MISTERIOS ANTIGUOS Y SOCIEDADES
SECRETAS
Parte III
Los Misterios Eleusinos
Manly P. Hall
Los
más famosos Misterios religiosos antiguos eran los Eleusinos, cuyos ritos se
celebraban cada cinco años en la ciudad de Eleusis para honrar a Ceres
(Deméter, Rea o Isis) y a su hija, Perséfone.
Los iniciados de la Escuela Eleusina eran famosos por toda Grecia debido
a la belleza de sus conceptos filosóficos y a los altos estándares de moralidad
que demostraban en su vida diaria.
Debido a su excelencia, estos Misterios se desplegaron por Roma y
Bretaña; y más tarde, las iniciaciones se ofrecieron en ambos países. Generalmente se cree que los Misterios
Eleusinos, llamados así por la comunidad en Ática donde por primera vez se
presentaron los sagrados dramas, fueron fundados por Eumolpos alrededor de mil
cuatrocientos años antes del nacimiento de Cristo; y a través del sistema platónico
de filosofía se han preservado sus
principios hasta los tiempos modernos.
Los
ritos de Eleusis, con sus interpretaciones místicas de los secretos más
preciados de la Naturaleza, eclipsaron las civilizaciones de su época y
gradualmente absorbieron muchas escuelas más pequeñas, incorporando en su
propio sistema cualquier información valiosa que estas instituciones menores
poseían. Heckethorn ve en los Misterios de Ceres y de Baco una
metamorfosis de los ritos de Isis y Osiris; y hay muchas razones para creer que
todas las llamadas escuelas secretas del mundo antiguo eran ramas de un árbol
filosófico que, con sus raíces en el cielo y sus ramas sobre la Tierra, es ---al igual que el espíritu del
hombre--- una causa invisible pero
siempre presente de los vehículos objetivados que le dan expresión. Los Misterios eran los canales a través de
los cuales esta única luz filosófica era diseminada; y sus iniciados,
resplandecientes de entendimiento intelectual y espiritual, eran el fruto
perfecto del árbol divino que da testimonio ante el mundo material de la
recóndita fuente de toda Luz y Verdad.
Los
ritos de Eleusis se dividían en lo que se llamaban los Misterios Menores y
Mayores. Según James Gardner, los
Misterios Menores se celebraban en la primavera (probablemente en el tiempo del
equinoccio vernal) en el pueblo de Agræ, y los Mayores, en el otoño (la época
del equinoccio otoñal) en Eleusis o Atenas.
Se suponía que los primeros se dieran anualmente y los últimos cada
cinco años. Los rituales de los Eleusinos
eran altamente complejos; y entenderlos requería un profundo estudio de
mitología griega, la cual ellos interpretaban en su luz esotérica con la ayuda
de sus claves secretas.
Los
Misterios Menores eran dedicados a Perséfone.
En sus Misterios Eleusinos y
Báquicos, Thomas Taylor resume su propósito de la siguiente manera: “Los
Misterios Menores fueron diseñados por los teólogos antiguos, sus fundadores,
para representar ocultamente la condición del alma no purificada investida con
un cuerpo terrenal y envuelta en una naturaleza material y física”.
La
leyenda utilizada en los ritos Menores es la del ultraje de la diosa Perséfone,
la hija de Ceres, por Plutón, el señor del inframundo, o el Hades. Mientras Perséfone recogía flores en una
hermosa pradera, la tierra súbitamente se abrió y el triste señor de la muerte,
conduciendo una magnífica carroza,
emergió de sus sombrías profundidades y, tomándola en sus brazos, llevó
a la gritona y resistente diosa hasta su palacio subterráneo, en donde la
obligó a convertirse en su reina.
Es
dudoso que muchos de los iniciados en sí entendieran el significado místico de
esta alegoría, ya que aparentemente, la mayoría de ellos creía que ésta se
refería únicamente a la sucesión de las estaciones. Es difícil obtener información satisfactoria
con relación a los Misterios; ya que los candidatos estaban comprometidos, por
juramentos inviolables, a nunca revelarle sus secretos internos a los
profanos. Al comienzo de la ceremonia de
iniciación, el candidato se paraba sobre las pieles de animales sacrificados
para el propósito; y prometía que la muerte sellaría sus labios antes de que
divulgara las verdades sagradas que estarían a punto de serle comunicadas. Sin embargo, a través de canales indirectos
se preservaban algunos de sus secretos.
Las enseñanzas que se les ofrecían a los neófitos substancialmente eran
las siguientes:
El
alma del hombre ---a veces llamada Psiquis, y que en los Misterios
Eleusinos está simbolizada por Perséfone---
esencialmente es una cosa espiritual.
