Los antiguos auguraban también a través de estornudos; de ello hace mención Homero en su libro decimoséptimo de la Odisea, pues consideraban al estornudo como proveniente de un sitio sagrado, a saber, la cabeza, en la que está la fuerza del entendimiento, y donde este opera; por ello se dice que todo lo proveniente del pensamiento al levantarse temprano, o lo que se dice, es un presagio y un augurio.
Cornelio Agrippa, Filosofía Oculta (Fragmento)

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