MISTERIOS ANTIGUOS Y SOCIEDADES
SECRETAS
Parte III
LOS MISTERIOS ORFICOS
Manly P. Hall
Orfeo,
el bardo Tracio, el gran iniciador de los griegos, dejo de ser conocido como
hombre y fue afamado como divinidad varios siglos antes de la era
cristiana. Thomas Taylor escribe: “En
cuanto al propio Orfeo * * *, escasamente se puede encontrar un vestigio de su
vida entre las inmensas ruinas del tiempo.
Quién ha sido capaz de afirmar con seguridad cualquier cosa sobre su
origen, edad, país y condición? Esto
solo puede depender de la aceptación general de que anteriormente allí vivió
una persona llamada Orfeo, que fue el fundador de la teología entre los
griegos; el instituidor de sus vidas y moral; el primero de los profetas y el
príncipe de los poetas; él en sí era la descendencia de una Musa; fue quien le
enseñó a los griegos sus ritos y misterios sagrados, y de cuya sabiduría, de
una fuente perenne y abundante, fluyó la divina musa de Homero y la sublime
teología de Pitágoras y Platón”. (Ver Los Himnos Místicos de Orfeo).
Orfeo
fue el fundador del sistema mitológico griego que utilizó como medio para la
difusión de sus doctrinas filosóficas.
Se desconoce el origen de su filosofía.
Pudo haberla obtenido de los brahmánicos; existen leyendas al efecto de
que él era hindú, y que su nombre posiblemente se haya derivado de: ὀρφανῖος, que significa “de piel oscura”. Orfeo fue iniciado en los Misterios egipcios,
de los cuales obtuvo amplio conocimiento sobre magia, astrología, hechicería y
medicina. Los Misterios de los Cabiri en
Samotracia también fueron conferidos sobre él; y sin duda, ellos contribuyeron
a su conocimiento sobre medicina y música.
El
romance de Orfeo y Eurídice es uno de los episodios trágicos de la mitología
griega y aparentemente constituye la característica sobresaliente del Rito Órfico. En su intento por escapar de un villano que
buscaba seducirla, Eurídice murió por la ponzoña de una serpiente venenosa que
la picó en el talón. Penetrando en el
corazón del inframundo, Orfeo encantó tanto a Plutón y a Perséfone con la
belleza de su música que ellos aceptaron permitirle a Eurídice regresar a la
vida si Orfeo la llevaba de regreso a la esfera de los vivos sin mirar
alrededor para ver si ella estaba siguiéndolo.
Sin embargo, el temor de él fue tan grande que ella se extravió y él
giró la cabeza; entonces Eurídice, con un grito desgarrador, fue retrocedida
hasta la tierra de la muerte.
Por
un tiempo, Orfeo recorrió la Tierra desconsolado; y hay varios relatos
contradictorios sobre la forma de su muerte.
Algunos dicen que fue asesinado por una descarga de relámpagos; otros
dicen que, fracasando en su intento por
salvar a su amada Eurídice, cometió suicidio.
Sin embargo, la versión generalmente aceptada de su muerte es que él fue
hecho añicos por mujeres ciconias cuyas insinuaciones él había rechazado. En el décimo libro de la República de Platón se dice que, debido a su triste destino a manos
de las mujeres, el alma que una vez había sido Orfeo, tras ser destinada a
vivir nuevamente en el mundo físico, prefirió regresar en el cuerpo de un cisne
antes que nacer de una mujer. Tras ser
desgarrada de su cuerpo, la cabeza de Orfeo fue lanzada con su lira al río
Hebrus, por el cual flotó hacia el mar donde, metido en una grieta de una roca,
ofreció oráculos por muchos años. Tras
ser robada de su santuario y obrando para la destrucción del ladrón, la lira
fue recogida por los dioses y moldeada en una constelación.
Por
mucho tiempo Orfeo ha sido cantado como
el patrón de la música. Con su lira de siete cuerdas, tocaba armonías tan
perfectas que los propios dioses eran movidos a aclamar su poder. Cuando tocaba las cuerdas de su instrumento,
las aves y las bestias se reunían a su alrededor; y mientras recorría los
bosques, sus encantadoras melodías hacían que incluso los árboles antiguos, con
poderoso esfuerzo, sacaran sus nudosas raíces de la tierra y lo siguieran. Orfeo es uno de muchos Inmortales que se han
sacrificado para que la humanidad pudiera tener la sabiduría de los dioses. Por medio del simbolismo de su música, él
comunicó los secretos divinos a la humanidad; y varios autores han dicho que
los dioses, aunque lo amaban, temían que él derrocara sus reinos y, por lo
tanto, de forma reacia, asumieron su destrucción.
A
medida que el tiempo pasaba, el histórico Orfeo fue completamente confundido
con la doctrina que él representaba; y eventualmente se convirtió en el símbolo
de la escuela griega de la sabiduría antigua.
De esta forma, se decía que Orfeo era el hijo de Apolo, la verdad divina
y perfecta; y de Calíope, la Musa de la armonía y el ritmo. En otras palabras, Orfeo es la doctrina
secreta (Apolo) revelada a través de la música (Calíope). Eurídice es la humanidad muerta por la
picadura de la serpiente del falso conocimiento y encarcelada en el inframundo
de la ignorancia. En esta alegoría,
Orfeo representa a la teología, que la ganó del rey de los muertos pero fracasó
en lograr su resurrección porque falsamente juzgó y desconfió del entendimiento
innato dentro del alma humana. Las
mujeres ciconias, que desgarraron a Orfeo miembro por miembro, simbolizan las
diferentes facciones teológicas contradictorias que destruyen el cuerpo de la
Verdad. Sin embargo, ellas no podían
lograr esto hasta que sus discordantes gritos ahogaran la armonía sacada por
Orfeo de su lira mágica. La cabeza de
Orfeo representa las doctrinas esotéricas de su culto. Estas doctrinas continuaron viviendo y
hablando aún después de que su cuerpo (el culto) había sido destruido. La lira es la enseñanza secreta de Orfeo; las
siete cuerdas son las siete verdades divinas que son las claves del
conocimiento universal. Los diversos
relatos de su muerte representan los diferentes medios utilizados para destruir
las enseñanzas secretas: la sabiduría puede morir de muchas formas al mismo
tiempo. La alegoría de Orfeo encarnado
en el cisne blanco meramente significa que las verdades espirituales que él
difundió continuarían y serían enseñadas
por los iniciados iluminados de todas las épocas futuras. El cisne es el símbolo de los iniciados de
los Misterios; también es un símbolo del poder divino que es el progenitor del
mundo.
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Traducción
del original en inglés The Orphic
Mysteries del capítulo The Ancient
Mysteries and Secret Societies (Part Three) del libro The Secret Teachings of All Ages
de Manly Palmer Hall. ®Sánchez & Rivera, Traductoras. 2014, Puerto Rico. Revisado noviembre
2015. riverafarrell@gmail.com
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