Una tarde cerró los ojos y emprendió su viaje eterno...
sin hacer ruido, despacio,
llevándose toda una vida en su corazón.
Pero dejó su voz en la casa,
sus abrazos en mi memoria
y un amor que todavía acompaña
cada uno de mis días.
Aunque ya no puedo verla,
todo lo que sembró en mí
sigue caminando conmigo
como si nunca se hubiera ido.
Y aunque su viaje la lleva lejos de aquí
su amor jamás deja de vivir conmigo.
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