Un hombre de paz, un verdadero guerrero, no obtiene su verdadero 𝙥𝙤𝙙𝙚𝙧 de su fuerza física o sus habilidades en las artes marciales, sino de su fuerza moral: su integridad, CASTIDAD y coraje.
Es evidente que teniendo una fuerte fuerza moral, castidad, integridad, coraje, honor y carácter, entonces tiene la sabiduría que proviene del REAL SER INTERIOR para saber cómo conducirse en este mundo y en los mundos superiores.”
A.H.

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