Ser ordenados es una virtud, y solo podremos comprender el orden cuando hayamos investigado el desorden dentro de nosotros mismos. Llevamos vidas desordenadas; ese es un hecho. El desorden es la contradicción, la confusion, los diversos deseos agresivos; el decir una cosa y hacer otra, el tener ideales y la división entre los ideales y uno mismo. Todo eso es desorden, y cuando nos damos cuenta de esto y le prestamos toda nuestra atención, de esta atención surge el orden; el cual es virtud, algo vivo, no algo fabricado.
El Milagro de la Atención (fargmento)

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