ATLANTIDA Y LOS DIOSES
DE LA ANTIGÜEDAD
Manly
P. Hall
EL
MITO DEL DIOS AGONIZANTE
2da.
Parte -
Final
En Frigia existió una
importante escuela de filosofía religiosa que se centraba alrededor de la vida
y el inesperado destino de otro Salvador-Dios conocido como Atys, o Attis, el cual muchos consideraban sinónimo de Adonis. Esta deidad nació a la medianoche del 24 de
diciembre. Existen dos relatos sobre su
muerte. En uno, él fue corneado hasta la
muerte al igual que Adonis; en el otro,
se mutiló debajo de un árbol de pino y allí murió. Su cuerpo fue llevado hasta una cueva por la
Gran Madre (Cibeles), donde por mucho tiempo permaneció sin descomponerse. El mundo moderno está en deuda con los ritos
de Atys por el simbolismo del árbol de Navidad.
Atys le impartió su inmortalidad al árbol bajo el cual murió, y Cibeles
se llevó el árbol consigo cuando removió el cuerpo. Atys permaneció tres días en la tumba, resucitó
en una fecha que correspondía con la mañana de Pascua y, por medio de esta
resurrección, triunfó sobre la muerte por todos los que fueron iniciados en sus
Misterios.
Julio Fírmico dice: “En
los Misterios de los Frigios, que son llamados los Misterios de la MADRE DE LOS
DIOSES, cada año se corta un ARBOL DE PINO en cuyo interior se ata la imagen de
un JOVEN! En los Misterios de Isis, se
talla el tronco de un ARBOL DE PINO: el centro del tronco está hermosamente
ahuecado; el ídolo de Osiris, hecho de esas piezas ahuecadas, es
ENTERRADO. En los Misterios de
Proserpina, se coloca un árbol tallado dentro de la efigie y forma de la
VIRGEN, y cuando este es trasladado dentro de la ciudad, es LLORADO 40 noches;
pero en la cuadragésima noche, este es quemado!” (Ver Sod,
los Misterios de Adoni).
Los Misterios de Atys
incluían una comida sacramental durante la cual el neófito comía de un tambor y
bebía de un címbalo. Tras ser bautizado
con la sangre de un toro, el nuevo iniciado era completamente alimentado con
leche para simbolizar que aún era un infante filosófico que había acabado de
nacer de la esfera de la materialidad.
(Ver La Rama Dorada, de
Frazer). Existirá una posible conexión
entre esta dieta láctea prescrita por el rito Ático y la alusión de San Pablo
al alimento para los infantes espirituales?
Sallust ofrece una clave para la interpretación esotérica de los
rituales Áticos. Cibeles, la Gran Madre,
representa los poderes vivificadores del universo; y Atys representa ese
aspecto del intelecto espiritual que está suspendido entre las esferas divinas
y animales. La Madre de los dioses, que
amaba a Atys, le dio un sombrero estrellado, que representaba los poderes celestiales;
pero Atys (la humanidad), que se enamoró de una ninfa (símbolo de las
tendencias animales inferiores), renunció a su divinidad y perdió sus poderes
creativos. Aquí se evidencia que Atys
representa la conciencia humana y que sus Misterios están relacionados con el
hecho de volver a obtener el sombrero estrellado. (Ver Sallust
sobre los Dioses y el Mundo).
Los ritos de Sabacio
eran muy similares a los de Baco y generalmente se cree que las dos deidades
son idénticas. Baco nació en Sabacio, o
Sabaoth, y, con mucha frecuencia, estos nombres le eran asignados a él. Los Misterios Sabacios se realizaban al
anochecer, y el ritual incluía el dibujar una serpiente viva sobre el pecho del
candidato. Clemente de Alejandría
escribe: “Para el iniciado, el símbolo de los Misterios Sabacios es ‘la deidad
deslizándose sobre el pecho’.” Una
serpiente dorada era el símbolo de Sabacio debido a que esta deidad
representaba la renovación anual del mundo por medio del poder solar. Los judíos tomaron prestado el nombre Sabaoth de estos Misterios, y lo
adoptaron como uno de los nombres de su Dios supremo. Durante la época en que los Misterios
Sabacios se celebraban en Roma, el culto ganó muchos devotos; y más tarde,
influyó en el simbolismo del cristianismo.
