CONCLUSION
(5ta. Parte)
Manly P. Hall
Siguiendo el camino señalado por los sabios, el que busca la verdad llega, en última instancia, a la cúspide de la montana de la sabiduría, y bajando su vista, observa el panorama de la vida desplazarse ante él. Las ciudades de los llanos no son más que pequeñas partículas y el horizonte a cada lado esta obscurecido por la niebla gris de lo Desconocido. Entonces, el alma se da cuenta que la sabiduría yace en la amplitud de la visión; que aumenta en comparación a la vista. Entonces, mientras los pensamientos del hombre lo elevan hasta el cielo, las calles se pierden en las ciudades, las ciudades en las naciones, las naciones en los continentes, los continentes en la Tierra, la Tierra en el espacio, y el espacio en una eternidad infinita, hasta que finalmente solo dos cosas permanecen: el Yo y la bondad de Dios.
Como el cuerpo físico del hombre vive con él y se mezcla con la incauta multitud, es difícil concebir al hombre como si realmente estuviese morando en su propio mundo ---un mundo que él ha descubierto al elevarse en comunión con las profundidades de su propia naturaleza interna. El hombre puede vivir dos vidas. Una de ellas es una contienda desde la matriz hasta la tumba. Su periodo esta medido por la propia creación del hombre ---el tiempo. Esto muy bien puede llamarse la vida desatendida. La otra vida va desde la realización hasta el infinito. Comienza con el entendimiento, dura para siempre, y se completa sobre el plano de la eternidad. A esto se le llama la vida filosófica. Los filósofos no nacen ni mueren; ya que una vez han alcanzado la realización de la inmortalidad, estos son inmortales. Habiéndose comunicado con su Yo, ellos se dan cuenta de que dentro de sí mismos hay un fundamento inmortal que no morirá. Sobre esta base viviente y vibrante ---el Yo--- ellos erigen una civilización que durara hasta que el sol, la luna y las estrellas hayan dejado de existir. El tonto solo vive el hoy; el filósofo vive para siempre.
Una vez que la conciencia racional del hombre mueve la piedra y sale de su sepulcro, no muere mas; ya que para este segundo nacimiento, o para este nacimiento filosófico, no hay disolución. No debemos inferir por esto que hay inmortalidad física, sino que el filosofo ha aprendido que su cuerpo físico ya no es mas su verdadero Yo de lo que la Tierra física es en su verdadero mundo. En la realización de que él y su cuerpo son disimiles ---que aunque la forma debe perecer la vida no fracasara--- el logra la inmortalidad consciente. Esta era la inmortalidad a la que Sócrates hacía referencia cuando dijo: “Ciertamente, Anitos y Melitos me pueden matar, pero no me pueden lastimar”. Para el sabio, la existencia física es solo la habitación exterior del salón de la vida. Al abrir las puertas de esta antesala, los iluminados pasan hacia la existencia más perfecta y magnifica. Los ignorantes moran en un mundo atado por el tiempo y el espacio. Sin embargo, para aquellos que comprenden la importancia y la dignidad del Ser, estas son solo formas fantasmagóricas, ilusiones de los sentidos ---límites arbitrarios impuestos por la ignorancia del hombre sobre el término de duración de la Deidad. El filosofo vive y se estremece con la realización de esta duración, ya que para el este periodo infinito ha sido diseñado, por la Causa Siempre Sabia, como la hora de todo logro.
El hombre no es la criatura insignificante que aparenta ser; su cuerpo físico no es la verdadera medida de su yo real. La naturaleza invisible del hombre es tan amplia como su comprensión y tan ilimitada como sus pensamientos. Los dedos de su mente salen y agarran las estrellas; su espíritu se mezcla con la vida palpitante del propio Cosmos. Por lo tanto, aquel que ha llegado a un estado de entendimiento ha aumentado su habilidad para saber que el gradualmente incorpora dentro de sí mismo los diferentes elementos del universo. Lo desconocido es simplemente aquello que ha de ser incluido dentro de la consciencia del que busca. La filosofía ayuda al hombre a desarrollar el sentido de la apreciación; ya que como esta revela la gloria y la competencia del conocimiento, también desenvuelve aquellos poderes y facultades latentes donde el hombre está capacitado para dominar los secretos de las siete esferas.