Su verdadero hogar está en los mundos superiores donde se dice que,
libre de la atadura de la forma y los conceptos materiales, está realmente viva
y es autoexpresiva. Según esta doctrina,
la naturaleza humana o física del hombre es una tumba, un atolladero, una cosa
falsa e impermanente, la fuente de todo dolor y sufrimiento. Platón describe el cuerpo como el sepulcro
del alma; y con ésto él se refiere no solo a la forma humana sino también a la
naturaleza humana.
La
tristeza y depresión de los Misterios Menores representaba la agonía del alma
espiritual incapaz de expresarse a sí misma ya que ha aceptado las limitaciones
e ilusiones del ambiente humano. El
punto crucial de la argumentación
Eleusina era que el hombre no era mejor ni más sabio después de la muerte que
durante la vida. Si no se elevaba sobre
la ignorancia durante su viaje aquí, en la muerte el hombre iba hacia la
eternidad para vagar allí por siempre cometiendo los mismos errores que cometió
aquí. Si no superaba el deseo por
posesiones materiales aquí, él se lo llevaba consigo al mundo invisible donde,
debido a que no podía gratificarlo, continuaría en infinita agonía. El
Infierno de Dante describe simbólicamente los sufrimientos de aquellos que
nunca liberaron sus naturalezas espirituales de los antojos, hábitos,
perspectivas y límites de sus personalidades plutónicas. Aquellos que no se esforzaron por mejorarse
a sí mismos (aquellos cuyas almas han dormido) durante sus vidas físicas, en la
muerte pasaban al Hades donde, puestos en filas, dormían por toda la eternidad
de la misma forma que dormían en vida.
Para
los filósofos Eleusinos, el nacimiento en el mundo físico era la muerte en todo
el sentido de la palabra; y el único verdadero nacimiento era el del alma
espiritual del hombre que salía de la
matriz de su propia naturaleza carnosa.
“El alma está muerta para dormitar”, dice Longfellow; y con ésto golpea
la nota de los Misterios Eleusinos.
Igual que Narciso, mirándose a sí mismo en el agua (los antiguos
utilizaban este elemento móvil para simbolizar el universo material transitorio
e ilusorio) perdió su vida tratando de abrazar un reflejo, así también el
hombre, mirándose en el espejo de la Naturaleza y aceptando como su verdadero
yo el barro insensible que ve reflejado, pierde la oportunidad proporcionada
por la vida física para desenvolver su Yo inmortal e invisible.
Una
vez un iniciado antiguo dijo que los vivos estaban gobernados por los
muertos. Solo aquellos familiarizados
con el concepto Eleusino de la vida podían entender esa declaración. Esto se refiere a que la mayoría de los pueblos
no estaban gobernados por sus espíritus vivientes sino por sus insensibles (y
por lo tanto muertas) personalidades animales.
La transmigración y la reencarnación eran enseñadas en estos Misterios,
pero de una forma algo inusual. Se creía
que a medianoche los mundos invisibles estaban más cercanos a la esfera
terrestre y que las almas que venían a la existencia material entraban durante
las horas de la medianoche. Por esta
razón, la mayoría de las ceremonias Eleusinas se realizaban a medianoche. Algunos de aquellos espíritus durmientes que
habían fracasado en despertar sus naturalezas superiores durante la vida
terrenal y que ahora flotaban en los mundos invisibles rodeados por una
oscuridad que ellos mismos hicieron, ocasionalmente se colaban durante esta
hora y asumían las formas de diferentes criaturas.
Los
místicos de Eleusis también hicieron hincapié sobre el mal del suicidio,
explicando que había un profundo misterio con relación a este delito del cual
no podían hablar; pero advirtiéndoles a sus discípulos que una gran pena
llegaría para todos los que tomaran sus propias
vidas. En substancia, ésto constituye la
doctrina esotérica otorgada a los iniciados de los Misterios Menores. Como el grado tenía que ver en gran medida
con las miserias de aquellos que fracasaban en hacer el mejor uso de sus
oportunidades filosóficas, las cámaras de iniciación eran subterráneas y los
horrores del Hades eran vívidamente mostrados en un complicado drama
ritualista. Tras pasar
exitosamente por los tortuosos pasajes, con sus pruebas y peligros, el
candidato recibía el título honorario de Mystes. Este título se refería a alguien que veía a
través de un velo o que tenía la visión nublada. También representaba que el candidato había
sido traído al velo que sería rasgado en el grado superior. La palabra moderna místico, que se refiere a un buscador de la verdad según los
dictados del corazón a través del camino de la fe, probablemente se deriva de
esta antigua palabra, ya que la fe es la creencia en la realidad de las cosas
no vistas o veladas.
Continúa…
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Traducción
del original en inglés The Ancient
Mysteries and Secret Societies (Part Three) del libro The Secret Teachings of All Ages
de Manly Palmer Hall. ®Sánchez &
Rivera, Traductoras. 2014, Puerto Rico. Revisado, septiembre 2015. riverafarrell@gmail.com
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