Los Misterios Cabíricos
de Samotracia eran reconocidos entre los antiguos ya que le seguían a los
Eleusinos en estima pública. Herodoto
dice que los Samotracios recibieron sus
doctrinas, especialmente aquellas relacionadas a Mercurio, de los
Pelasgos. Poco se conoce con relación a
los rituales Cabíricos porque estos estaban envueltos en la más profunda
secretividad. Algunos dicen que los
Cabiri eran siete y se refieren a ellos como “los Siete Espíritus del fuego
ante el trono de Saturno”. Otros creen
que los Cabiri eran los siete peregrinos sagrados que más tarde fueron llamados
planetas.
Aunque un amplio número
de deidades está asociado a los Misterios Samotracios, el drama ritualista se
centra alrededor de cuatro hermanos. Los
primeros tres ---Aschieros,
Achiochersus y Achiochersa--- atacaron
y asesinaron al cuarto ---Cashmala (o
Cadmillus). Sin embargo, Dionisidoro
compara a Aschieros con Demetrio, a Achichersus con Plutón, a Achiochersa con Perséfone
y a Cashmala con Hermes. Alexander
Wilder señala que en el ritual Samotracio “Cadmillus está hecho para incluir a
la Serpiente-dios, Theban, Cadmus, el Thoth de Egipto, el Hermes de los Griegos
y el Emeph o Escolapio de los alejandrinos y fenicios”. Nuevamente, aquí tenemos una repetición de la
historia de Osiris, Baco, Adonis, Balder e Hiram Abiff. La adoración de Atys y Cibeles también estuvo
involucrada en los Misterios Samotracios.
En los rituales de los Cabiri se traza una forma de adoración a los
árboles de pino ya que ellos, que eran sagrados para Atys, primero fueron
recortados en forma de cruz y después fueron cortados en honor al asesinado dios cuyo cuerpo fue descubierto a
sus pies.
Clemente escribe: “Si
desean inspeccionar las orgías de los coribantes, sepan entonces que, habiendo
asesinado a su tercer hermano, cubrieron la cabeza del cadáver con un paño púrpura,
la coronaron y, llevándola sobre la punta de una lanza, la enterraron debajo de
las raíces del Olimpo. En resumen, estos
misterios son asesinatos y funerales.
[En sus esfuerzos para difamar los ritos paganos, aparentemente este
Padre ante-Niceno ignora el hecho de que, al igual que el mártir Cabírico,
Jesucristo fue vilmente traicionado, torturado y finalmente asesinado!]. Y los sacerdotes de estos ritos, que son
llamados reyes de los ritos sagrados por aquellos cuyo trabajo es nombrarlos,
le dan adicional extrañeza al trágico evento prohibiendo que el perejil con sus
raíces fuese colocado sobre la mesa, ya que ellos creían que el perejil crecía
de la sangre coribántica que fluía; igual que las mujeres, cuando celebran las
Tesmoforias, se abstenían de comer las semillas de la granada que habían caído
sobre el suelo, debido a la idea de que las granadas salían de las gotas de la
sangre de Dioniso. A los coribantes
también se les llamaba cabíricos; y ellos anunciaban la ceremonia en sí como el
misterio cabírico”.
Los Misterios de los
Cabiri se dividían en tres grados; el primero celebraba la muerte de Cashmala a
manos de sus tres hermanos; el segundo, el descubrimiento de su cuerpo mutilado
cuyas partes habían sido encontradas y recolectadas después de mucho trabajo; y
el tercero ---acompañado por gran
regocijo y felicidad--- su resurrección
y la consecuente salvación del mundo. El
templo de los Cabiri en Samotracia contenía una variedad de curiosas
divinidades, muchas de las cuales eran criaturas deformes que representaban los
poderes elementales de la Naturaleza, posiblemente los Titanes Báquicos. Los niños eran iniciados en el culto cabírico
con la misma dignidad que los adultos; y los criminales que llegaban al
santuario estaban a salvo de la persecución.
