámpagos; otros dicen que,  fracasando en su intento por salvar a su amada Eurídice, cometió suicidio.  Sin embargo, la versión generalmente aceptada de su muerte es que él fue hecho añicos por mujeres ciconias cuyas insinuaciones él había rechazado.  En el décimo libro de la República de Platón se dice que, debido a su triste destino a manos de las mujeres, el alma que una vez había sido Orfeo, tras ser destinada a vivir nuevamente en el mundo físico, prefirió regresar en el cuerpo de un cisne antes que nacer de una mujer.  Tras ser desgarrada de su cuerpo, la cabeza de Orfeo fue lanzada con su lira al río Hebrus, por el cual flotó hacia el mar donde, metido en una grieta de una roca, ofreció oráculos por muchos años.  Tras ser robada de su santuario y obrando para la destrucción del ladrón, la lira fue recogida por los dioses y moldeada en una constelación.
 
Por mucho tiempo  Orfeo ha sido cantado como el patrón de la música.  Con  su lira de siete cuerdas, tocaba armonías tan perfectas que los propios dioses eran movidos a aclamar su poder.  Cuando tocaba las cuerdas de su instrumento, las aves y las bestias se reunían a su alrededor; y mientras recorría los bosques, sus encantadoras melodías hacían que incluso los árboles antiguos, con poderoso esfuerzo, sacaran sus nudosas raíces de la tierra y lo siguieran.  Orfeo es uno de muchos Inmortales que se han sacrificado para que la humanidad pudiera tener la sabiduría de los dioses.  Por medio del simbolismo de su música, él comunicó los secretos divinos a la humanidad; y varios autores han dicho que los dioses, aunque lo amaban, temían que él derrocara sus reinos y, por lo tanto, de forma reacia, asumieron su destrucción.
 
A medida que el tiempo pasaba, el histórico Orfeo fue completamente confundido con la doctrina que él representaba; y eventualmente se convirtió en el símbolo de la escuela griega de la sabiduría antigua.  De esta forma, se decía que Orfeo era el hijo de Apolo, la verdad divina y perfecta; y de Calíope, la Musa de la armonía y el ritmo.  En otras palabras, Orfeo es la doctrina secreta (Apolo) revelada a través de la música (Calíope).  Eurídice es la humanidad muerta por la picadura de la serpiente del falso conocimiento y encarcelada en el inframundo de la ignorancia.  En esta alegoría, Orfeo representa a la teología, que la ganó del rey de los muertos pero fracasó en lograr su resurrección porque falsamente juzgó y desconfió del entendimiento innato dentro del alma humana.  Las mujeres ciconias, que desgarraron a Orfeo miembro por miembro, simbolizan las diferentes facciones teológicas contradictorias que destruyen el cuerpo de la Verdad.  Sin embargo, ellas no podían lograr esto hasta que sus discordantes gritos ahogaran la armonía sacada por Orfeo de su lira mágica.  La cabeza de Orfeo representa las doctrinas esotéricas de su culto.  Estas doctrinas continuaron viviendo y hablando aún después de que su cuerpo (el culto) había sido destruido.  La lira es la enseñanza secreta de Orfeo; las siete cuerdas son las siete verdades divinas que son las claves del conocimiento universal.  Los diversos relatos de su muerte representan los diferentes medios utilizados para destruir las enseñanzas secretas: la sabiduría puede morir de muchas formas al mismo tiempo.  La alegoría de Orfeo encarnado en el cisne blanco meramente significa que las verdades espirituales que él difundió continuarían  y serían enseñadas por los iniciados iluminados de todas las épocas futuras.  El cisne es el símbolo de los iniciados de los Misterios; también es un símbolo del poder divino que es el progenitor del mundo.
 
  
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Traducción del original en inglés The Orphic Mysteries del capítulo The Ancient Mysteries and Secret Societies (Part Three) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly Palmer Hall. ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico. Revisado noviembre 2015.  riverafarrell@gmail.com  
 


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