[...]
Son los maestros de la Verdad,
los seguidores de la intacta Belleza,
ancianos, ilesos, completamente jóvenes,
y soles que se te entregan para que goces
siempre de ellos en la frescura de un abril.
Los Inmortales y los Hermosos
[...]
Abandonan su última patria
impulsados por un soplo en verdad impetuoso.
Se convierten en gitanos y hebreos,
pero siempre son vencedores, aunque sin casa.
Y se convierten en ciudadanos del mundo,
Los Inmortales y los Hermosos
Traducción de José A. Moreno Jurado

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