Desde el mundo de las actividades físicas, los iniciados de la antigüedad llamaban a sus discípulos a la vida de la mente y del espíritu. A través de las épocas los Misterios se han erigido en el umbral de la Realidad ---ese punto hipotético entre el noúmeno y el fenómeno, la Substancia y la sombra. Las puertas de los Misterios siempre están entreabiertas y aquellos que deseen pueden pasar a través de estas hasta el domicilio espacioso del espíritu. El mundo de la filosofía no yace a la derecha o a la izquierda, no yace arriba o abajo. Como una sutil esencia que permea todo el espacio y todas las substancias, esta por todas partes; penetra las partes más internas y externas de todo el ser. En cada hombre y mujer, estas dos esferas están conectadas por una puerta que conduce desde el no-yo y sus preocupaciones hasta el Yo y sus realizaciones. Para el místico, esta puerta es el corazón y a través de la espiritualización de sus emociones, el está en contacto con ese plano más elevado que, una vez se siente y se conoce, se convierte en la totalidad de lo que es digno de merito. Para el filosofo, la razón es la puerta entre los mundos externos e internos, la mente iluminada son los puntales del abismo entre lo corpóreo y la incorpóreo. Por lo tanto, la divinidad nace dentro del que ve, y de los negocios de los hombres el sale a los negocios de los dioses.
En esta época de cosas “practicas”, los hombres aun ridiculizan la existencia de Dios. Ellos se burlan de la bondad mientras consideran, con mentes aturdidas, la fantasmagoría del materialismo. Ellos han olvidado el camino que conduce hasta más allá de las estrellas. Las grandes instituciones místicas de la antigüedad, que invitaron al hombre a entrar hasta su herencia divina, se han desmoronado; y ahora se erigen instituciones de maquinadores humanos donde una vez las antiguas casas de aprendizaje erigieron un misterio de columnas acanaladas y mármol pulido. Los sabios vestidos de blanco que le dieron al mundo sus ideales de cultura y belleza han recolectado sus vestiduras alrededor de ellos para desaparecer de la vista de los hombres. Sin embargo, esta pequeña Tierra, aunque vieja, esta bañada en la luz solar de su Generador Providencial. Las criaturas de ojos grandes aun enfrentan los misterios de la existencia física. Los hombres continúan riendo y llorando, amando y odiando; algunos aun sueñan con un mundo más noble, con una vida más completa, con una realización más perfecta. Tanto en el corazón como en la mente del hombre, las puertas que conducen desde la mortalidad hasta la inmortalidad aun están entreabiertas. La virtud, el amor y el idealismo aun son los regeneradores de la humanidad. Dios continúa amando y guiando los destinos de Su creación. El camino aun sube hasta el logro. El alma del hombre no ha sido despojada de sus alas; estas simplemente están dobladas debajo de su vestimenta de piel. La filosofía es aquel poder mágico que, cuando rompe la vasija de barro, libera al alma de su atadura de hábito y perversión. Aun siendo vieja, el alma liberada puede desplegar sus alas y volar hasta su propia fuente.
Los pregoneros de los Misterios hablan de nuevo, dándoles la bienvenida a todos los hombres hasta la Casa de la Luz. La gran institución del materialismo ha fracasado. La falsa civilización construida por el hombre se ha invertido, y al igual que el monstruo de Frankenstein, está destruyendo a su creador. La religión vaga sin propósito en el laberinto de la especulación teológica. La ciencia se demuele impotentemente contra las barreras de lo desconocido. Solo la filosofía trascendental conoce el camino. Solo la razón iluminada puede llevar la parte del entendimiento del hombre hasta la luz. Solo la filosofía le puede enseñar al hombre a nacer bien, a vivir bien, a morir bien, y a renacer en perfecta medida. A esta lista de elegidos ---aquellos que han escogido la vida de conocimiento, de virtud y de utilidad--- los filósofos de la antigüedad TE INVITAN.
Fin
Traducción del original en ingles Conclusion del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. © Sánchez & Rivera, Traductoras. 2012, Puerto Rico. madias85@yahoo.com
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