Allá está mi casa.
Más allá es sol y el huerto con colmenas.
Ustedes pasan por el camino, miran por entre las rejas y esperan que les hable.
Cómo empezar?
Créanme, créanme, se podría hablar sobre cualquier cosa cuanto se quisiera:
sobre el destino y sobre la serpiente del bien,
sobre los arcángeles que surcan con su arado los jardines del hombre,
sobre el cielo hacia el cual crecemos,
sobre el odio y la caída,
sobre tristezas y crucificaciones,
y más que nada sobre el gran correr.
Pero las palabras son las lágrimas de los que quisieron llorar y no pudieron,
son tan amargas todas las palabras, por esto,
déjenme pasear mudo entre ustedes,
salir a la calle con los ojos cerrados.

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