Ver Sin Mirar – El secreto de la mirada en combate
Miyamoto Musashi, el espadachín más temido y lúcido del Japón feudal, no hablaba del cuerpo. Hablaba del foco. En el Libro de los Cinco Anillos deja claro que la diferencia entre ganar y perder puede estar en los ojos. No en los que ven. En los que observan.
Musashi distingue dos tipos de mirada:
El ojo que percibe: el débil.
Es el ojo que se fija en la espada del otro, en sus manos, su cara, sus pies. Es el ojo ansioso. El que se engancha en detalles y se distrae. Según Musashi, eso es una “desgracia” en combate: te vuelve reactivo y ciego al conjunto.
El ojo que observa: el fuerte.
Este no se aferra a nada. Mira sin mirar. Se abre al todo, abarca la situación general, ve la intención, el ritmo, el campo, incluso el corazón del otro. Es el ojo que no necesita fijarse, porque ya entendió. El ojo del que no cae en la trampa de mirar solo lo obvio.
Un principiante en boxeo mira las manos del rival. Un experto ya vio el patrón de sus hombros y sabe por dónde va a entrar.
Un ajedrecista ya vio el jaque antes de que ocurra.
Musashi no hablaba de visión. Hablaba de estrategia.
Ver amplio.
No cerrarse.
No fijarse.
No perder el todo por mirar la parte.
Y quien observa, ve antes que el otro actúe.
Y en combate, eso es lo mismo que ganar antes de empezar.
Por Gabriel Benitez©
ph Toshiro Mifune
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