El camino de Dios no siempre es cómodo, pero sí es transformador. Cuando no hay resistencia, procesos ni confrontación, muchas veces no es paz… es desviación. Porque seguir a Cristo implica negarse, avanzar contra la corriente y cargar una cruz, no acomodarse a lo fácil.
“Entren por la puerta angosta; porque la puerta es ancha y el camino es fácil que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella. Pero la puerta es angosta y el camino es difícil que lleva a la vida, y son pocos los que la encuentran.”
— Mateo 7:13-14

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