Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

sábado, 20 de julio de 2013

ELEMENTOS Y SUS HABITANTES - Introducción (1ra. Parte)



LOS ELEMENTOS Y SUS HABITANTES
 
 
Manly P. Hall
 
 
Introducción
 
1ra. Parte
 
 
 
Para la más comprensiva y lúcida exposición de la neumatología oculta existente (la rama de la filosofía que tiene que ver con las substancias espirituales), la humanidad está en deuda con Philippus Aureolus Paracelsus (Theophrastus Bombastus von Hohenheim), príncipe de los alquimistas y filósofos Herméticos y verdadero poseedor del Secreto Real (la Piedra Filosofal y el Elixir de la Vida).  Paracelso creía que cada uno de los cuatro elementos primarios conocidos por los antiguos (tierra, fuego, aire y agua) consistía de un principio sutil y vaporoso y de una gruesa substancia corpórea.
 
Por lo tanto, el aire es doble en naturaleza   ---tiene una atmósfera tangible y un substrato intangible y volátil que puede ser denominado como aire espiritual.  El fuego es visible e invisible, discernible e indiscernible   ---una llama espiritual y etérea que se manifiesta a través de una llama material y substancial.  Llevando más lejos la analogía, el agua consiste de un fluido denso y una esencia potencial de naturaleza fluídica.  De igual forma, la tierra tiene dos partes esenciales   ---la inferior es fija, terrena e inamovible; la superior es enrarecida, movible y virtual.  El término general elementos ha sido aplicado a las fases inferiores o físicas de estos cuatro principios primarios, y el nombre esencias elementales ha sido aplicado a sus correspondientes constituciones invisibles y espirituales.  Los minerales, las plantas, los animales y los hombres viven en un mundo compuesto del lado grueso de estos cuatro elementos, y de las diferentes combinaciones de estos elementos construyen sus organismos vivientes.
 
En Ley Natural en el Mundo Espiritual, Henry Drummond describe este proceso de la siguiente manera: “Si analizamos este punto material desde donde comienza toda la vida, veremos que consiste de una substancia clara, sin estructura y gelatinosa,  parecida a la albumina o clara de huevo.  Este punto material está hecho de Carbón, Hidrógeno, Oxígeno y Nitrógeno.  Su nombre es protoplasma.  Y no solo es la unidad estructural con la cual todos los cuerpos vivientes comienzan a vivir, sino que es con la cual posteriormente se construyen.  ‘El protoplasma’, según Huxley, ‘simple o en forma de núcleo, es la base formal de toda la vida.  Es el barro del Alfarero’.”
 
El elemento agua de los antiguos filósofos ha sido metamorfoseado en el hidrógeno de la ciencia moderna; el aire se convirtió en oxígeno; el fuego se convirtió en nitrógeno y la tierra en carbón.
 
De la misma forma que la Naturaleza visible está poblada por un número infinito de criaturas vivientes, así también, según Paracelso, la contraparte invisible y espiritual de la Naturaleza visible (compuesta por los frágiles principios de los elementos visibles) está habitada por una multitud de peculiares seres a quienes les dio el nombre de elementales y que más tarde fueron llamados los espíritus de la Naturaleza.  Paracelso dividió este pueblo de los elementos en cuatro grupos distintos; los cuales llamó gnomos, ondinas, silfos y salamandras.  Paracelso enseñó que en realidad estas criaturas eran entidades vivientes que muchas veces se asemejaban a seres humanos en su forma, y que habitaban sus propios mundos, que eran desconocidos para el hombre porque sus sentidos no desarrollados eran incapaces de funcionar más allá de los límites de los elementos más gruesos.
 
Las civilizaciones de Grecia, Roma, Egipto, China e India tácitamente creían en sátiros, duendecillos y duendes.  Ellos poblaron el mar con sirenas, los ríos y fuentes con ninfas, el aire con hadas, el fuego con Lares y Penates y la tierra con faunos, nereidas y mariposas.  Estos espíritus de la Naturaleza eran altamente estimados,  al punto de que se les hacían ofrendas propiciatorias.  Ocasionalmente, como resultado de las condiciones atmosféricas o de la sensibilidad peculiar de los devotos, se volvían visibles.  Muchos autores escribieron con relación a ellos en términos que dan a entender que realmente habían visto estos habitantes de los reinos más finos de la Naturaleza.  Un gran número de autoridades opinan que la mayoría de los dioses que los paganos adoraban eran elementales ya que se creía que algunos de estos invisibles tenían un estado de mando y un magnifico porte.
 
Los griegos le dieron el nombre de demonio a algunos de estos elementales, especialmente a aquellos de las órdenes superiores, y los adoraban.  Probablemente, el más famoso de estos demonios es el misterioso espíritu que instruyó  a Sócrates y de quien este gran filósofo habló con los más altos términos.  Aquellos que han consagrado mucho estudio a la constitución invisible del hombre se pueden dar cuenta que es muy probable que los demonios de Sócrates y el ángel de Jacobo Böhme en realidad no eran elementales, más bien eran las eclipsadas naturalezas divinas de estos filósofos.  En sus notas en Apuleyo sobre el Dios de Sócrates, Thomas Taylor dice:
 
“Por lo tanto, como el demonio de Sócrates fue sin duda uno de la orden más alta, como puede inferirse de la superioridad intelectual de Sócrates hacia muchos otros hombres, Apuleyo se justifica al llamar a este demonio un Dios.  Y que ciertamente el demonio de Sócrates era divino, es evidente del testimonio del propio Sócrates en el Primer Alcibíades; ya que en el transcurso de ese diálogo él claramente dice: ‘Por mucho tiempo he sido de los que opinan que el Dios aún no me ha dirigido para conversar con ustedes’.  Y en la Apología, él inequívocamente manifiesta que a este demonio se le asigna una trascendencia divina considerada como una categoría en el orden de los demonios”.
 
 
Continúa….
 
Traducción del original en inglés The Elements and Their Inhabitants del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2013, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 
 
 
 
 


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