El hombre es su propia estrella, y el alma que pueda hacer a un hombre honesto y perfecto, ordena a toda luz, a toda influencia, a todo destino.
Nada cae temprano o demasiado tarde para él.
Nuestros actos son nuestros ángeles, o buenos o malos, nuestras fatales sombras que caminan con nosotros a toda hora.
John Fletcher en La Fortuna del Hombre Honesto (fragmento).
Holanda, arte de Ivana Kobilca

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.