Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

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MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

domingo, 11 de mayo de 2014

PIRAMIDE, La Iniciacion de la - Introducción - Manly P. Hall



LA INICIACION DE LA PIRAMIDE
 
Manly P. Hall
 
 
INTRODUCCION
 
Suprema entre las maravillas de la antigüedad, inigualada por los logros de posteriores arquitectos y constructores, la Gran Pirámide de Giza es mudo testigo de una civilización desconocida que, habiendo completado su predestinado período, quedó  en el olvido.  Elocuente en su silencio, inspiradora en su majestad, divina en su simplicidad, ciertamente, la Gran Pirámide es un sermón en piedra.  Su magnitud sobrepasa las enclenques sensibilidades del hombre.  Entre las cambiantes arenas del tiempo, esta pirámide se yergue como un emblema adecuado de la eternidad en sí.  Quiénes eran los iluminados matemáticos que planificaron sus partes y dimensiones, los maestros artesanos que supervisaron su construcción, los diestros artesanos que tallaron sus bloques de piedra?
 
El más antiguo y mejor conocido relato de la construcción de la Gran Pirámide es aquél ofrecido por ese altamente reverenciado pero algo imaginativo historiador, Herodoto.  “La pirámide fue construída en escalones, de manera almenarada, como se le llama, o, según otros, a manera de altar.  Tras colocar las piedras para la base, elevaron las piedras restantes a sus lugares por medio de máquinas formadas de cortos tablones de madera.  La primera máquina las levantaba desde el suelo hasta la parte superior del primer escalón.  Sobre éste, había otra máquina que recibía la piedra tras su llegada, y la colocaba en el segundo escalón, donde una tercera máquina la adelantaba un paso más.  O tenían tantas máquinas como escalones en la pirámide, o posiblemente tenían solo una máquina que, al ser fácilmente movida, era transferida de nivel a nivel a medida que la piedra se elevaba.  Se ofrecen ambos relatos; y por lo tanto, los menciono a ambos.  La porción superior de la pirámide fue terminada primero; entonces se terminó la central, y finalmente la parte más baja y cercana al suelo.  Sobre la pirámide, hay una inscripción en caracteres egipcios que registra la cantidad de rábanos, cebollas y ajos consumidos por los trabajadores que la construyeron; y perfectamente recuerdo que el intérprete que me leyó el escrito dijo que el dinero gastado en esto fue de 1,600 talantes de plata.  Entonces, si este registro es verdadero, cuánto se habrá gastado en las herramientas de hierro usadas en la obra, y en la alimentación y vestimenta de los trabajadores, considerando el período de tiempo que duró el trabajo, que ya ha sido establecido [diez años], y el tiempo adicional   ---que supongo no fue muy corto---   que debe haber sido ocupado por la extracción de las piedras, su colocación y la formación de los apartamentos subterráneos”.
 
Aunque este relato es extremadamente colorido, es aparente que el Padre de la Historia, por razones que sin duda consideraba suficientes, planificó una historia fraudulenta para ocultar el verdadero origen y propósito de la Gran Pirámide.  Este es solo uno de varios casos en sus escritos que llevarían al lector pensante a sospechar que el propio Herodoto era un iniciado de las Escuelas Sagradas y, consecuentemente, fue obligado a preservar inviolables los secretos de las antiguas órdenes.  La teoría adelantada por Herodoto y que ahora es generalmente aceptada de que la Pirámide era la tumba del Faraón Cheops no puede ser sustentada.  De hecho, Maneto, Eratóstenes y Diodoro Sículos difieren de Herodoto   ---y de ellos mismos entre sí---   con respecto al nombre del constructor de este supremo edificio.  La bóveda sepulcral que, según la Ley de Lepsius de la construcción de las pirámides, debió haber sido terminada al mismo tiempo o antes que el monumento, nunca fue completada.  No existe evidencia de que el edificio fue erigido por los egipcios ya que los elaborados tallados con los cuales las cámaras sepulcrales de la realeza egipcia están casi invariablemente adornadas faltan en su totalidad; y no tiene ninguno de los elementos de su arquitectura o decoración, tales como inscripciones, imágenes, cartelas, pinturas y otros rasgos distintivos asociados con el arte mortuorio de la dinastía.  Los únicos jeroglíficos encontrados dentro de la Pirámide son unas pocas marcas de constructor selladas en las cámaras de construcción, que fueron abiertas por primera vez por Howard Vyse.  Aparentemente, estas marcas fueron pintadas sobre las piedras antes de ser posicionadas, ya que en un gran número de casos las marcas fueron invertidas o desfiguradas por la operación de colocar los bloques uno al lado del otro.  Aunque los egiptólogos han intentado identificar las pinceladas en crudo de pintura como cartelas de Cheops, es casi inconcebible que este ambicioso gobernante hubiese permitido que su nombre real sufriera tales indignidades.  Como las más eminentes autoridades sobre el tema aún están inseguras del verdadero significado de estas marcas crudas, cualquier evidencia que pudiesen tener de que el edificio fue erigido durante la cuarta dinastía ciertamente está neutralizada por los caracoles marinos en la base de la Pirámide que el Sr. Gab adelanta como evidencia de que fue erigida antes del Diluvio   ---una teoría establecida por las muy abusadas tradiciones árabes.  Un historiador árabe dijo que los sabios egipcios construyeron la Pirámide como un refugio contra la Inundación, mientras otro historiador dijo que esta Pirámide era la casa del tesoro del poderoso rey antediluviano Sheddad Ben Ad.  Un panel de jeroglifos en la entrada, que el observador casual pudiese considerar que tiene una solución para el misterio, desafortunadamente data no mucho antes del año 1,843 d.C., y que en aquella época fue cortado por el Dr. Lepsius como un tributo al Rey de Prusia.
 