Los ritos samotracios particularmente se relacionaban con la navegación;
los Dioscuros ---Castor y Pólux, o los
dioses de la navegación--- estaban
entre aquellos propiciados por los miembros de ese culto. Al
escuchar el consejo de Orfeo, la expedición argonáutica se detuvo en la
isla de Samotracia con el propósito de que sus miembros fuesen iniciados en los
ritos cabíricos.
Herodoto narra que
cuando Cambyses entró al templo de los
Cabiri, fue incapaz de frenar su júbilo cuando vio ante él la figura de un
hombre erguido y, frente a él, la figura de una mujer parada sobre su
cabeza. Si Cambyses se hubiese
familiarizado con los principios de la astronomía divina, se hubiese dado
cuenta que estaba ante la presencia de la clave del equilibrio universal. Voltaire dice: “ ‘Pregunto, quiénes eran
estos Hierofantes, estos sagrados Francmasones, que celebraban sus Misterios
Antiguos de Samotracia, y de dónde llegaron ellos y sus dioses Cabiri?’” (Ver Enciclopedia
de Francmasonería, de Mackey).
Clemente se refiere a los Misterios de los Cabiri como “el misterio
sagrado de un hermano asesinado por sus hermanos”, y la “muerte cabírica” era
uno de los símbolos secretos de la antigüedad.
Así, la alegoría del Yo asesinado
por el no-yo es perpetuada a través del misticismo religioso de todos los
pueblos. La muerte filosófica y la resurrección
filosófica son, respectivamente, los Misterios Inferiores y Superiores.
Un curioso aspecto del
mito del agonizante es el del Hombre Colgado. El más importante ejemplo de esta peculiar
concepción se encuentra en los rituales odínicos donde Odín se cuelga por nueve
noches de las ramas del Árbol del Mundo y, en esa misma ocasión, también ahueca
su propio costado con la lanza sagrada.
Como resultado de este gran sacrificio, mientras estaba suspendido sobre
las profundidades de Nifl-heim, Odín descubrió por medio de la meditación las
runas o alfabetos a través de los cuales más tarde fueron preservados los
registros de su pueblo. Debido a esta
importante experiencia, muchas veces Odín se muestra sentado sobre un árbol de
horca y allí se convirtió en la deidad principal de todos los que morían por medio del lazo. Esotéricamente, el Hombre Colgado es el
espíritu humano que está suspendido del cielo con un solo hilo. La sabiduría, no la muerte, es la recompensa
por este sacrificio voluntario durante el cual el alma humana, que está
suspendida sobre el mundo de la ilusión, y que medita sobre su irrealidad, es
recompensada con el logro de la autorrealización.
De una consideración de todos estos rituales
antiguos y secretos, es evidente que el misterio del dios agonizante era universal entre las universidades
iluminadas y veneradas de la enseñanza sagrada.
Este misterio ha sido perpetuado en el cristianismo con la crucifixión y
muerte del Dios-hombre ---Jesús el
Cristo. La importancia secreta de esta
tragedia mundial y el Mártir Universal debe ser redescubierta si el
cristianismo quiere alcanzar las alturas logradas por los paganos en los días
de su supremacía filosófica. El mito del
dios agonizante es la clave de la
redención y la reorganización universal e individual; y aquellos que no comprenden
la verdadera naturaleza de esta suprema alegoría no tendrán el privilegio de
considerarse sabios o verdaderamente religiosos.
Fin de este
tema.
Traducción del original en
inglés The Myth of the Dying God del
capítulo Atlantis and the Gods of
Antiquity del libro The Secret Teachings of All Ages de
Manly P. Hall. ®Sánchez &
Rivera, Traductoras. 2014, Puerto Rico. Revisado, marzo 2016. riverafarrell@gmail.com
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