Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

miércoles, 19 de octubre de 2022

ANDREI BIELI

 

“Esta ligereza era una impresión moral. Yo siempre había tenido un poco de miedo de los "sabios" y de los "mentores"; e incluso cuando buscaba a alguien que me dirigiera, pensaba: "Es una pérdida de tiempo; mi única reacción hasta el momento ha sido responder a la enseñanza con la insolencia"; todo sabio me parecía henchido del "espíritu de gravedad"; y no podía soportar las "gravedades"; el "clic" no se producía; y sin embargo, en mi subconsciente, cada vez que veía un "sabio" me dejaba tentar; mi libre voluntad respingaba ante la eventualidad de ser dirigido, pero el deber a veces me inspiraba: "Tú no sabes gran cosa, mientras que alguien que tú no conoces sabe: alguien a quien buscas". Me angustiaba la idea de que si encontraba a ése que buscaba, "al que sabe", no podría sacar nada de ello porque sería repelido lejos de él por mi propio: "¡No, no, no es esto!". Y se levantaba en mi espíritu la imagen del "camello" pesadamente cargado de leyes y de preceptos que lo metamorfosean, y a mí con él, en una noble bestia de carga.

Y mis encuentros con aquéllos a quienes llamaban familiarmente "los grandes" tenían vida propia. Recordaba haberme encontrado varias veces con Tolstoi cuando yo era niño; con Soloviov, en mi adolescencia; después, más tarde, con Jaurés e incluso con otros, gente que yo respetaba (mi padre, L.I. Polivanov).

En mis años de estudiante inventé el mito de un sabio "diferente"; llevaba su imagen en mí; le conocía íntimamente, con el espíritu de mi alma; pensaba: ¡es "mi" mito! Suspiraba por "mi sabio", mi querido pariente, mi verdadero hermano, mi amigo, mi maestro, mi héroe claro y dichoso, y esta espera hacía irrupción a veces de forma extraña en mis artículos: "El sabio es el más sutil, el más dichoso de los animadores. No es serio ni grave más que para quienes son incapaces de unir sabiduría y ligereza... Piensa libremente. Su pensamiento revolotea. Es una música. Su velo de indiferencia cae para escasos elegidos. Una expresión de ardiente fuerza y de ternura sobrehumana hierve en su rostro iluminado... etc." (el simbolismo como concepción del mundo, p.229, 1903).

Las palabras son símbolos; cuando yo decía "gozo" y "ligereza", sobreentendía "luz de las alturas" y "ritmo"; en esa época vivía en mí una convicción: "Un artista no puede ser un guía. Buscas en él a otro... bajo un rostro trágico se transparenta otro rostro, encontrado por fin para la eternidad... rostro que nos mira con una sonrisa triste y dulce... sus rasgos luminosos son sutilmente transparentes a fuerza de gozo, de ternura y de paz" (Arabescos, 1904).

La espera de "mi" sabio no me dejaba reposar; pensaba que no era más que un mito; y a todos los que se llamaban sabios los rechazaba de antemano.

Los segundos que pasaron entre la aparición de Steiner saliendo de las tinieblas azules y el momento en que él ya estaba de pie en el estrado ante un ramo de rosas púrpuras, son para mí inolvidables: era la angustiosa espera de todos esos años míos quien subía al estrado, era el retrato de mi sabio que se encarnaba: ¡el hombre de los pies ligeros! Y ese color luminoso de los ojos que, a base de tristeza y de sufrimiento, me sonreía con todas las miserias del mundo: ¡que me miraba a los ojos!

"¡Tú eres!"

Entonces, el fundamento oculto de mi voluntad se me reveló: ¡era el icono del rostro de mi alma quien estaba ahí!

A decir verdad, a quien yo había visto era a mí mismo, el que yo exigía de mí (los ideales que construimos, ¡los hacemos para el futuro!); y ahí, de pie sobre el estrado a cuatro pasos de mí, Steiner se ha convertido... en mi prójimo."


Andrei Bieli en Recordando a Rudolf Steiner (Fragmento)


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