Caliph al Mamoun, un ilustre descendiente del Profeta, inspirado por historias de los inmensos tesoros ocultos dentro de sus profundidades, viajó desde Bagdad hasta  El Cairo en el año 820 d.C., con un gran contingente de trabajadores para abrir la poderosa Pirámide.  Cuando Caliph al Mamoun llegó al pie de la “Roca de las Edades” y observó  su lisa y brillante superficie, indudablemente un cúmulo de emociones sacudió su alma.  Las revestidas piedras debieron de haber sido colocadas en el momento de su visita, ya que el Caliph no pudo encontrar indicación alguna de la entrada   ---cuatro superficies perfectamente lisas lo confrontaron.  Siguiendo vagos rumores, él puso a sus seguidores a trabajar en el lado norte de la Pirámide, con instrucciones de seguir cortando y cincelando hasta descubrir algo.  Para los musulmanes con sus crudos instrumentos  y  vinagre era un duro esfuerzo cavar cien pies completos a través de la piedra caliza.  En muchas ocasiones  estuvieron a punto de rebelarse, pero la palabra del Caliph era ley y la esperanza de una amplia fortuna los llenaba.
 
Finalmente, cuando estaban en total decepción, el destino llegó a su rescate.  Se escuchó una gran piedra caer en alguna parte del muro cerca de los afanados y descontentos árabes.  Avanzando hacia el sonido con renovado entusiasmo, finalmente llegaron al pasaje descendiente que conducía a la cámara subterránea.  Más tarde,  cincelaron su camino alrededor del gran  portón levadizo de piedras que había caído en una posición que obstruía su progreso; y acometieron y removieron, uno tras otro, los tapones de granito que, por un momento, continuaron descendiendo por el pasaje que conducía desde la Cámara de la Reina hasta la parte superior.
 
Finalmente, ningún otro bloque volvió a descender, y el camino fue despejado para los seguidores del Profeta.  Pero, dónde estaban los tesoros?  Los desesperados trabajadores corrieron de habitación en habitación buscando en vano algún botín.  El descontento de los musulmanes alcanzó un punto tan alto que Caliph al Mamoun   ---que había heredado la mayor parte de la sabiduría de su ilustre padre, el Caliph al Raschid---   fue a Bagdad buscando dinero para fondos que él hizo que fuesen secretamente enterrados cerca de la entrada de la Pirámide.  Más tarde, le ordenó a sus hombres que cavaran en ese punto, y grande fue su regocijo cuando el tesoro fue descubierto; los trabajadores estaban profundamente impresionados por la sabiduría del monarca antediluviano que había estimado cuidadosamente sus salarios y astutamente hizo que la cantidad exacta fuese enterrada para su beneficio!
 
Más tarde, el Caliph regresó  a la ciudad de sus padres y  la Gran Pirámide quedó a merced de las sucesivas generaciones.  En el noveno siglo, los rayos del sol que golpeaban las altamente pulidas superficies de las originales piedras revestidas hicieron que cada lado de la Pirámide apareciera como un deslumbrante triángulo de luz.  Desde esa época solo dos de estas piedras revestidas han desaparecido.  La investigación resultó  en su descubrimiento, recorte y resurgimiento en los muros de las mezquitas y palacios mahometanos en diferentes partes de El Cairo y sus alrededores.
 
 
Traducción del original en inglés The Initiation of the Pyramid del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com
 

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