De eso se trata justamente el Arte de la Guerra. El honor no gana batallas, solo el arte fino del engaño hace que nuestros enemigos caigan derrotados en los campos de batalla.
Es bueno ser honorables, pero la guerra está en una dimensión en la que si no lo hacemos todo por vencer, seremos ( indudablemente) vencidos. Es por ello, que el maestro Sun Tzu, nos recomienda fingir lo contrario a nuestra situación ante los adversarios.
Darle datos exactos de nuestra posición, disposición y ánimo, solo le acercará a la victoria sobre nuestras huestes, y eso, no hay general en su sano juicio que lo pueda desear.
El engaño es un arma, así como la información verídica también lo puede ser. No tener en cuenta estos aspectos, puede ser fatal en la confrontación de los enemigos.

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